Artículos periodísticos y de investigación

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20 de febrero de 2017

¿QUÉ ES EL INVESTIGADOR CIENTÍFICO UNIVERSITARIO?

¿QUÉ ES EL INVESTIGADOR CIENTÍFICO UNIVERSITARIO?

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

EL INVESTIGADOR

El término investigador proviene del latín investigātor de vestīgium  'huella, resto'. El investigador es la persona que lleva a cabo el desarrollo de un proyecto de investigación o que participa en ella, orientado a la búsqueda de conocimiento y al esclarecimiento de hechos y de relaciones.

El investigador puede trabajar en el ámbito académico-docente, industrial, o gubernamental, o en instituciones y empresas privadas con o sin fines de lucro.

El Manual Frascati, publicado por la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), proporciona una definición del investigador o de la investigadora, que refleja la diversidad de situaciones: « Especialista involucrado en la concepción o creación de nuevos conocimientos, productos, procesosmétodos, y sistemas, y/o encargado de la gestión de los proyectos en cuestión».[1]

Ya en 1969 John Best[2] había precisado y enfatizado: “el investigador auténtico es más bien un especialista que un generalizador y que utiliza el principio del rifle que el de la ametralladora”, pues apunta a un blanco bien definido dentro del amplio campo de un gran problema.


EL CIENTÍFICO

El término científico proviene del latín scientificus; de sciens, sabio, y facere, hacer. Científico es la persona que se consagra al estudio y a la investigación de una ciencia o de varias ciencias para adquirir y producir nuevos conocimientos y solucionar problemas científico, utilizando el método científico.

En la academia de los países occidentales, un científico es definido como una persona con título en educación superior (Doctorado), varios años de experiencia profesional como investigador entrenado y creativo, un factor de impacto en investigación, cantidad y calidad de publicaciones, número de artículos referenciados, membresía en academias científicas y número de patentes.[3]

 El adjetivo “científico”, se emplea a menudo más ampliamente que el sustantivo correspondiente “ciencia”. Se le extiende para caracterizar todos los procesos del pensamiento que terminan en conclusiones que un hombre razonable puede aceptar. El científico hace afirmaciones acerca de lo que sucede siempre, no acerca de lo que sucede esporádicamente o algunas veces. El científico aprehende su problema como susceptible de aislamiento provisional, pero esencialmente conectado con otros problemas que tendrán que ser considerados en relación con su solución del problema dado. El científico tiene que ver con la correlación de los conjuntos de propiedades. El científico considera los hechos particulares solamente con el fin de obtener generalizaciones de abstracción cada vez mayor.[4]

Son científicos los antropólogos, los paleontólogos, los arqueólogos, los cosmólogos, los nanotecnólogos, los astrónomos, los biólogos, los microbiólogos, los geólogos, los físicos, los químicos, los ecólogos, los sociólogos, los politólogos,  los filósofos de la ciencia, entre otros, precisamente por sus aportaciones, teorías, inventos y descubrimientos realizados en diferentes áreas, campos o disciplinas del saber humano.


EL UNIVERSITARIO

Universitario(a) es la persona que estudia, que está graduada o que da clases en la universidad.[5]

Ser universitario significa tener la voluntad y la disposición por buscar, descubrir, conocer, explicar y difundir la verdad poliédrica y la verdad científica; significa ser capaz de explicar el qué, el cómo y el porqué de los fenómenos o hechos que ocurren en la realidad natural y social.

 Ser universitario significa asumir la responsabilidad de seguir una carrera  profesional y de especialización, en pregrado o postgrado, hasta lograr  máximas calificaciones y grados académicos.

Ser universitario conlleva a utilizar los recursos, bienes y servicios que brinda la universidad en su campus universitario, en los laboratorios, equipos, talleres, bibliotecas, librerías, etc., hasta culminar la carrera profesional o la especialización.

Ser universitario implica: descubrir y aprender nuevos conocimientos;  desarrollar destrezas, habilidades, competencias, pensamiento creativo, crítico y sistémico, valores y virtudes; participar con iniciativas novedosas y de interés social; ampliar el círculo social y practicar las relaciones públicas y relaciones humanas para una vida armónica y en paz social; culminar con éxito un proyecto de vida personal, profesional o de especialización; definirse  y esforzarse por alcanzar los objetivos, fines y metas trazadas; orientar el pensamiento y la acción con un nutrido bagaje cultural para llegar a ser lo que se propone ser.

