Artículos periodísticos y de investigación

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30 de julio de 2021

EL PERIODISTA EN EL TERCER MILENIO


EL PERIODISTA EN EL TERCER MILENIO


 

Escribe: 

Dr. Eudoro Terrones Negrete

 

EL PERIODISTA

 Aquiles Menéndez, en su obra «Ética Profesional», manifiesta que «La carrera de periodista no nació por arte de magia. Cincuenta y nueve años antes de Jesucristo, Julio César consideró que el pueblo romano tenía el derecho y la necesidad de conocer algunos acontecimientos y pensamientos de sus autoridades; y así nacieron las famosas Acta diurna, que fueron originalmente pequeños avisos colocados en lugares fijos, pero escogidos entre los más estratégicos y frecuentados. Esta costumbre perduró hasta el año 1500, aproximadamente, cuando los venecianos introdujeron sus «Notizie» o «Foglialla mano» (Gacetas de manos) que, al estamparse, en el siglo siguiente, comenzaron a venderse al precio de «una gaceta» (pequeña moneda de cobre); lo que estereotipó el nombre de Gaceta para todos los países latinos».

El periodista del tercer milenio es el profesional que trabaja en un medio de comunicación digital, en una agencia de noticias o en publicaciones periódicas mediante retribución pecuniaria y realiza actividades intelectuales y técnicas dirigidas a la creación, desarrollo y difusión de las ideas, pensamientos y mensajes en bien de la colectividad.

 

Para Guillermo Cabanellas («Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual») no se consideran periodistas profesionales «a los que intervengan, sin percibir sueldo, en la redacción de diarios, periódicos o revistas editados con fines de propaganda ideológica, política o gremial».

 

El periodista, desde los inicios de la civilización hasta nuestros días ha recibido diversas denominaciones, mencionemos las principales: administrador de la libertad de prensa; caballero de la verdad; codificador de mensajes colectivos; colector de noticias; comunicador público; comunicador social; difusor de la verdad informativa; escritor periódico; especialista de la información social;

 

También es denominado guardián de las instituciones públicas; guardián de la seguridad y del bienestar de las personas; historiador de los acontecimientos cotidianos;  hombre de prensa; mediador ante la información y la sociedad; operador semántico; periodista digital (ciberperiodista, periodista interactivo, periodista on-line, e-periodista o periodista multimedia); pintor crítico de la realidad.

 

Finalmente el periodista es conocido como el portavoz del sentimiento autocrítico de la sociedad; el profesional de la información y la comunicación; el reportero multimedia; el sembrador de ideas; el señor de los lenguajes; el supremo educador; el técnico de la información y la comunicación y el tecnificador del diálogo social. 

Tomás Eloy Martínez subraya  la presencia de motivaciones y principios éticos en el quehacer informativo: «Ningún periodista podría cumplir de veras con esta misión si cada vez, ante la pantalla en blanco de su computadora, no se repitiera: ‘Lo que escribo es lo que soy, y si no soy fiel a mí mismo no puedo ser fiel a quienes me lean´. Sólo de esa fidelidad nace la verdad. Y de la verdad, como sabemos todos, nacen los riesgos de esta profesión, que es la más noble del mundo»[1]

Hace más de 100 años, Joseph Pulitzer llegó a decir que «El periodista no es el gerente comercial o el editor, y ni el mismo propietario de un periódico. El periodista es el vigía en el punto del comando del navío del Estado. Él observa la vela que pasa, las pequeñas señales que surgen en el horizonte. Él informa sobre el náufrago que aparece a la deriva y este puede ser puesto a salvo. Él investiga, a través de la nieve y de la tempestad, para avisar sobre los peligros que están al frente. Él no está pensando en su salario o en el lucro de la empresa. Él está allí para cuidar de la seguridad y el bienestar de las personas que en él confían».

 

Por Ley Nº 15630, promulgada el 28 de septiembre de 1965, se reconoce por primera vez en el Perú la condición de periodista profesional. El Reglamento de esta Ley, el Decreto Supremo Nº 74, en su artículo 1º, señala que el periodista es toda persona que, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento y ciñéndose a normas morales, desarrolla exclusivamente la actividad intelectual remunerada, escribe, compone, edita, dirige o colabora por escrito o gráficamente, de modo regular y permanente, en algún órgano de difusión del pensamiento. Se considera también periodista al reportero gráfico que, al servicio permanente de un órgano de difusión del pensamiento, con periodicidad definida, ejercita iniciativa en el cumplimiento de su función profesional.

 

El periodista es un profesional de las ciencias de la comunicación que procesa, analiza, selecciona, interpreta, valora y difunde las noticias, informaciones y comentarios de interés colectivo, a través de multimedios  (prensa escrita, radio, televisión e Internet).

 

Agredido permanentemente por los hechos que ocurren en el mundo y en las naciones, el periodista del tercer milenio deviene en un intérprete crítico, responsable e imparcial de los problemas que acontecen a diario en la sociedad. El periodista es un promotor de la libre discusión de las ideas, del análisis científico de la realidad local, nacional, regional, internacional y mundial.

 

En términos generales, diría que el periodista del tercer milenio es el profesional que a través de un medio de comunicación informa, interpreta, explica y opina sobre hechos o acontecimientos cotidianos que se producen a nivel local, regional, nacional y mundial. Es el que informa, orienta y modela la opinión pública, fiscaliza, investiga, educa y entretiene a sus lectores, oyentes y televidentes. El periodista ayuda a entender el mundo en que se vive, contribuye a plantear alternativas de solución a los problemas de la sociedad globalizada. Orienta a los medios para lograr de éstos una influencia positiva en la configuración de opiniones integradoras y socializadoras para la transformación de las estructuras de la sociedad.

