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miércoles, 18 de noviembre de 2020

RESEÑA HISTÓRICA DEL DOGMA EN LA DOCTRINA CATÓLICA

  RESEÑA HISTÓRICA DEL DOGMA EN LA DOCTRINA 

                                         CATÓLICA

Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

 

Históricamente teólogos, filósofos, juristas, políticos y científicos dogmáticos han tratado de conservar, difundir e imponer sus dogmas por todos los medios posibles a su alcance y en diferentes espacios y tiempos históricos, desde la antigüedad hasta nuestros días

Un dogma religioso recopila y compendia las creencias básicas de cualquier religión, las mismas que permiten la diferenciación entre una y otras religiones vigentes.

En  el campo de la religión, históricamente la Iglesia católica, apostólica y romana ha mantenido un mismo, coherente y unitario discurso al conceptualizar el dogma como una doctrina fijada y una verdad revelada por Dios, escrita y transmitida desde los Apóstoles a través de la Escritura (Biblia), de la Tradición (Magisterio) y propuesta por la Iglesia para su aceptación por todos los fieles; el dogma es una doctrina de Dios revelada por Cristo a los hombres del universo y declarada como cierta e indudable y que todos los fieles están obligados a creer, aceptar, respetar y defender.

En la Edad Media

Con la decadencia del Imperio romano se hunde la cultura y civilización grecorromana y surge en la Edad Media una nueva actitud y una nueva fuerza espiritual y moral asentada en una religión revelada, religión popular y del corazón, de inspiración divina y basada en la Biblia, en los profetas de Cristo, que viene a ser el Cristianismo.

La Iglesia Cristiana, misionera del Evangelio de la “Buena Nueva”, alejada de la vida política, asume su rol de análisis y explicación de problemas básicos como la unidad y la trascendencia de Dios, la creación, la Providencia, la vida futura, la libertad y la justicia humana. La Iglesia es el eje central y rector de la filosofía y la cultura, el conocimiento se subordina a los grandes objetivos de la fe y del dogma.

El Cristianismo viene a ser el conjunto de manifestaciones histórico-religiosas, que derivan de la verdad revelada por Jesús de Nazaret, por Cristo. El Cristianismo, nacido en Palestina, recibe la herencia de los judíos.

He aquí los tres dogmas en que se asienta la religión judía: 1º. Un solo Dios creador y rector del mundo, omnipotente, eterno y justo. 2º. La idea de un Mesías, de un enviado de la Divinidad para liberar y redimir al pueblo de Israel, antes de la resurrección de los muertos. 3º. El concepto de Santidad, se condensa en la doctrina de la Trinidad cristiana: “Padre, Hijo y Espíritu Santo“.

El dogma cristiano significa verdad revelada por Dios, declarada y propuesta por la Iglesia para creencia de los fieles, so pena de incurrir en herejía.

La teología dogmática estudia las verdades reveladas, en cambio la teología moral versa sobre los dogmas a la luz de su relación con las actividades humanas.

En la religión cristiana el dogmatismo es contrario a todo análisis de la razón por considerar que existen verdades incontestables que se alcanzan mediante la revelación divina.

El dogma cristiano contiene dos tipos de verdades: la verdad natural y la verdad sobrenatural. La verdad natural es conocida por la razón y es producto de la enseñanza de la filosofía. Aquí está la existencia de Dios, su naturaleza, perfección y la existencia del alma libre e inmortal. La verdad sobrenatural es inalcanzable al hombre y a las que no puede llegar por sí mismo. Aquí se hallan las relacionadas con la vida íntima del Ser Supremo (Dios), su amor al hombre, la Encarnación, la Santísima Trinidad, la Redención y demás misterios que superar el ámbito de la razón humana sin contradecirla.

Los dogmas de la Iglesia cristiana se dividen en dogmas apostólicos y dogmas eclesiásticos (o conciliares). A la primera corresponden los que enseñaron los Apóstoles, y, a la segunda, los establecidos por la Iglesia en distintos períodos de su existencia, contrarrestando las diversas herejías y afirmando la verdad de la revelación divina, el carácter inviolable de las Sagradas Escrituras y la autoridad y el juicio de la Iglesia católica.

En la Edad del Renacimiento

Después de la Edad Media (“la Edad oscura”), en la que Dios era el epicentro del universo (teocentrismo) y en la que se exaltó el valor de la religión, de los textos sagrados y de la teología, surge la Edad del Renacimiento.   