“Ser universitario es mucho más que “estar” en la universidad, es mucho más que “ir” a clase, es mucho más que “tomar apuntes”. ¿Qué más?, se preguntarán.... ¿estudiar y aprobar materias? Sí, por supuesto, pero también es más que sólo estudiar y aprobar. Ser universitario significa tener pasión por descubrir y conocer la verdad, tener sed de entender y hambre de poder explicar el porqué de los fenómenos que observamos. Ser universitario significa ser protagonista de su propia carrera, es decir conducir las riendas de su formación superior. Un universitario no se contenta con que alguien le transmita los conocimientos, sino que elabora su propio conocimiento. Un universitario se nutre de sus profesores, de buena bibliografía, del mundo que lo rodea y pregunta y se pregunta, para poder encontrar sus propias respuestas que lo satisfagan. Un universitario no solamente es activo, sino proactivo, es decir crea las situaciones haciendo que ocurran, es artífice de su proyecto de vida. Esta actitud requiere de un espíritu fuerte, que no se deja abatir por las dificultades y redobla el esfuerzo si es necesario, porque tiene clara su meta. Ser universitario significa tener una visión amplia y abierta (universal), ningún saber humano puede serle indiferente, más allá de la propia carrera. Surge así naturalmente la necesidad de formarse en otros planos como el cultural, el estético, el espiritual... Y al mismo tiempo, como vive inmerso en la realidad, un universitario valora su condición de estudiante a la que otros jóvenes de la misma edad no pueden acceder. Esta circunstancia en primer lugar, refuerza el compromiso y estimula a estudiar más y mejor. A su vez, aguijonea el propio mundo, invita a salirse de uno mismo y a pensar ¿qué puedo hacer yo por mi entorno?, ¿cómo puedo ayudar? El estudio serio y las actividades de promoción social tan propias de los estudiantes universitarios manifiestan un real compromiso ciudadano y constituyen al mismo tiempo, los primeros trabajos profesionales con los que ya comienzan a servir a la sociedad”.[6]

Enlazando ahora los términos investigador, científico y universitario estamos en condiciones de dar el significado de investigador científico universitario.

CONCEPTO DE INVESTIGADOR CIENTÍFICO UNIVERSITARIO

El investigador científico universitario es el profesional, especialista o experto en la aplicación de métodos, técnicas, instrumentos y herramientas de investigación científica: es el que  orienta su actividad a descubrir, producir y difundir nuevos conocimientos científicos, nuevos proyectos de investigación, nuevas leyes científicas y nuevas teorías científicas en beneficio de la sociedad; a la vez que desarrolla, perfecciona y profundiza las existentes; es el que guía, capacita y perfecciona los recursos humanos hasta alcanzar una alta aspiración de logro profesional.

Según Barber (1973:38), el investigador es quien decide qué tipo de trabajo o estudio ha de realizarse, cómo debe ser diseñado, cómo debe ser analizado o interpretado. El investigador es el responsable del experimento, en su totalidad, así como del previo entrenamiento que han de recibir los experimentadores para su correcta ejecución[7]. 

El investigador científico universitario trata de encontrar soluciones a los problemas científicos; realiza investigaciones a nivel de las ciencias humanísticas, científicas y tecnológicas.

El investigador científico universitario no sólo se ocupa de los fenómenos o hechos científicos y de sus relaciones, sino también de los entes ideales; formaliza enunciados fácticos e hipótesis verificables; demuestra rigurosamente sus teoremas lógicos o matemáticos; trata de descubrir si sus hipótesis se adecuan a los hechos; efectúa las pruebas de verificación empírica de hipótesis (confirma o rechaza) para saber si el enunciado es verdadero o falso, adecuado o inadecuado a su objeto de estudio del trozo de realidad escogido. También realiza deducciones e inducciones, interpreta y explica axiomas.

El investigador científico universitario trabaja con ideas, conceptos, juicios, raciocinios, hechos singulares, herramientas conceptuales y variedad de tipos de leyes y teorías científicas. Elabora los proyectos de investigación de acuerdo con las normas científicas establecidas y en vigencia; interpreta los datos obtenidos; elabora, organiza y prioriza el número de conclusiones finales de la investigación;  redacta correctamente los informes parciales y finales de los proyectos de investigación y los difunde para conocimiento del público y de la comunidad de científicos. Trabaja eficientemente con multiplicidad de métodos, técnicas y procedimientos de investigación científica.