¿EL PERIODISTA NACE O EL PERIODISTA SE HACE?

Acerca de la interrogante planteada diríamos que no se nace periodista, el periodista se hace a impulso de una vocación y dedicación al quehacer periodístico.

El carné profesional, la matrícula del registro oficial y quizá el título habilitante de licenciado en periodismo, muy poco abonarían a favor del periodista si éste no demuestra en la práctica lo que dice ser. Aunque de nada valen también los conocimientos teóricos o el aprendizaje al lado de buenos maestros del periodismo, si no se tiene disposiciones innatas. Para ser periodista es necesario cursar estudios en una universidad, perfeccionarse, actualizarse, especializarse, desarrollar las destrezas, habilidades y capacidades, dotarse de un pensamiento autónomo y crítico, investigar científicamente lo que ocurre diariamente en las diversas sociedades del mundo.

PARA SER UN BUEN PERIODISTA

Durante el tercer milenio, para ser un buen periodista se requiere reunir de algunos años de exitosa experiencia y de permanente actualización profesional. Se requiere de un dominio especial de la gramática y de un léxico variado, para dar a los escritos más claridad, sencillez y concisión. Se requiere  conocer uno o más idiomas extranjeros; dominar  las técnicas de redacción, de computación e informática y de investigación científica. Se requiere de cultura general, de fluida capacidad de comunicación, de dominio de la lectura veloz. Asimismo se requiere contar con una biblioteca particular especializada en periodismo, con sólidos principios y valores ético-sociales, con visión y espíritu empresarial, con mucha creatividad, iniciativa e idoneidad profesional.

Para ser un buen periodista se requiere algo más. Amor por la verdad y la sabiduría, firme compromiso histórico por la defensa de la justicia, de la libertad de expresión, opinión y difusión, buen olfato para la noticia, vocación de servicio por el bien común, buenas relaciones públicas y humanas. Asimismo, se requiere de alta necesidad de logro, pues su necesidad de triunfar debe ser más fuerte que su necesidad de evitar el fracaso. No ceder ante las presiones  y bajas pasiones; demostrar decencia y corrección en el uso del lenguaje, conocimiento básico de idiomas extranjeros, sentido del humor,  sentido de responsabilidad, fidelidad en el relato y renovado espíritu de superación profesional.

EL PERIODISTA NO ES UN MERCADER DE LA NOTICIA AL SERVICIO DEL MEDIO

El buen periodista no es un mercader de la noticia o un incondicional trabajador al servicio de los intereses del propietario del medio. El periodista es, ante todo, un profesional al servicio de la sociedad, del crecimiento, desarrollo y progreso de los pueblos. Es un fiscalizador de la gestión y acción públicas, un celoso y firme guardián  de los sagrados intereses colectivos.

EL PERIODISTA NO ES UNA MÁQUINA DE TRABAJO AL SERVICIO DEL ENGRANAJE EMPRESARIAL

El periodista del tercer milenio no es por ningún modo una máquina de trabajo al servicio del engranaje empresarial. El periodista es una persona humana con sentido social, con vocación social y con espíritu de servicio a la sociedad en que vive. Es el gran difusor de la cultura general de los pueblos, el promotor y defensor de la identidad cultural y de la tradición espiritual de las civilizaciones. Es el hombre puente entre los hechos o fenómenos naturales, sociales, políticos, económicos y educativo-culturales acontecidos y la opinión pública, en tanto cumple su función de modelador y orientador de la opinión pública.

El periodista interpreta las corrientes de opinión pública y fija los rumbos o derroteros a seguir; es el que alienta a la población a asumir conductas positivas y creativas frente a los grandes problemas y retos del país.

¿HAY QUE DAR AL PÚBLICO LO QUE LE GUSTA O LO QUE PIDE?

No comparto con quienes piensan que el periodista tiene que darle al público lo que le gusta o lo que pide. Contrariamente considero que el periodista debe rechazar, por antisocial y falaz, el argumento aducido por algunos malos dueños de medios de comunicación sensacionalistas que postulan tales posiciones.

Considero que el periodista del tercer milenio no le debe dar al público truculencia, escándalo, exageración, medias verdades, altisonancia en el adjetivo, cursilería de mal folletín, redacción ramplona, artículos de pacotilla, fotografías o dibujos pornográficos.

Un público culto siempre exigirá  buena información, información bien escrita, claramente expuesta, excelentemente presentada y ágilmente comentada. Y no creo que al público le guste sangre y sexo, escándalo, crónicas rojas e incultura.

EL PERIODISTA, LOS GRUPOS DE PODER Y DE PRESIÓN SOCIAL

El periodista del tercer milenio no debe estar ligado a los grupos de poder económico y menos aún a los grupos de presión. El periodista, cuanto más independiente sea con respecto a los grupos económicos y políticos, grupos de poder y grupos de presión, cuanto más independiente sea de la publicidad del Estado o de las empresas privadas, tanto más válidas o útiles serán sus críticas, comentarios y artículos.

Así, el periodista será capaz de interpretar o de expresar todas las iniciativas y tendencias, podrá representar mejor a los sectores y actores sociales.

El periodista no puede servir bien al público que confía en él o que lo apoya, si es cola de cometa ajena, si excede los límites de una crítica permisible o causa daño material y moral a su público.

El columnista norteamericano Walter Lippmann decía alguna vez que los periodistas debemos guardar un espacio o «tierra de nadie» entre nosotros y el poder. Algunos lo logran en sus justas proporciones, pues dicen que los periodistas requerimos del poder para que nos informe. Otros periodistas, en cambio, se convierten en correas de transmisión de los poderes políticos o económicos.