El término renacimiento fue acuñado por el artista italiano Giorgio Vasari, aunque también se afirma que ha sido inventado por Michelet y convertido en concepto histórico por Burckhardt (1860).

La Edad del Renacimiento,  que comprende los siglos XIV, XV y XVI, se caracteriza por el resurgimiento de las artes,  las ciencias, el pensamiento crítico, la filosofía, la desaparición del feudalismo, la insurgencia de la burguesía y la religión deja de ser el centro del poder. En esta edad histórica ocurre un rechazo a algunas creencias y métodos científicos de la Edad Media. Su consigna de lucha por el progreso fue “Renovarse o morir”, en la pretensión de alcanzar un mejor destino comparado con las épocas anteriores. Sus principales exponentes han sido Leonardo da Vinci (pintura), Miguel Ángel Bounarotti (escultura), Nicolás Copérnico (astronomía) y Francis Bacon (empirismo).

En esta época nace una escuela de pensamiento, el humanismo, que propugnaba una visión antropocéntrica (el hombre es el centro del universo),  la vuelta a las letras clásicas de las culturas griega y romana, el rechazo al dogma religioso, la reivindicación del pensamiento racional promoviendo el uso de la razón por encima de la religión y el impulso a las ciencias fundadas en la evidencia empírica. Sus máximos representantes son Cosme de Medici (fundador de la Academia Platónica Florentina), Erasmo de Rotterdam (teología), Nicolás Maquiavelo (política) y Martin Lutero (teología) impulsor de la reforma protestante que generó división en la Iglesia católica.

En los Siglos XIX, XX y XXI

El Pbro. Froylán Casas en su artículo “Desarrollo de la Doctrina Cristológica en la historia de los Dogmas hasta nuestros días”[1] refiere: “Siglo XIX. Este siglo, heredero de la Ilustración y el Enciclopedismo, somete a la más cruda crítica racional el mensaje revelado. En el campo protestante se crea una verdadera revolución, al poner en tela de juicio la autenticidad histórica de los libros sagrados. El magisterio de la Iglesia, se repliega sobre sí mismo, ve un grave peligro y condena todo intento de búsqueda. La Iglesia rechaza, contra A. Günther y A. Rosmini, ciertas interpretaciones cristológicas y psicológicas (Dz 1655 y 1917). La Iglesia condena el racionalismo que pretende con la sola luz de la razón dar respuesta a todos los interrogantes del hombre, marginando la Revelación al campo de una simple leyenda (Dz 1642). Denuncia la falsa libertad de la ciencia que pretende ser la panacea de todas las cuestiones (Dz 1666- 1676)”. “Se hacía hasta entonces una lectura e interpretación literal de la Biblia. Frente a las nuevas concepciones del hombre (Revolución francesa) y del mundo (comienzo de los descubrimientos científicos), la Revelación aparece como expresión mítica. Jamás, a mi parecer, la doctrina de la Iglesia se había cuestionado. Los dogmas son contestados, la Iglesia lanza anatematismos y estos resultan contraproducentes. Se condena el naturalismo, comunismo y socialismo (Dz 1688-1699). La Iglesia afianza su poder institucional, se declara el dogma de la infalibilidad del romano pontífice (Dz 1839). Habrá que esperar el advenimiento del Papa León XIII que le dará "luz verde" a las investigaciones y pone en guardia frente a las exageraciones que hacen perder los cimientos de la fe”. “La persona de Jesús a fines del siglo se coloca en la palestra de la crítica. Se deja entonces al "Jesús de la historia" al campo de la investigación y al "Cristo del kerigma" al campo de la predicación (M. KaIher). Abundan entonces las "vidas sobre Jesús", poniendo en tela de juicio la autenticidad de sus palabras. A. Schweitzer, "Vom Reimarus zu Wrede. Eine Geschichte der Leben-Jesu-Forschung" ("De Reimarus a Wrede. Una historia de los estudios sobre la vida de Jesús")”…