El investigador científico universitario crea lenguajes artificiales, inventa palabras, signos y símbolos y los atribuye significados propios; algunas veces inventa conjeturas y genera el azar de manera deliberada por múltiples razones.

El investigador científico universitario hace visible, evidente, asimilable y comprensible todo aquello que permanece oculto en el contexto de la realidad; aprende a vivir en permanente curiosidad e  incertidumbre hasta descubrir las pistas para futuras investigaciones.

El investigador científico universitario, en su cotidiano quehacer intelectual, incrementa sus saberes, comparte experiencias, ensancha su bagaje cultural y los utiliza para producir nuevos inventos y nuevos descubrimientos.

El investigador científico universitario es el consejero de los gobernantes, de los ejecutivos y de políticos con el fin de que la ciencia sea usada de manera efectiva, eficaz, eficiente y útil. Es la persona calificada para convertir en inteligible lo que hacen los técnicos y para absolver sus interrogantes, problemas y dilemas.

El investigador científico universitario es consciente de sus carencias profesionales, pero también de sus posibilidades, potencialidades, destrezas, habilidades y competencias, y sabe cómo hacer bien las cosas, por qué camino deberá transitar y cómo subsanar o superar sus “puntos flacos”.

La obtención de nuevos conocimientos científicos lo consigue tras la  lectura de obras selectas, la observación, la inferencia teórica, la experimentación, el intercambio de experiencias y los descubrimientos. Para el investigador científico universitario un fin bueno no puede justificar un medio malo o a la inversa.

El investigador científico universitario en su quehacer diario se libera de construcciones teórico-subjetivistas, de especulaciones metafísicas o de elucubraciones fantasiosas referente a la aprehensión del problema, a la formulación y contrastación de hipótesis o al conocimiento de su objeto.

El investigador científico universitario hace previsiones teóricas, obtiene hallazgos empíricos, descubre el mecanismo interno, las relaciones y los elementos constitutivos del problema de investigación.

Corresponde al investigador científico universitario producir conocimientos válidos, comprobados, bien elaborados y cualificados; alimentar convicciones razonadas y planteamientos relevantes de ser contrastados con la realidad.

Antes de llegar a una conclusión, considera, dentro de lo posible, a todos los hechos de su entorno social. Su misión no es el de aceptar una conclusión simplemente porque esté en armonía con sus deseos, inquietudes, preocupaciones o aspiraciones profesionales. Acepta lo que los hechos justifican, en armonía con el interés social.

Por la responsabilidad histórica y social que asume el investigador científico universitario, no deja de estar bien informado y capacitado, para no aceptar las cosas por su valor superficial, aparente o empírico.

Diríamos con Bacon que el científico debe estar dispuesto a buscar, debe estar preparado para dudar, debe ser lento para afirmar y, sin embargo, debe ser rápido en la aprehensión de las similitudes en las cosas, capaz de distinguir sus diferencias y cuidados o para ordenarlas.

Faraday decía: “El hombre de ciencia tiene que ser un hombre que escuche todas las sugestiones, pero que esté resuelto a juzgar por sí mismo. Que no se deje desviar por las apariencias; que no tenga hipótesis favoritas; que no pertenezca a ninguna escuela y que, en materia de doctrina, no tenga maestro. Tiene que respetar no a las personas, sino a las cosas. Su principal objetivo es la verdad…”

Algunos psicólogos de prestigio han señalado algunas cualidades especiales y precisas que debe reunir el investigador científico. Por ejemplo, Pavlov considera como fundamentales las siguientes[8]:
1.      Concentración del pensamiento.
2.      Imparcialidad mental.
3.      Aptitud para concretar el pensamiento.
4.      Facilidad para construir hipótesis.
5.      Modestia y simplicidad.
6.      Disposición de verificar.
7.      Atención al detalle.

A su vez, M. Chavarti (2005:52) comenta: “El investigador debe desarrollara competencias que le permitan enfrentar el problema de manera dinámica y flexible. Para dedicarse a eta actividad se requiere de una especie de filtro cognitivo que consiste en cuestionarse acerca de los datos, confrontar la teoría con la evidencia y desarrollar la capacidad para reconocer falsas teorías. Estas habilidades cognitivas sofisticadas son conocidas como habilidades de orden superior o metacognitivas”.

