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17 de abril de 2026

EN EL PERÚ, NUNCA MÁS “DIVIDE Y REINARÁS” (Parte II)

 

(Parte II)


EN EL PERÚ, NUNCA MÁS “DIVIDE Y REINARÁS”



Escribe: 

Dr. Eudoro Terrones Negrete

 

Origen Estratégico

"Divide y Reinarás" alude a tácticas coloniales y neoliberales usadas en Perú para dividir a los verdaderos y grandes partidos políticos democráticos, para desprestigiar la verdadera política como ciencia de buen gobierno, para desprestigiar a la democracia y a las aspiraciones de la población a una vida mejor, digna y justa.

Realizado las elecciones generales del 12 y 13 de abril de 2026, en muchos medios de comunicación y redes sociales se viene criticando cómo el exceso de partidos personalistas (caudillismo) y alianzas débiles fragmentó el voto, beneficiando a bloques conservadores y a mini-partidos de escasa reputación moral.Ninguno de los dos partidos políticos que pasarán a la segunda vuelta alcanzaron en la primera vuelta ni siquiera el 20 % de los votos válidamente emitidos y esto de por sí constituye ya un problema con todas las consecuencias que origina la fragmentación extrema del voto.

No cabe duda que la tradicional e histórica consigna “Divide y Reinarás” consiste en separar a la población en grupos enfrentados (regiones, clases sociales, ideologías);consiste en exacerbar conflictos (ricos vs. pobres, Lima vs. regiones, izquierda vs. derecha); y aprovechar esa división para consolidar el poder político o ganar las elecciones.


La estrategia “Divide y Reinarás” funciona electoral y políticamente como un eslogan antimicrofracturante y antisistémico: busca denunciar que la fragmentación permanente de la oferta política sirve para debilitar a la ciudadanía, desprestigiar a la política,crear e impulsar las condiciones de inestabilidad política e ingobernabilidad, pero también sirve para consolidar el poder de elites, grupos de interés o caudillos, de empresarios y de dueños de partidos políticos con poder económico, más que para democratizar el sistema electoral.La estrategia implica que, a mayor número de candidatos pequeños, más fácil es para una fuerza minoritaria pero organizada colarse en el balotaje


En el Perú, Nunca Más “Divide y Reinarás" se aplica para denunciar y rechazar de manera firme y directa la fragmentación crónica que ha caracterizado al país en las últimas décadas en las que se vacaron en los diez últimos años ocho (8) presidentes de la República, desde los poderes del Estado, Ejecutivo y Legislativo. Pero también se aplica para exigir la reforma integral y profunda de la actual legislación electoral de Perú. Legislación que ha atomizado el espectro político con 36 partidos políticos y 36 candidatos presidenciales, récord histórico en los procesos electorales del Perú, durante las elecciones nacionales del 12 de abril de 2026.


La valla electoral del 5%: Para acceder a escaños en el Congreso bicameral (Senado y Diputados), los partidos deben superar el 5% de votos válidos nacionales más un mínimo de escaños (3 senadores o 7 diputados). Muchos partidos políticos por no pasar la valla electoral, perdieron su inscripción legal y tendrán que volver a inscribirse previo cumplimiento de los requisitos legales.El resultado final: votos perdidos (que no se traducen en escaños), indecisos altos y no votantes, etc. Muchos votos se “perdieron” en opciones menores. Esto generará un Congreso fragmentado, con problemas de gobernabilidad, proclive a arreglos bajo la mesa y a pactos de supervivencia mediante la denominada “repartija” de ministerios. Esto significa que el "ganador" llegará al poder en un escenario de fragmentación política y polarización extrema.


El “Pacto Mafioso”


El "pacto mafioso" es un término peyorativo usado frecuentemente en el debate público peruano, desde el Congreso 2021-2026, para referirse a una coalición informal de bancadas congresales que, no obstante a sus diferencias ideológicas (de derecha a izquierda), han votado de manera concertada leyes y decisiones que, según sus críticos, buscan impunidad, debilitar instituciones de control (Poder Judicial, Fiscalía, Junta Nacional de Justicia), favorecer la corrupción y blindar a políticos y aliados.