“3.3 Siglo XX.  El retomo a las fuentes, trajo graves inconvenientes, pero también grandes aportes a la profundización del mensaje. La exégesis vuelve a tener un desarrollo similar a lo ocurrido en los primeros siglos. La encíclica "Providentissimus Deus" (18 de nov. de 1893) de León XIII, estimuló los estudios bíblicos. El P.M.J. Lagrange, O.p., funda la "Ecole biblique de Jérusalem", que sienta las bases de una exégesis católica científica. Al hacer del tomismo, en cierto modo, la filosofía oficial de la Iglesia, León XIII sofocó otros gérmenes que hubieran podido ser fecundos”. “Viene la crisis modernista, nacida en la filosofía de cuño protestante en que se ponen en tela de juicio las definiciones dogmáticas. El exégeta católico francés Alfred Loisy (1857 1940) en dos libros cortos: "Autour d'un petit livre" y "L'evangile et 1 'Eglise", apelando a las constataciones de la ciencia histórica, postula la necesidad de poner en cuestión el concepto de revelación externa (los dogmas "no son verdades caídas del cielo ". Admite, entonces, la evolución de los mismos. Geográficamente, el modernismo se limitó (prescindiendo de algunos pequeños círculos ingleses) a Francia e Italia y, desde el punto de vista social, se redujo a pequeños grupos de sacerdotes y de laicos cultos. En 1907 el movimiento fue condenado por Pío X (decreto Lamentabili y Encíclica Pascendi)”.

“El estudio de la "Die Formgeschichte" ("Historia de las formas"), gracias a la investigación del exégeta M. Dibelius ayudó poderosamente a estudiar el mensaje evangélico. Mostró que, tanto en el material narrativo como en la Tradición de las palabras de Jesús se pueden apreciar determinadas "formas" de la tradición oral, claramente diferenciadas por su estilo e in terés. Estas formas ofrecen la posibilidad de descubrir el "Sitz im Leben" (Situación vital) de determinadas formas de tradición. Con esto se descubren los logion de Jesús”.

“Igualmente, el método de la historia de las tradiciones "Traditionsgesschichte" prologa y profundiza el anterior: estudia las tradiciones de los textos actuales. Los Evangelios, no son solamente libros sobre Jesús sino mucho más, libros que reflejan las tradiciones y el desarrollo dogmático de la Iglesia primitiva”. “El método de la historia de las redacciones "Redaktions geschichte", subraya que las perícopas no pueden ser interpretadas en sí mismas, sino siempre dentro de un contexto. Todo esto ha ayudado a comprender mejor el mensaje de Jesucristo. El método de la "Historia de las Formas", encontró al principio una fuerte oposición en la investigación anglosajona y católica, sobre todo porque en Rudolf Bultman iba unido a un acusado escepticismo histórico respecto a la tradición de Jesús, atribuyendo a los Evangelios el Kerigma de la comunidad postpascual. A pesar de esta oposición ha terminado por imponerse ampliamente en la investigación de los Evangelios sinópticos como instrumento imprescindible para la reconstrucción de la más antigua tradición evangélica. Una instrucción de la comisión Bíblica aparecida en 1964, de histórica evangeliorum veritate, con algunas reservas, ha declarado, expresamente: Ubi casus fert interpreti investigare licet, quae sana elementa in "methodo historiae formarum" insint, quibus ad plenam evangeliorum intelligentiam rite uti possint".

“Los métodos de la "Historia de las Redacciones" e "Historia de las tradiciones" elaborado sobre todo por los luteranos Gonzelmann y Marxsen, los aceptan con simpatía, los círculos católicos. En el trascurso de los últimos años, la "Historia de las formas" fue finalmente aceptada por la exégesis católica. El 21 de abril de 1964, la Pontificia Comisión Bíblica publica el documento "Sancta Mater Ecclesia", cuyo contenido fundamental se incorpora en la constitución Dei Verbum, estimulando la investigación exegética. Este documento fue algo así como una carta de liberación, ya que reconocía la legitimidad de la "Historia de las formas".

2007. En el mes de mayo de 2007, el Papa Benedicto XVI, durante su viaje a Brasil, reafirmó con vigor los dogmas de la Iglesia Católica y denunció "el proselitismo agresivo de las sectas, la multiplicación de siempre nuevas denominaciones cristianas y las embestidas del agnosticismo, el relativismo y el laicismo.”


[1] Pbro. Froylán Casas, en su artículo “Desarrollo de la Doctrina Cristológica en la historia de los Dogmas hasta nuestros días”. https://pdfs.semanticscholar.org/b291/886c9705b00ba542f6b3564685b0e9462a83.pdf?_ga=2.80507679.987719527.1599522639-1908101042.1599522639