El camino para formarse como investigador en el área experimental, por ejemplo, según lo señalado por Bolívar Zapata[9] es el siguiente: “[...] se inicia como aprendiz de brujo: uno se pega a un gran maestro o a un buen investigador y de él aprende y ahí en el laboratorio ve cómo va obteniendo las cosas y observa cómo se está pensando, y esto es parte de la cultura y de la formación de los estudiantes, no nada más cursos en el Laboratorio. Lo anterior es parte importante en este proceso de ir formando a los nuevos investigadores, a la gente que piensa cómo están organizadas las cosas y tratar a partir de aquí de entender y señalar que así funciona este sistema, así funciona la célula, así funciona la célula infectada, así funciona la célula cancerosa, cuáles son las analogías, cuáles son las diferencias”.



[1]  «Frascati Manual: Proposed standard practice for surveys on research and experimentaldevelopment»http://www.uis.unesco.org/Library/Documents/OECDFrascatiManual02_en.pdf
[2] Best, John. Cómo investigar en educación. Ed. Morata, S.A., 2ª. Edición, Madrid, 1969, p.16.
[3]  Llinás, Rodolfo. (1996). «Ciencia, educación y desarrollo: Colombia en el siglo XXI». Colombia: al filo de la oportunidad - Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo. Presidencia de la República. pp. 30-44. ISBN 978-958-18-0120-6.
[4] Terrones Negrete, Eudoro. Diccionario de investigación científica. A.F.A. Editores Importadores, S.A., Lima, primera edición, 1998, p.54.
[5] Ediciones CEAC. Diccionario Enciclopédico de Educación. España, 2003, p.419.
[6] University of Saint Thomas, Saint Paul, Minnesota, USA. http://www.intep.edu.co/Es/Usuarios/Institucional/file/Transformacion/Presentacion/Que%20es%20ser%20Universitario.pdf
[7] https://es.scribd.com/doc/106458462/Dificultades-y-problemas-de-la-investigacion-social
[8] Mendieta Alatorre, Ángeles. Métodos de Investigación y Manual Académico. Editorial Porrúa, S.A., México, 1966, p.18.
[9] Señalado por Bolívar Zapata en el simposio sobre formación de grupos de investigación organizado por la FIMPES (2004, P.58). Citado por María Elena Rivera Heredia en Competencias para la investigación. Editorial Trillas S.A.de C.V., Universidad Simón Bolívar, Reimpresión, México, 2012, p.24.
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MARCO TEÓRICO DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN EL PERÚ

MARCO TEÓRICO DE LA INVESTIGACIÓN    CIENTÍFICA EN EL PERÚ
Escribe: Eudoro Terrones Negrete

“El desarrollo de la ciencia, especialmente durante el siglo XX, ha sido vertiginoso. Gracias a la ciencia se ha aumentado notablemente la esperanza de vida de los hombres, se ha logrado comprender el origen del Universo y descifrar la clave de la vida; se han creado nuevos materiales y se ha unido al mundo con una vasta red de telecomunicaciones. Pero el bienestar de la humanidad y la preservación de los recursos naturales requieren un compromiso cada vez más profundo de parte de los científicos” manifestó José Antonio de la Peña[1], en noviembre de 2003., en su condición de Presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, en la Presentación del libro El papel de la Ética en la Investigación Científica y la Educación Superior.

El Siglo XXI empezó con mucho brío, expectativa y con grandes cambios, retos y desafíos en todas las disciplinas del saber y de la vida del hombre, pero fundamentalmente en los ámbitos científicos, humanísticos y tecnológicos, tratando de promover, estimular y coadyuvar al afianzamiento y la consolidación de una cultura y una educación de calidad, con principios y valores éticos y de su relación e integración con la comunidad científica y tecnológica mundial, dentro del proceso de creación de un mundo más dignificado, justo y humano.

