jueves, 5 de enero de 2012

MENSAJE A LA CONCIENCIA CRISTIANA PARA UN MUNDO MEJOR

MENSAJE A LA CONCIENCIA CRISTIANA PARA UN MUNDO MEJOR

Por: Eudoro Terrones Negrete

En este nuevo año 2012, concordante con la carta encíclica Populorum Progressio del Papa Pablo VI, quienes nos preciamos y consideramos verdaderos cristianos, debemos constituirnos en “abogados de los pueblos pobres”, para que éstos puedan verse liberados de la miseria, ignorancia, explotación, exclusión, violencia estructural e injusticia social y puedan tener ocupación estable, bien remunerada y digna y disfrutar del bienestar individual y colectivo.

En esta nueva sociedad global requerimos, de una vez por todas, de seres humanos que cumplan primero sus deberes, para luego exigir sus derechos plenos y ocupar el puesto que les corresponde en el concierto de las naciones.

No podemos cerrar los ojos ante la realidad de la globalización económica que conlleva un riesgo de los grandes monopolios y oligopolios y busca escandalosamente convertir el lucro en valor supremo, generando en amplios sectores sociales enorme pobreza, exclusión, concentración de la riqueza en pocas manos, explotación y distribución desigual e injusta de los bienes y recursos naturales.

Aspiremos a un mundo mejor, en el que no haya más distancia entre los que tienen mucho y los que poco o nada tienen o entre las civilizaciones tradicionales y la civilización industrial.

Que no haya en nuestros países un desequilibrio entre “unos que producen con exceso géneros alimentitos que faltan cruelmente a otros, y estos últimos que ven que sus exportaciones se hacen inciertas”. Que no haya más “conflictos sociales” y “conflicto de las generaciones” por razones económicas, educativas, étnicas, ecológicas, tecnológicas, laborales, etc.

Todas las clases sociales queremos vivir en paz, con dignidad, con grandeza material, espiritual y moral. En un mundo nuevo en el que desaparezca ,de una vez por todas, las diferencias, desigualdades e injusticias a nivel de producción, distribución y goce de los bienes y servicios y “en el ejercicio del poder”:

No nos parece bien que mientras en algunas regiones una oligarquía goza de una civilización refinada e inigualable, en el resto de la población pobre y dispersa, haya privación de casi todas las posibilidades de iniciativas personales y de responsabilidad y estén viviendo en condiciones de vida miserable.

Queremos un mundo mejor, como fruto de la enseñanza social cristiana, mundo mejor que recuse y sancione a los “mesianismos prometedores, pero fijados de ilusiones” y a todo tipo de ideologías populistas, manipuladoras y totalitarias y de extrema izquierda que arrebatan y domestican las conciencias juveniles y siembran la violencia en las sociedades.

Queremos un PERÚ y una América Latina dignos de mejor futuro: con rescate de los usos, tradiciones, creencias, formas de vida de los pueblos, respeto a las diversidades culturales, con opción preferencial por las clases sociales más vulnerables.

Pongamos el hombro a los dictados y acciones de la Iglesia católica en el Perú, en América Latina y en el Mundo por ser la “abogada de la justicia y de los pobres” y la respuesta fehaciente al capitalismo  salvaje y al marxismo. Ideologías éstas, convertidas en extorsionadores de conciencias, pensamientos y actitudes humanas, en arrebatadores de libertades y de derechos de los ciudadanos del mundo y en “promesas ideológicas falsas”, que por mucho tiempo engañaron al pueblo con sus promesas de crear estructuras justas.

Luchemos todos juntos por dar respuesta contundente y definitiva a los  grandes desafíos actuales a la fe en el Perú, América Latina y el Mundo. Y que la evangelización vaya unida a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana, y que todos los pueblos, países y naciones tengan derecho a una vida plena y a una cultura de la vida.

Ratifiquemos nuestra convicción que la Iglesia católica está identificada con los sectores más vulnerables de la sociedad, con los pobres y los sin voz y que resalta la pobreza como un campo de especial preocupación social y moral. La Iglesia está contra el pecado social y el pecado estructural, y que a través de las comunidades de base utiliza el método de “VER con los ojos del Padre, JUZGAR con la invitación del Hijo y ACTUAR bajo la influencia del Espíritu”.