Considero que los periodistas del tercer milenio no deben estar al servicio del poder, de los grupos de poder  y menos aún de alguna prensa dirigida. ¿Y por qué no de una prensa dirigida? Porque toda prensa dirigida canaliza únicamente sus informaciones y comentarios en beneficio de grupos de poder, manipula la voluntad popular e impide toda manifestación o expresión libre del pensamiento y de la crítica a las mayorías ciudadanas. Este tipo de servidumbre periodística sólo puede conducir a la ruina de las instituciones, a la vez que contribuye a frustrar las ambiciones de libertad y de progreso de los pueblos.

ACTITUDES DEL PERIODISTA EN EL EJERCICIO DE LA PROFESIÓN

En el ejercicio de la profesión, el periodista del tercer milenio debe tener cultura de trabajo cooperativo y en equipo; conciencia clara de las necesidades del país; visión del entorno socioeconómico y político nacional y mundial; compromiso con el cuidado de la salud integral del hombre; respeto por la naturaleza o cultura ecológica; aprecio por la cultura; compromiso de actuar como agente de cambio, y respeto a la dignidad de las personas. 

EL PERIODISTA Y LAS CAPACIDADES QUE DEBE DESARROLLAR

Entre las capacidades que debe desarrollar el periodista del tercer milenio se considera las siguientes: Capacidad de aprender por cuenta propia; capacidad de análisis, síntesis y evaluación; pensamiento crítico y creativo; capacidad de identificar y resolver problemas; capacidad para tomar decisiones; capacidad de trabajo en equipo; cultura de calidad periodística; buena comunicación oral y escrita; buen manejo del idioma; uso eficiente de la informática, la computación y las telecomunicaciones.

EL PERIODISTA SIEMPRE DEBE ESTAR AL SERVICIO DE LA VERDAD POLIÉDRICA

El periodista del tercer milenio debe estar al servicio de la verdad poliédrica, debe buscar, encontrar, difundir y defender la verdad total, no las medias verdades, cueste lo que cueste. El pueblo tiene el derecho constitucional de ser y de estar bien informado de cuanto acontece en su espacio geovital.

Albert Camus decía que el periodista es una clase de historiador diario que tiene por destino una preocupación fundamental con la verdad.

Para que el periodista pueda decir la verdad de los acontecimientos diarios a través de un medio tiene que estar previamente convencido de que el acontecimiento, suceso o hecho informativo a ser difundido es verídico, como producto de su comprobación o verificación empírica de las fuentes informativas. Sólo así podrá ganar credibilidad, confianza en el público y mantener buena imagen profesional.

Es el valor el que conduce e impulsa al periodista a hacer bien  las cosas, a  no aceptarlas tal como se presentan. Es el valor el que motiva al periodista a hacer algo para comprobar la verdad de los hechos y darles el estricto sentido de veracidad que deben tener. Premunido de valor el periodista será capaz de discutir con razonamiento, aun cuando la opinión general esté en su contra; será capaz de votar afirmativamente cuando la mayoría de su gremio o de su centro laboral vote negativamente; será capaz de erguirse en la tribuna y hablar con convicción y seguridad. 

Para decir mentiras y comer pescado, el periodista debe tener mucho cuidado. Al respecto, Miguel de Cervantes Saavedra decía: «El que pierde bienes, pierde mucho; el que pierde un amigo, pierde más; pero el que pierde el valor lo pierde todo». 

EL PERIODISTA MENTIROSO  ES UNA MANZANA PODRIDA

El periodista del tercer milenio que miente a sabiendas, que hace afirmaciones conscientemente mentirosas, que inventa o fabrica noticias para mantener su rating o ganar primicia, no hace más que deformar la realidad de los hechos y como tal ipso facto deja de ser periodista, pues al mentir no está informando, está desinformando y la misión del periodista es informar y no desinformar.

El periodista mentiroso siempre tendrá por fatal destino la cárcel, la persecución policial, la negación de sus derechos ciudadanos y profesionales, en última instancia el desprecio de la sociedad y el ajusticiamiento por parte de la historia.

EL PERIODISTA ÉTICO Y LOS PASOS A SEGUIR PARA BUSCAR, EVALUAR Y DIVULGAR LA NOTICIA

Cuatro son los pasos que debe seguir el periodista ético  para buscar, evaluar y divulgar la noticia: Primero, indagación sobre la información a difundir, buscando la fuente confiable; segundo, verificación del grado de confiabilidad o de veracidad del hecho noticioso, de la fuente informativa y de las circunstancias que condicionan o determinan el acontecimiento; tercero, evaluación de los orígenes, de la importancia y trascendencia del hecho, de sus  causas y  posibles consecuencias; y, cuarto, divulgación de la noticia con honestidad intelectual, tal como ocurrió en la realidad, sin omitir ni agregar nada.

EL PERIODISTA Y LA INDEPENDENCIA DE CRITERIO

Para decir y difundir la verdad, el periodista primero tiene que descubrirla o encontrarla; luego tener la voluntad de decirla en su integridad y finalmente decirla y difundirla con independencia de criterio, es decir con autonomía conceptual en la valoración del hecho.

Con las palabras de Fernando Savater diría: «Independencia en el sentido de no estar enfeudados, de no estar alquilados, digamos, a un tipo de compromiso económico que nos esclavice de tal modo que no podamos decir nada más que lo que se nos dicta. Independencia para poder decir sin arriesgarnos a sufrir tremendas represalias por parte del poder...».