No con poca razón Hugo Aréchiga Urtuzuástegui llegó a decir: “En la sociedad moderna, basada en el conocimiento, la ciencia adquiere valor estratégico en el desarrollo de los países, y valor comercial. Sus centros de producción se están desplazando de los espacios educativos a las empresas, y aún la investigación realizada en el sector académico es a menudo financiada y orientada por intereses empresariales. Esta situación crea ya retos formidables a la estructura ética de la ciencia y se hace necesario formular y aplicar códigos de comportamiento ético cada vez más explícitos. Es un imperativo para cada comunidad científica el definir, de acuerdo a principios generales y a modalidades culturales propias, los códigos que le sean más útiles, y establecer los mecanismos necesarios para vigilar su cumplimiento y sancionar y prevenir sus infracciones”.[2]

La universidad es el laboratorio intelectual, cultural, científico y tecnológico de la sociedad; es la cuna de los técnicos, especialistas, profesionales e investigadores; es la fuente primigenia de la reflexión crítica y constructiva de los hechos pasados y que conjugados con los hechos presentes traduce la esencia de sus problemas, formula alternativas de solución y se proyecta hacia el futuro para la plena realización de la persona humana.

La Constitución Política del Perú de 1993

Según la Constitución Política del Perú es deber del Estado promover el desarrollo científico y tecnológico del país (art.14°). En las universidades públicas el Estado garantiza el derecho a educarse gratuitamente a los alumnos que mantengan un rendimiento satisfactorio y no cuenten con los recursos económicos necesarios para cubrir los costos de educación (art.17°). La educación universitaria tiene como fines la formación profesional, la difusión cultural, la creación intelectual y artística y la investigación científica y tecnológica. El Estado peruano garantiza la libertad de cátedra y rechaza la intolerancia. Las universidades son promovidas por entidades privadas o públicas. La ley fija las condiciones para autorizar su financiamiento. La universidad es la comunidad de profesores, alumnos y graduados. Participan en ella los representantes de los promotores, de acuerdo a ley. Cada universidad es autónoma en su régimen normativo, de gobierno, académico, administrativo y económico. Las universidades se rigen por sus propios estatutos en el marco de la Constitución y de las leyes (art. 18°). Las universidades, institutos superiores y demás centros educativos constituidos conforme a la legislación en la materia gozan de inafectación de todo impuesto directo o indirecto que afecte los bienes, actividades y servicios propios de su finalidad educativa y cultural. En materia de aranceles de importación, puede establecerse un régimen especial de afectación para determinados bienes. Las donaciones y becas con fines educativos gozarán de exoneración y beneficios tributarios en la forma y dentro de los límites que fije la ley. La ley establece los mecanismos de fiscalización a que se sujetan las mencionadas instituciones, así como los requisitos y condiciones que deben cumplir los centros culturales que por excepción puedan gozar de los mismos beneficios. Para las instituciones educativas privadas que generen ingresos que por ley sean calificados como utilidades, puede establecerse la aplicación del impuesto a la renta (art.19°).

El Consorcio de Universidades Privadas en el Perú.

El 21 de julio de 1996 se conforma legalmente el Consorcio de Universidades Privadas, como una asociación civil y conformada por cuatro universidades privadas: Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), Universidad del Pacífico (UP), Universidad de Lima (UL) y Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

El Consorcio tiene por misión expandir el conocimiento mediante el desarrollo de proyectos interdisciplinarios e interinstitucionales, el mejoramiento de los recursos humanos altamente calificados para servir mejor al crecimiento sostenible del Perú y la ejecución de acciones específicas de proyección social.
Son fines del Consorcio de Universidades Privadas contribuir al perfeccionamiento institucional de las universidades mediante la formación de recursos humanos altamente calificados y el desarrollo de una cultura de autoevaluación de las actividades administrativas, de docencia, de investigación y de proyección social; realizar proyectos interinstitucionales de investigación y de desarrollo en el marco de programas de proyección social universitaria; beneficiar mediante la transferencia del conocimiento no sólo a profesores y alumnos de las universidades del Consorcio, sino también a las organizaciones de la sociedad civil y del Estado que así lo requieran.

El Proyecto Educativo Nacional al 2021.

Entre las principales medidas que el Proyecto Educativo Nacional al 2021 (PEN-2021) propone para cumplir la política de renovar la carrera docente en las universidades señala:
a) Conformación de mecanismos técnicos y autónomos para evaluar el nivel de desempeño profesional de los catedráticos y su conducta ética en el ejercicio de su rol educador;
b) Reformulación de los escalones de la carrera docente estableciendo distinciones de acuerdo al desempeño académico: actualidad en el diseño de cátedra, desarrollo de investigación asociada a su cátedra, producción de textos y publicaciones, reconocimiento en la comunidad académica y en su región, vinculación con procesos de desarrollo desde su área, integración de estudiantes en sus proyectos;
c) Programa de becas y pasantías para fomentar la investigación, la innovación y la obtención de estudios de postgrado, como eje de la carrera docente en educación superior;

La Comisión Nacional por la Segunda Reforma Universitaria en el Perú.