“Pacto mafioso” es un concepto polarizante, impulsado por el hartazgo ciudadano con la política peruana: arreglos bajo la mesa, repartija de ministerios, vacancia e inestabilidad presidencial, corrupción endémica, violencia e inseguridad ciudadana, carencia de reformas profundas, entre otros.

Durante el debate electoral de los 36 candidatos a la Presidencia de la República de Perú no faltó algunos que calificaron a algunos partidos políticos del Congreso de la República saliente como integrantes de un“pacto mafioso” y que tenían chances de reelegir a decenas de congresistas pese al rechazo ciudadano, gracias a la dispersión del voto anti-establishment. 


El "pacto mafioso" en Perú se refiere a una supuesta alianza entre políticos, empresarios y organizaciones criminales para controlar el poder y beneficiarse mutuamente. Según algunos analistas, politólogos y líderes políticos este pacto estaría integrado por partidos políticos que están involucrados en la corrupción, el tráfico de influencias y se reparten cuotas de poder y beneficios económicos.


El pacto mafioso, según se dijo, habría emitido leyes que benefician a delincuentes y organizaciones criminales y debilitan la lucha contra la criminalidad organizada, extorsión y corrupción,habría debilitado la separación de poderes y la institucionalidad democrática, habría permitido que la economía se beneficie de la corrupción y el tráfico de influencias;la corrupción se habría vuelto sistemática y generalizada en el país.Yel pacto habría mostrado un desprecio por los derechos humanos y la voluntad ciudadana.


Cabe destacar que la existencia de un "pacto mafioso" es una acusación grave que requiere pruebas y no ha sido demostrada en un tribunal.


Perspectiva Política: La Crisis de Gobernabilidad


Una vez en el poder, la división no se traduce en "reinado", sino en parálisis.El diseño político peruano ha convertido la división en una guerra de desgaste entre el Ejecutivo y el Legislativo. Al no haber bloques sólidos ni consensos mínimos, la política se vuelve una suma de intereses particulares, lo que muchos denominan “repartija de ministerios” para conseguir el consenso político en la aprobación de leyes.


Bajo el esquema de división, las elecciones suelen definirse por el rechazo al otro ( optar por "el mal menor" para evitar el “mal mayor”) en lugar de por una propuesta constructiva. Esto genera ciudadanos desapegados del sistema, facilitando la aparición de liderazgos mesiánicos o autoritarios.


El lema expresa una crítica a la lógica de concertinas partidarias que, en lugar de construir polaridades claras y proyectos de país con visión de futuro, mantienen la política en un estado de confrontación constante y atomizada donde siempre gana alguien que no representa mayoría real.


Desde el punto de vista electoral, la consigna señala que la multiplicación de candidaturas y listas (en muchos casos personalistas o “caudillistas”) sirve, en la práctica, para dividir el voto de la oposición, la derecha, el centro o la izquierda, y beneficiar a fuerzas políticas más manejables para el establishment (derecha hegemónica o grupos económicos).


Implicancias políticas reales


La fragmentación política en el Perú indiscutiblemente genera una serie de problemas:Gobernabilidad, deslegitimación, ciclo vicioso y efecto en segunda vuelta electoral.Un presidente con <20% en primera vuelta,más Congreso hiper-fragmentado, más inestabilidad política, más vacancias de presidentes de la República, más denegaciones de confianza y más leyes de “repartija”.Elecciones con baja representatividad real (muchos votos desperdiciados) alimentan la antipolítica y el deseo de reformas (bicameralidad ya implementada, pero criticada).Sin concentración de voto, se repite el patrón post-2021: presidentes débiles, Congreso de la República fuerte pero desprestigiado.La dispersión inicial favorece polarización (ejemplo Keiko vs. Otro de derecha, caviar o comunista) y antivotos, arreglos por debajo de la mesa, más repartija de ministerios, no proyectos de país y no visión de futuro. (Continuará).


Lima, 17 de abril de 2026.

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