EL PERIODISTA Y EL ESPÍRITU DE JUSTICIA

Dar a cada uno lo que le corresponde, lo que es suyo o lo que le pertenece, eso es justicia.

Y el periodista del tercer milenio debe decir a su público lo correcto, lo veraz, lo bueno y lo justo, en el entendido de que la justicia es el criterio para juzgar el orden social, el valor de la vida y de los derechos humanos.

Toda violación del orden moral es injusticia; así, el periodista que mata, que roba, que difama, que calumnia o injuria, viola el derecho que los demás tienen a la vida, a la propiedad, al buen nombre y a la verdad.

EL PERIODISTA HONESTO

El periodista del tercer milenio debe ser un profesional honesto, que utiliza medios honestos y lícitos para obtener noticias, documentos, declaraciones, ilustraciones y fotografías. No acepta para sí, ni en nombre de terceros, comisiones o encargos incompatibles con la integridad y la dignidad de la profesión. No falsifica los documentos si suprime las informaciones esenciales.

El periodista honesto condena los delitos de prensa y cuando acusa a alguien lo hace con pruebas en la mano. Sólo acepta tareas que no lesionen su integridad profesional. No acepta consignas de los anunciantes. Investiga y difunde los hechos sin intención maliciosa. Es el periodista honesto el que valoriza, honra y dignifica el periodismo como profesión.

El periodista honesto no se deja sobornar por ningún motivo, sea con dinero, favores, donaciones, dádivas, becas de estudio, viajes, privilegios u otros. No acepta retribuciones ni beneficios a cambio de un artículo periodístico, de una crónica, de un reportaje o de una entrevista. El periodista se abstiene de toda publicidad comercial en sus artículos y comentarios. No acepta publicar anuncios que sean deshonestos, falsos o que conduzcan a error al público lector, oyente o televidente.

LA RESPONSABILIDAD EN EL CAMPO DEL PERIODISMO

Debo precisar que el término responsabilidad deriva del latín responsare que significa responder, y de sentirse que quiere decir percibir por los sentidos. Responsabilidad significa que todo hombre ha de responder de sus actos ante su conciencia y ante el juicio de los demás como producto de su madurez mental.

Tres son las condiciones de la responsabilidad periodística: Primero, la existencia de una ley social o moral; segundo, la posesión de la razón; y, tercero, la libertad, pues sólo se es responsable de un acto realizado por decisión propia.

Se es responsable de un acto en el campo del periodismo cuando uno mismo lo ha querido y  realizado; cuando uno lo ha querido, sin que lo haya realizado uno mismo; cuando lo ha realizado uno mismo, aunque no lo haya querido, y cuando no lo ha querido ni realizado uno mismo, pero pudiendo evitarlo no lo evitó. Así el periodista asume su responsabilidad de todo cuanto piensa, dice,  escribe, difunde o hace y actúa de acuerdo al dictado de su propia conciencia ética.

LA RESPONSABILIDAD DEL PERIODISTA

En el periodismo, la información constituye un bien puesto al servicio de la sociedad (bien social). En tal sentido el periodista acepta la responsabilidad de sus escritos, textos, informaciones, comentarios, ilustraciones, fotografías, entre otros y las rectifica de comprobarse su falsedad.

La responsabilidad del periodista implica publicar o difundir solamente aquellas informaciones cuyo origen conoce, implica no suprimir las informaciones y no alterar los textos, documentos y declaraciones recibidas. El periodista da a la persona denunciada una oportunidad para hacer sus descargos.

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL PERIODISTA

Para el periodista la responsabilidad social significa la obligación que tiene de comparecer ante el tribunal de la opinión pública, tribunal que falla sobre un número de sus actos exteriores que son producto de la función profesional y es la opinión pública el que da su veredicto final, de lo que resulta en todo caso: admiración, estima, desprecio, popularidad, impopularidad, indiferencia o indignación.

Responsabilidad social del periodista significa, además, que en su quehacer diario debe actuar como un crítico constructivo, positivo, edificante sobre los sectores de la sociedad, sobre los poderes e instituciones del Estado, sobre la gestión de los gobernantes y las acciones de los gobernados. 

LA RESPONSABILIDAD JURÍDICA DEL PERIODISTA

Concretamente la responsabilidad jurídica o legal es la obligación que tiene el periodista de comparecer ante los tribunales de justicia para responder por los posibles delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, a fin de reparar la violación del orden conforme lo dispone la ley.

LA SOLIDARIDAD PERIODÍSTICA

En el periodismo la solidaridad se entiende como la colaboración que deben prestarse entre periodistas y entre medios de comunicación, para que la institución pueda desenvolverse y alcanzar sus objetivos, fines y metas. El periodista debe actuar con espíritu solidario en procura de una convivencia armónica social. De ahí que cuando no se da la solidaridad a nivel de gremio periodístico, por ejemplo, éste se anquilosa, se desorganiza, marcha a la deriva y hasta corre el riesgo de desaparecer.

José Ingenieros diría que la solidaridad puede considerarse definida en la sencilla fórmula de moral social que dice: «Ningún deber sin derechos; ningún derecho sin deberes». La solidaridad exige el ejercicio de los derechos y el estricto cumplimiento de los deberes profesionales dentro del centro laboral y la comunidad.

El periodista solidario no solicita el puesto de un colega si éste aún no ha pensado ni desea abandonarlo y como tampoco provoca la expulsión de su puesto de trabajo ofreciéndose a trabajar con menores exigencias. El periodista no atribuye a otro colega lo contrario de lo que él dijo o escribió. Tiene conciencia de sus deberes para con sus colegas y la sociedad. El periodista expresa su solidaridad a los que están perseguidos por defender su trabajo, su profesión y su vida.