La Comisión Nacional por la Segunda Reforma Universitaria, creada por RS 305-2001-ED con el fin de elaborar un anteproyecto de Ley Universitaria para que el Poder Ejecutivo lo proponga al Congreso, ha arribado a importantes conclusiones como las siguientes: Persiste el crecimiento inorgánico del ámbito universitario, sin que la mayoría de las universidades creadas y en funcionamiento muestren niveles de calidad mínimos que garanticen una adecuada enseñanza y generación de conocimiento; en la Universidad los estudiant4es no reciben una formación multidisciplinaria que les permita tener una visión global del entorno; la importancia a las ciencias básicas y la producción de conocimientos están muy relegadas en las universidades públicas y ausentes en el ámbito privado; la universidad es productora de profesionales o más exactamente de títulos devaluados; carencia de lineamientos de política de investigación coherente, cada universidad investiga en áreas que elige por cuenta propia, cuando no obedeciendo a la reproducción interna de cuotas de poder; el postgrado tampoco está contribuyendo de manera significativa a la investigación y producción de conocimiento; las maestrías han devenido una instancia profesionalizante, dejando de lado las exigencias de investigación que le competen.

La nueva Ley Universitaria – Ley N| 30220.

Esta ley universitaria, promulgada el 9 de julio de 2014, en lo relativo a investigación científica y tecnológica tiene las bondades siguientes:
1.       Elimina el bachillerato automático. Ahora los egresados de pregrado deberán aprobar todos sus créditos de pregrado, realizar una tesina y acreditar el dominio de un idioma extranjero o una lengua nativa.
2.       Para la obtención del título de licenciado, el egresado aparte de haber obtenido previamente su grado académico de bachiller, deberá presentar y aprobar una tesis o un trabajo de suficiencia profesional. No se permitirá que un bachiller que termina en una universidad pueda sacar su título en cualquier lugar del Perú.
3.       El docente que promueva y dinamice la investigación universitaria será remunerado con un 50 % más.
4.       Elimina el vicerrectorado administrativo y se la reemplaza por el de Director General de Administración y se incluye el Vicerrectorado de Investigación.
5.       Las universidades públicas y privadas pueden integrarse en redes interregionales, con criterios de calidad, pertinencia y responsabilidad social, a fin de brindar una formación de calidad, centrada en la investigación y la formación de profesionales en el nivel de pregrado y postgrado.
6.       Establece la obligatoriedad de las universidades de ser transparentes debiendo publicar en sus portales electr4ónicos, entre otras informaciones: Estatuto, TUPA, Plan Estratégico Institucional, Reglamentos, actas aprobadas en las sesiones del Consejo de Facultad, Consejo Universitario y Asamblea Universitaria,  proyectos de investigación y gastos que genere.
7.       El currículo deberá actualizarse cada tres (3) años o cuando sea conveniente, según los avances científicos y tecnológicos.
8.       Los estudios de posgrado conducen a Diplomados (mínimo 24 créditos), Maestrías (de especialización y de investigación, con un mínimo cada uno de 48 créditos y dos (2) semestres académicos, presentar y aprobar una tesis y acreditar dominio de un idioma extranjero) y Doctorados (estudios basados en la investigación, con un mínimo de 64 créditos y seis (6) semestres académicos, acreditar dominio de dos (2) idiomas extranjeros, uno de los cuales puede ser sustituido por una lengua nativa, presentar y aprobar una tesis).
9.       El título de Segunda Especialidad Profesional requiere licenciatura u otro título profesional equivalente, haber aprobado los estudios de una duración mínima de dos (2) semestres académicos con un contenido mínimo de cuarenta (40) créditos, así como la aprobación de una tesis o de un trabajo académico.
10.   La investigación científica constituye una función esencial y obligatoria de la universidad.
11.   La ley dispone el fortalecimiento de la carrera de los investigadores mediante el otorgamiento de una bonificación por períodos renovables a los investigadores de las universidades públicas.
12.   La ley también dispone que las universidades coordinen permanentemente con los sectores público y privado, para la atención de la investigación que contribuya a resolver los problemas del país. Las universidades deben establecer alianzas estratégicas para una mejor investigación básica y aplicada.