Se dice que hay solidaridad periodística cuando la dicha de uno hace felices a todos y su tristeza pone triste a los demás. Si se practica la solidaridad, el problema de un periodista debe ser entendido como el problema de todos los periodistas.

EL PERIODISTA Y SU ESPÍRITU DE IMPARCIALIDAD

El periodista se distingue por su espíritu de imparcialidad en el juicio, en el comentario, en la crítica, en la difusión y publicación de informaciones. Y como tal está obligado a presentar las noticias e informaciones sin prejuicio ni tendenciosidad; a dar la oportunidad para defenderse o replicar a las personas involucradas en alguna crítica suya; está obligado a considerar las opiniones del pro y del contra cuando difunde o publica declaraciones sobre un hecho, tema o problema; a no inclinarse por una u otra opinión, tendencia o corriente política; a no suministrar material periodístico que anime a la discriminación y marginación social, racial, política o religiosa; el periodista está obligado a no influir en los juicios que se ventilan en el poder judicial; a recusar y proscribir toda crítica sistemáticamente desfavorable o de mala fe que se efectúen contra sus colegas.

CUALIDADES MORALES BÁSICAS QUE DEBE DESARROLLAR TODO BUEN PERIODISTA

Se dice que el periodista debe ser un modelo de moralidad en la acción, de principios y valores éticos en su quehacer cotidiano, modelo de conducta ejemplar y rectilínea en sus actos públicos y privados.

Entre las cualidades morales que debe practicar todo buen periodista se consideran la imparcialidad en la información, el análisis, el comentario y la crítica; la veracidad y objetividad en la información; la responsabilidad social, jurídica y ética; la solidaridad a toda prueba; el respeto a la dignidad de las personas; la firmeza en los principios y las convicciones; la incorruptibilidad, la honestidad e integridad profesional; el altruismo, la confianza en sí mismo y en los demás; la pureza de pensamiento y de corazón.

EL PERIODISTA ES UN DETECTIVE DE LA INFORMACIÓN

Yo diría que el periodista es un detective de la información, en tanto y en cuanto sigue una pista con un mínimo de evidencias y descubre al autor de un crimen, de un secuestro, de un robo, de una malversación, del abuso de autoridad o de un delito cualquiera. Trata de sacar a luz lo que está oculto detrás del hecho informativo.

EL PERIODISTA ES UN PROFESIONAL EQUILIBRADO, ECUÁNIME Y SERENO 

El método más adecuado y seguro ante cualquier conflicto con el público que pueda tener el periodista es el de reprimir las reacciones, es el de no enojarse ante el comentario adverso que puedan efectuar a sus artículos, comentarios o críticas.

El periodista que no puede controlar sus emociones será incapaz de enfrentar la problemática social desencadenada, y no podrá hacerlo en forma objetiva, constructiva e inteligente. Por eso se exige que el periodista sea capaz de controlar sus instintos, sus emociones, sus impulsos y pasiones. Firmeza sí, en sus actos, pero con dulzura y seguridad de sí mismo.

EL PERIODISTA ES UN PERSONAJE PÚBLICO

El periodista es un personaje público cuyas principales armas son la pluma y la palabra al servicio del bien común. El periodista anuncia y denuncia problemas existentes en la sociedad en que vive, los analiza, comenta y critica y formula alternativas de solución, conjuntamente con gobernantes y gobernados. Y como personaje público no sólo ejerce su capacidad crítica con respecto a los actores y sectores sociales, sino que también es criticado y juzgado por los actores sociales.

EL PERIODISTA Y EL PÚBLICO

Hoy en día, el público no se contenta con sólo saber lo que ha ocurrido en tal o cual lugar y tiempo; exige el cómo, el por qué, el  para qué, las derivaciones para el presente y el futuro de esos hechos, sucesos o fenómenos naturales, sociales, políticos económicos y educativo-culturales.

A decir verdad, al público no le basta con saber que hay, por ejemplo, un levantamiento, un terremoto, un pánico económico-financiero, una crisis económica. Al público hay que decirle de qué matiz o dimensión es ese levantamiento, ese terremoto, esa guerra y esas crisis, cómo reacciona la gente, quiénes lo dirigen, qué consecuencias tendría y lo que el informador piensa sobre dichos hechos. Es aquí donde lo informativo se hermana con lo interpretativo y de opinión. El periodista no es un simple captador frío de hechos de la realidad, no es un simple cable a través del cual se transmiten una serie de ondas u oscilaciones sin sentido ni proyección social. El periodista existe en función del público, público que tiene derecho a ser bien y oportunamente informado de lo que ocurre en su circunstancia y realidad.

EL PERIODISTA ES UN PROFESIONAL ESPECIALIZADO EN EL ARTE DE ESCUCHAR 

El periodista sí es un profesional especializado en el arte de escuchar. No hay medio más rápido y fácil de cultivar el respeto y la estimación de los demás que saber escucharlos con sincero interés e inteligentemente. El periodista demuestra su cortesía dejando hablar a su interlocutor, escuchándolo sin interrumpirlo.

El periodista sabe lo que vale el don de la palabra y del pensamiento, y por tanto a su interlocutor le deja «soltar» todo lo que tiene que decir o lo que tiene que revelar, para después interrogarlo.

Alguien ha dicho que los periodistas son como los hombres más sabios que oyen a los demás, piensan sobre lo que han oído y hablan solamente cuando tienen algo importante, útil e interesante que decir.