Ley N° 30309 que promueve la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación tecnológica.

La Ley N° 30309, publicada en el diario Oficial El Peruano el 13 de marzo de 2015 está orientada a promover y fiscalizar la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación tecnológica. Los contribuyentes que efectúen gastos en proyectos de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación tecnológica, vinculados o no al giro de negocio de la empresa, que cumplan con los requisitos establecidos en esta ley podrán acceder a las siguientes deducciones: 175 %, si el proyecto es realizado directamente por el contribuyente o mediante centros de investigación científica, de desarrollo tecnológico o de innovación tecnológica domiciliados en el país; 150 %, si el proyecto realizado mediante centros de investigación científica, desarrollo tecnológico o de innovación tecnológica no domiciliados en el país.



[1]Aluja, Martín y Andrea Birke (Coordinadores).  El papel de la Ética en la Investigación Científica y la Educación Superior. Academia Mexicana de Ciencias. Fondo de Cultura Económica, México, segunda edición, 2004, p.26.

[2] Aluja, Martín y Andrea Birke (Coordinadores).  Op. Cit., p.41.
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PRINCIPIOS DE UNA NUEVA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA EN EL PERÚ.

PRINCIPIOS DE UNA NUEVA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA EN EL PERÚ.
Eudoro Terrones Negrete

            Los principios rectores de una nueva educación universitaria en el Perú deberán expresar la razón de ser y el quehacer de las universidades, sus estrategias y acciones orientadas a cumplir su misión, sus funciones y a lograr sus objetivos y metas durante el siglo XXI.

            En este sentido, la nueva educación universitaria en el Perú deberá regirse por los principios fundamentales siguientes: autonomía, cientificidad, creatividad, criticidad, equidad, eticidad, excelencia, flexibilidad, innovación, integridad, libertad de conciencia, libertad de enseñanza, libertad de investigación de frontera, libertad y responsabilidad de cátedra, nacionalismo, participación, pertinencia social, planificación, pluralismo, solidaridad, transparencia, unidad y viabilidad.

Autonomía.

La existencia de las universidades está garantizada por la Constitución política del Estado peruano, por las leyes de la República, la Ley Universitaria, los Estatutos y Reglamentos de cada universidad.

Cada universidad tiene la facultad de gobernarse en forma autónoma e independiente, dentro del fiel respeto a la Constitución política, a las leyes y a los Derechos Humanos. La autonomía comprende los ámbitos legal (dictarse normas estatutarias y reglamentarias que rijan su vida institucional), académico (capacidad para organizar sus estudios y programas de investigación, según las necesidades del país), organizativo y administrativo (potestad de organizar sus servicios administrativos y de nombrar y remover a su personal docente y administrativo con sujeción a sus normas estatutarias y reglamentarias) y económico (elaborar, ejecutar y evaluar su presupuesto y disponer de ello para el mejor cumplimiento de sus fines).

 Cientificidad.

La universidad reconoce el valor universal de la ciencia y de la cultura de paz y aspira lograr la transformación de la sociedad a través de la investigación científica.

Creatividad.

La práctica de la investigación científica, humanística y tecnológica permite a la universidad generara nuevos conocimientos en los diversos campos del saber, del arte, de la cultura, la ciencia y la tecnología.

Criticidad.

La universidad elabora estudios y proyectos de desarrollo y realiza planteamientos de solución a los problemas sociales, económicos, políticos, culturales, ecológicos, etc., a la vez que promueve el diálogo, la participación y la concertación al interior y exterior de la comunidad universitaria.

Equidad.

La universidad se funda en el principio de equidad social para la prestación de sus bienes y servicios; con igualdad de deberes, derechos y oportunidades educativas para todos.

Eticidad.

Para el mejor cumplimiento de su visión, misión, objetivos, fines, funciones y metas, la universidad requiere de la aplicación de una serie de principios y valores éticos: amor por la verdad, objetividad, honestidad, solidaridad, sensibilidad social, espíritu de justicia, convivencia pacífica, libertad, independencia de criterio, dignidad, tolerancia, responsabilidad social, jurídica y ética.