EL PERIODISTA ES UN TESTIGO DE SU TIEMPO

El periodista es un testigo de su tiempo, testigo de lo que acontece hoy y de lo que ocurrirá mañana, es el que testifica lo que hacen las instituciones, los gobernantes, la sociedad, es que procura los datos de la episódica diaria, del drama humano. Comprende lo que ve y explica lo que aconteció antes sus ojos. Tiene por misión precisamente dar noticia de algo, dar aviso de cuanto ocurre, llevar al conocimiento de los demás un suceso periodístico, sus causas y consecuencias.

EL PERIODISTA ES UN PRISIONERO DEL TIEMPO

El periodista enfrenta a diario situaciones nuevas, aborda y resuelve problemas de su entorno social. Para él todo es urgente, marcha con los ojos bien puestos en el reloj, en la computadora, en la máquina de escribir, en la cámara de televisión, para cumplir con el material que se requiere al cierre de la edición.

Cada día, hora,  minuto o segundo que transcurre, constituye un gran reto para vencer el tiempo; un gran reto para obtener y difundir, en el menor tiempo posible, la información, el comentario, la entrevista o el reportaje.

EL PERIODISTA Y EL APROVECHAMIENTO DEL TIEMPO

El periodista aprovecha muy bien su tiempo, decidiéndose pronto, concretando fechas, controlando el tiempo que utiliza en la realización de su trabajo, priorizando acciones, objetivos y metas, eliminando ocupaciones no productivas o de poca trascendencia, suprimiendo lo necesario en todo orden de cosas.

El periodista distribuye las 24 horas del día en forma proporcional, de manera que pueda contar con tiempo suficiente para el sueño, para el trabajo, para el estudio, para la distracción, para el paseo y los viajes.

EL PERIODISTA ES EL HUMANIZADOR DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA

Se dice que el periodista es el gran humanizador de la ciencia porque hace que el hombre común participe como usuario en el proceso de la ciencia y la tecnología, porque difunde la idea de que la ciencia y la tecnología es del hombre y para el hombre, porque es el creador de la conciencia pública sobre el valor de la ciencia al servicio del desarrollo de las naciones, es un intermediador ágil y claro entre científicos, tecnólogos y el público.

El periodista capta un vocabulario mínimo y funcional de la ciencia y la tecnología y luego lo decodifica en un lenguaje de fácil comprensión para la sociedad, en su misión de vulgarización de la ciencia y la tecnología para mejorar la calidad de vida de la población.

PREGUNTAS A LAS QUE DEBE RESPONDER TODA INFORMACIÓN

Toda información periodística deberá responder a las siguientes preguntas:

¿QUIÉN?, es el sujeto de la información.

¿QUÉ?, es el hecho noticioso.

¿CÓMO?, es el método, la manera o forma en que se produce el hecho.

¿DÓNDE?, es el lugar del hecho noticioso.

¿CUÁNDO? , es el tiempo, el año, el día, la hora, el minuto o el segundo en que ocurre el hecho informativo.

¿POR QUÉ?, corresponde a la causa o la razón de lo que ocurre.

¿CON QUÉ?, es el instrumento con que se hace algo.

¿PARA QUÉ?, tiene relación con la finalidad de un hecho informativo.

EL “ESTILO ELÍPTICO” DEL PERIODISTA

Puntualmente diría que el estilo del periodista se caracteriza por su claridad, síntesis, accesibilidad, elegancia o belleza, realismo, objetividad, sobriedad, concisión, densidad, exactitud, precisión, sencillez, naturalidad y originalidad.         

El escritor cubano, Alejo Carpentier, dijo alguna vez que el periodista urgido por la noticia, obligado a someter el suceso a proporciones ajustadas a la importancia del hecho mismo, habituado a ceñirse, habituado a decir lo más posible en el menor espacio del periódico, adopta lo que se denomina «estilo elíptico», que es un estilo apretado, estilo que consiste en suprimir toda disquisición, todo elemento ajeno al relato directo del hecho. Su estilo se hace en función de síntesis, de brevedad, con la nota humana, el detalle característico, puesto en su justo sitio.

LA PERSONALIDAD DEL PERIODISTA

El buen periodista mantiene una personalidad equilibrada y positiva, con fortaleza moral y espiritual. Ejercita el análisis crítico de sus métodos sociales, de su vida de relación. Sabe lo que debe decir, cuándo, dónde, a quién, en qué momento y por qué motivo.

Cultiva actitudes altruistas, depura sus defectos, lima asperezas que puedan suscitar hostilidad entre las personas, lucha consigo mismo, barre de su interior vestigios de pensamiento egoísta y de moral especuladora, está dispuesto a rectificarse, es moderado y recto en sus actos públicos y privados y en el ejercicio de la profesión.

El periodista convierte sus derrotas en estímulos para la acción constructiva. Demuestra buen criterio para elegir mejores hábitos de trabajo grupal e individual. Es capaz de juzgar al prójimo con la mayor imparcialidad y justicia posibles.

EL PERIODISTA Y SU ESPECIALIZACIÓN

El periodista en el ejercicio de la profesión pasa por un orden jerárquico. Así por ejemplo, el de reportero, cronista, redactor, editorialista, prosecretario, jefe de sección, jefe de redacción o de informaciones, subdirector y director de un medio de comunicación.

El periodista puede especializarse en diagramación, archivo, supervisión de taller, reporterismo gráfico, en radio, en televisión o en computación e informática. El periodista puede especializarse en materias como economía, turismo, deportes, ciencia, medicina, educación, salud, publicidad, relaciones públicas, entre otros.

La especialización llevará al periodista a tener éxito en su trabajo, a trabajar con menos gasto de energía mental, a disminuir significativamente sus errores o deficiencias y a incrementar sus facultades inventivas.  

EJEMPLO DE PERSEVERANCIA PERIODÍSTICA

Se dice, por ejemplo, que Tomás Alva Edison, hombre dotado de gran fuerza de voluntad, desde niño vendía diarios en un ferrocarril. Pronto fundó un boletín que, redactado e impreso por él mismo, vendía a los pasajeros. Con ello logró los ahorros para comprar libros y hacerse un laboratorio. Su éxito fue tan extraordinario como lo prueban sus inventos. Entre estos inventos podemos mencionar el fonógrafo, el tren eléctrico, la lámpara eléctrica incandescente, el cinematógrafo perfeccionado y el telégrafo dúplex y cuádruplex, que permiten transmitir dos y cuatro despachos simultáneos, respectivamente. Poco antes de morir, Alva Edison aconsejó a sus compatriotas, diciéndoles: «¡Sean animosos!. Tengan confianza en sí mismos, y sigan adelante». 

EL PERIODISMO SENSACIONALISTA

El periodismo sensacionalista resulta dañino para la sociedad y para el público, porque distrae al público, pues antes de formar y culturizar deforma y maleduca al público, atenta contra la decencia, la dignidad o el buen gusto de las personas.

El periodismo sensacionalista ofende la moral pública, atenta contra las buenas costumbres, los hábitos sociales y la imparcialidad de juicio. Con el periodismo sensacionalista se pone énfasis exagerado al escándalo, al crimen, al sexo, a la lujuria, al desastre, a los vicios, a la maledicencia y las bajas pasiones humanas.

El periodismo sensacionalista resulta altamente dañino a la sociedad y al público porque a través de este tipo de periodismo se utiliza  a medios ilícitos y antiéticos para conseguir y difundir la información; se tuerce los sucesos asignándolos significado indebido y distinto a lo real, se presenta las noticias en forma parcial, incompleta e interesada, se induce a favorecer a una opinión o a un grupo a expensas de otro.

En este tipo de periodismo de baja ley, los fines justifican los medios que emplea.

EL ROL FISCALIZADOR DEL PERIODISTA

El rol fiscalizador que asume el periodista va más allá de toda posición comprometida con intereses o conflicto de intereses. El periodista, cuanto más independiente sea de los grupos financieros, de los partidos políticos, del gobierno, de los grupos de poder y de presión, tanto más autorizada o útil será su opinión, sus iniciativas o críticas.

En su rol fiscalizador el periodista sabe que no debe ir más allá de lo que el interés general exige, pues de hacerlo perdería credibilidad y prestigio. El periodista es el celoso guardián de los intereses colectivos, en procura de su bienestar. Juzga los actos de cada uno de ellos con la mayor objetividad, seriedad e imparcialidad y asume una posición de cuestionamiento constructivo.

LA PARTE HUMANA DEL PERIODISTA

En su parte humana el periodista ve en el prójimo a un igual con quien debe actuar mancomunadamente; ostenta fina sensibilidad para la mentalidad de la masa.

Al buscar la noticia, al relacionarse con la población el periodista se muestra alegre, cortés, sincero, respetuoso, cauto, fiel en la amistad; ayuda a tener razón y confianza en las capacidades de sus colegas; piensa más en los demás, que en sí mismo, pone en práctica su vocación de servicio al bien común. 

Pues ahí donde viven hermanos que sufren y padecen, que claman ayuda y protección, que buscan el faro de la justicia, ahí está el periodista presto a extender su pluma, su pensamiento y su corazón, inclusive con el precio de su propia vida.

EL PERIODISTA COMO INTEGRANTE DEL CUARTO PODER DEL ESTADO

Katherine Graham, editora del Washington Post, siempre estuvo en desacuerdo con la descripción de la prensa como «cuarto poder». Empero, hay otros autores que consideran al periodismo como el primer poder del Estado y concuerdo con esta posición, en tanto que es el periodista el que investiga y fiscaliza a todos los poderes del Estado, aunque no haga las veces de jueces, fiscales, magistrados o de tribunales de justicia. 

EL SECRETO PROFESIONAL DEL PERIODISTA

En el periodismo el secreto profesional es un principio ético esencial de la libertad de expresión; es el deber y el derecho moral que tiene el periodista de no revelar a terceros y menos en forma pública o en casos de juicios, una serie de nombres, hechos, datos íntimos, ilustraciones, fotografías o documentos que son conocidos por él y que demandan confidencias necesarias. Es la obligación que tiene el periodista de defender sus fuentes informativas y de no revelarlas por ningún motivo, para servir mejor al público con la necesaria confianza, credibilidad y buena imagen.

En virtud a este derecho el periodista puede garantizar a los que lo proveen de las informaciones, que no serán inquietados. Está destinado a favorecer la búsqueda, la recepción y la divulgación de informaciones y artículos oficiosos que, sin la garantía del secreto, obtenida por sus autores, no habrían sido jamás publicados. Hoy en día, la causa del derecho al anonimato parece ganada en la mayoría de las legislaciones del mundo. Desde comienzos del siglo XIX todo periodista tiene el derecho al anonimato. 

LA CLÁUSULA DE CONCIENCIA DEL PERIODISTA

La cláusula de conciencia  consiste en la posibilidad que tiene el periodista presionado y obligado a actuar antiéticamente, de romper su contrato laboral cobrando una compensación igual a la que recibiría si es despedido sin justa causa. El periodista, en virtud de esta cláusula, no puede ser obligado a cumplir un acto profesional o a expresar una opinión que fuese contraria a la verdad, contraria a su convicción o a su conciencia.