Excelencia.

Para responder a los intereses, a las demandas y a los requerimientos de la sociedad peruana, la universidad tiene que orientarse hacia la búsqueda y el logro de la excelencia académica y administrativa, con absoluta libertad y responsabilidad, dentro de los marcos legales y morales.

Flexibilidad.

Toda universidad trabaja dentro de parámetros flexibles, con capacidad de adaptación y adecuación a los cambios científicos, humanísticos y tecnológicos y las grandes transformaciones de la sociedad.

 Innovación.

La universidad es una institución que está constantemente innovándose en sus propósitos de autoevaluación, de aplicación de métodos y técnicas de investigación científica y de enseñanza con el fin de mejorar la calidad de la educación en general y de la educación universitaria en particular.

Integridad.

La enseñanza universitaria comprende al estudiante como individuo y como persona, en sus aspectos humanísticos, científicos, tecnológicos, axiológicos y éticos. Una educación universitaria de calidad debe ser integral, es decir, abarcar todas las potencialidades del estudiante.

Libertad de conciencia o de pensamiento.

La libertad de conciencia o de pensamiento es la que permite que en la universidad se manifieste y propague las distintas opiniones religiosas, sociales, políticas, etc., sin oposición por parte de las autoridades constituidas.

Libertad de enseñanza.

La universidad tiene la facultad de exponer a los demás las ideas y opiniones sobre las materias de enseñanza de una determinada carrera profesional, sin obedecer a presiones ni influencias del poder económico o político partidario. La libertad de enseñanza supone la libertad de enseñar y de aprender.

Libertad y responsabilidad de cátedra.

Derecho inalienable y garantía del profesor universitario y de la universidad, para impartir sin compulsiones, restricciones, limitaciones o dogmas sus enseñanzas, dentro del marco jurídico y ético en vigencia de la sociedad peruana. Es la práctica de su libertad pero con responsabilidad social, jurídica, ética y académico-profesional.

Libertad de Investigación de frontera.

La libertad de investigación de frontera tiene como objetivo que el estudiante o futuro profesional aprenda, se perfeccione y avance traspasando límites del conocimiento y superando los paradigmas actuales en beneficio de todos dentro de la sociedad del conocimiento.

Nacionalismo.

La universidad defiende la identidad y la cultura nacional, los recursos y las riquezas nacionales y el mar territorial, creando y promoviendo la conciencia cívica en todo lo que legítimamente y por justicia le corresponde al Perú, como país soberano, libre e independiente.

Participación.

La universidad promueve la participación activa, coherente, inteligente y responsable de los miembros de la comunidad universitaria para el logro de su crecimiento y desarrollo, la afirmación y la consolidación del sistema democrático, el ejercicio de la libertad, la preservación y promoción de la cultura nacional y mundial.

Pertinencia social.

El futuro, prestigio y éxito de toda universidad radica en su capacidad de respuesta con los programas y proyectos a los retos del país y de la sociedad del conocimiento.

Planificación.

Toda universidad tiene el derecho de planificar su crecimiento y su desarrollo de manera horizontal, realista y con responsabilidad histórica, según las exigencias, demandas o requerimientos de la institución y del país.

Pluralismo.

La universidad está abierta a las diferentes filosofías, corrientes del pensamiento universal, ideologías y doctrinas, a la ciencia, las artes, la tecnología, etc., sin discriminación social, ética, religiosa o política ni oposición por parte de las autoridades legalmente constituidas.

Solidaridad.

La universidad convoca y fomenta la participación de la comunidad universitaria en los actos de solidaridad humana.

Transparencia.

La universidad se debe a la sociedad y como tal tiene un compromiso histórico y social de ser transparente en sus actos, en su gestión, en el manejo y en la operación de las actividades administrativas, académicas y económico-financieras.

Unidad.

La universidad es un todo unitario que funciona, relaciona, interrelaciona e integra de manera armónica, realista y coherente sus direcciones, facultades, departamentos académicos, escuelas profesionales y de posgrado, centros de extensión y proyección social, centros e institutos de investigación, para lograr un trabajo institucional y académico eficaz, eficiente y efectivo.

Viabilidad.


El quehacer organizativo y académico de la universidad se basa en normas, orientaciones, programas, proyectos y fuentes financieras posibles de ser realizados.
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