La cláusula de conciencia se aplica en los algunos casos, por ejemplo ante el cambio de propietario de un medio de comunicación en el que trabaja el periodista; cuando hay cambio radical en la orientación política, filosófica o religiosa del medio; cuando hay coacción para producir un trabajo periodístico que vaya en detrimento de la ética profesional.

DEBERES DEL PERIODISTA

El periodista tiene el deber de buscar, encontrar, difundir y defender la verdad; defender la libertad de prensa; publicar únicamente informaciones cuyo origen se conoce; informar a la comunidad de los acontecimientos dignos de relieve; utilizar sólo medios honestos y lícitos para obtener informaciones; rectificar toda información pública que se presenta como inexacta; mantener el secreto profesional; rechazar cualquier ventaja en razón de la publicación o supresión de una información; rechazar toda presión en el ejercicio de la profesión y no realizar acusaciones sin fundamento.

El periodista tiene el deber de respetar las normas jurídicas y asociativas que regulan su profesión y la solidaridad con sus colegas; no influir en los juicios en curso; asumir la plena responsabilidad de la información que divulga; esforzarse por mejorar y actualizar sus conocimientos de acuerdo a los avances de la ciencia y la tecnología; valorizar, honrar y dignificar la profesión; es deber del periodista respetar la vida privada de las personas, el honor, la buena reputación, su imagen e intimidad familiar.

DERECHOS DEL PERIODISTA

Son derechos del periodista el libre acceso a todas las fuentes de información; rechazar toda subordinación contraria a la línea del órgano de información en el que trabaja; no ser obligado a cumplir un acto profesional o a expresar una opinión que fuese contraria a su convicción o conciencia. Además tiene derecho al beneficio de las convenciones colectivas de trabajo y a un contrato personal que le asegure un empleo con remuneración digna y justa.

PERFIL ACADÉMICO-PROFESIONAL DE LA CARRERA DE PERIODISMO

El perfil académico-profesional de la carrera de periodismo expresa al hombre, al ciudadano y al profesional que se aspira a preparar; y esto se configura sobre la base de cinco grandes núcleos con los propósitos siguientes: Un periodista eficiente, creativo e investigador; un periodista racional  y constructivo; un periodista crítico; un periodista investigador; y, un periodista ético.

El perfil académico-profesional es el conjunto de capacidades y actitudes que se pretenden conseguir al término de la carrera profesional de periodismo.

EJES CURRICULARES DEL MODELO ACADÉMICO DE PERIODISMO

 Hay cuatro grandes ejes curriculares: el heurístico, el simbólico, el crítico y el de autodesarrollo, y cada eje tiene a su vez sub-ejes y que a explicamos a continuación.

En el eje heurístico, se desarrolla los procesos de imaginación, investigación y creación. El perfil será el de un periodista eficiente.

En el eje simbólico, se desarrolla los procesos de reflexión, relación y expresión. El perfil será el de un periodista racional o reflexivo.

En el eje crítico, se desarrolla los procesos de interrogación, deliberación y valoración. El perfil será el de un periodista crítico.

En el eje de autodesarrollo, se desarrolla los procesos de vocación, decisión y acción. El perfil será el de un periodista ético.

ESTRATEGIA A DESARROLLAR EN LAS ESCUELAS DE PERIODISMO O EN LAS FACULTADES DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN PARA ALCANZAR EL PERFIL ACADÉMICO PROFESIONAL

Entre la estrategia a desarrollar en las escuelas de periodismo o en las facultades de ciencias de la comunicación para alcanzar el perfil académico profesional se considera las siguientes:

EDUCACIÓN PROBLEMATIZADORA: en cuanto se busca interrogar, analizar críticamente y valorar la realidad.

EDUCACIÓN CREADORA: Que no se dedique sólo a objetar y rechazar situaciones, sino que defina alternativas de sustitución de lo que se critica.

EDUCACIÓN DIALÓGICA: Se busca fomentar el intercambio de ideas y esfuerzos comunes para una comprensión más total de los problemas.

EDUCACIÓN CONCIENTIZADORA: a fin de motivar una identificación deliberada con las responsabilidades de valoración de la realidad.

EDUCACIÓN PARTICIPATIVA: con el objeto de generar el cambio en el estudiante de periodismo a través de la transformación de la realidad y el cambio de la realidad mediante la transformación del estudiante de periodismo.

REFLEXIÓN FINAL SOBRE LA SITUACIÓN DEL PERIODISMO

Un país vale por lo que vale su prensa y el profesionalismo de sus periodistas. Los medios de comunicación son la voz de los pueblos en procura del bien común. Hay necesidad de realizar una revolución profunda en las conciencias del periodista peruano y de la población, hay necesidad de elevar el nivel de la información y del debate, elevar el lenguaje y el comportamiento de los profesionales de la información tras la práctica de un periodismo ético. Se necesita contar con periodistas cultos e incorruptibles. Hay que rescatar y restaurar la credibilidad en la prensa y restablecer el respeto por ella.

El periodista debe ejercer la profesión con altiva objetividad y veracidad; debe mostrar mucho profesionalismo y desterrar posibles signos de complicidad con la corrupción e inmoralidad. Que las noticias dudosas no se presenten como ciertas y que los artículos de fondo sean realmente profundos. Que se contribuya más con la educación y cultura del público para un mejor ejercicio de sus deberes y derechos ciudadanos en una sociedad del conocimiento del tercer milenio.

 

  

              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] T.E. Martínez, «Periodismo y narración: desafíos para el siglo XXI», en Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, en www.fnpi.org..

 

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