Artículos periodísticos y de investigación

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30 de mayo de 2019

LA INSEGURIDAD CIUDADANA EN LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA


LA INSEGURIDAD CIUDADANA EN LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA 

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

INTRODUCCIÓN

En los países de América Latina la población vive en condiciones de  vulnerabilidad y desprotección; todos los días experimenta momentos escalofriantes de inseguridad que condicionan sus decisiones, gestiones y acciones, a la vez que afectan su tranquilidad y calidad de vida, el Estado de derecho,  el régimen político democrático y la paz social.

¡Qué tiempos aquellos en que se podía pasear alegremente con la familia por los parques, jardines, calles, plazas y avenidas  con total tranquilidad hasta cualquier hora del día!. ¡Sólo quedan, de aquellos tiempos, inolvidables recuerdos!

En los últimos años la inseguridad ciudadana constituye uno de los principales problemas que  preocupa y afecta hondamente a los países de América Latina. Es un problema común de todas las personas y de todos los gobiernos; por tanto, el compromiso de lucha por su erradicación es responsabilidad de todos, debe ser combatida por todos y en todos los frentes.

La inseguridad ciudadana es la posibilidad de sufrir delito, riesgo, daño, temor, malestar, angustia, nerviosismo o desconfianza que el ciudadano experimenta en cualquier lugar y tiempo, ante posibles agresiones, asaltos, secuestros o violaciones, de los cuales puede ser víctima y que no es capaz de dominar,desencadenado por el avance incontrolable de la violencia, la criminalidad, el nacrotráfico, el feminicidio, el terrorismo, la corrupción, etc., con sus funestas consecuencias en todo sentido y orden de cosas.

Hay sentimiento de desconfianza de la población hacia la policía, el patrullaje policial no surte efectos óptimos y deseados por el común de las personas, el presupuesto asignado por el Gobierno es muy bajo, ineficacia de la política nacional de seguridad ciudadana, carencia de recursos humanos bien capacitados y entrenados para luchar contra la  delincuencia organizada y la criminalidad, la delincuencia común y violencia urbana en las calles, plazas y avenidas de los países latinoamericanos. Hay poca voluntad para investigar, para dar con los responsables materiales o intelectuales de la inseguridad y sancionarlos con todo el peso de la ley.

La seguridad ciudadana es un fenómeno social complejo, pluricausal, multidisciplinario e internacional de interés colectivo y público; es un bien público que los gobiernos locales, gobiernos regionales y el gobierno nacional, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo y el Poder Judicial deben amparar, proteger y garantizar para que la población pueda vivir y trabajar en paz y gozar de óptimas condiciones de tranquilidad, bienestar y felicidad.

La inseguridad ciudadana es atentatoria contra los derechos humanos, la vida de las personas, el Estado de derecho, amenaza el orden interno de un país, ocasiona funestas consecuencias en la sociedad e incide negativamente en el desarrollo socioeconómico, político, educativo, cultural y ecológico de los países.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Siguiendo a Fernando Carrión M., diríamos: “América Latina no ha sido reflexionada –como unidad o totalidad– desde la perspectiva de la violencia. Existe una producción bibliográfica bastante importante, desigual en cantidad y calidad, sobre cada uno de los países, así como sobre algunas ciudades en particular. Se debe indicar que hay publicaciones y propuestas importantes, que han surgido principalmente de organismos internacionales. En esa perspectiva, la OPS (1994) ha logrado hacer propuestas continentales para enfrentar la problemática que va desde una perspectiva metodológica denominada epidemiológica, hasta acciones específicas para reducirla. También el BID ha desarrollado importantes iniciativas que pueden encontrarse en la definición metodológica del «marco de referencia para la acción» (BID, 1999) y las «notas técnicas de prevención de la violencia» (BID, 2000 a); además se debe resaltar el estudio destinado a mostrar los costes económicos que trae la violencia (BID, 2000 b). El PGU-AL (1994) realiza un seminario en Cali y publica un libro pionero sobre seguridad ciudadana, donde se discuten las propuestas locales que más interés despiertan para enfrentar la violencia. La CEPAL (1999) realiza un diagnóstico de la problemática y de las salidas de política que se han diseñado. CLACSO (2002) conforma un grupo de trabajo sobre la temática para hacer una reflexión más académica, y FLACSO-Ecuador (2002) publica una compilación de estudios que van desde una perspectiva regional, pasando por lo nacional y lo local”[1].

“Esto significa – señala Fernando Carrión M.- que hace falta comparar los casos de los países y construir visiones regionales más comprensivas. Una óptica de conjunto y una reflexión supranacional pueden aportar a la comprensión andina de los fenómenos de la violencia. Para ello se deben realizar estudios transversales, comparativos y generales, que permitan encontrar algunas constantes y determinaciones comunes y extraer experiencias intercambiables. Más importante aún si se tiene en cuenta que la violencia se encuentra en una fase de internacionalización, propia de la dinámica globallocal que sigue a la lógica de la violencia en el mundo actual”.

¿Cómo puede sentirse seguro la población en un país democrático si algunas autoridades de las instituciones encargadas de preservar el orden público y de administrar justiciar son las primeras en dar mal  ejemplo, en incurrir en la comisión de delitos en estar vinculadas con actos de delincuencia, narcotráfico o corrupción?

En el presente artículo pretendemos dar respuesta a las siguientes interrogantes: ¿Por qué ocurre tanta inseguridad ciudadana e ineficacia en la lucha contra este problema en los países de América Latina? ¿Cuáles son las causas y consecuencias del problema de la inseguridad ciudadana? ¿Qué teorías explican el fenómeno de la violencia y de la conducta delictiva? ¿De qué manera la inseguridad ciudadana afecta el crecimiento, el desarrollo y el progreso de los países de América Latina? ¿Qué políticas y medidas deberían aplicar las autoridades como posibles soluciones al problema de la inseguridad ciudadana en los países de América Latina?

TEORÍAS QUE EXPLICAN EL PROBLEMA DE LA INSEGURIDAD CIUDADANA

Este artículo busca aportar al conocimiento de la inseguridad ciudadana que afecta a diversos países, a través de las teorías de la ruptura y de las formas de socialización.

La teoría de la ruptura  o de la anomia y la teoría de las formas de socialización son dos teorías fundamentales que en las ciencias sociales explican el fenómeno de la violencia y de la conducta delictiva, como veremos en las siguientes líneas.

“En las ciencias sociales existen dos teorías básicas para el estudio de la violencia y de la conducta delictiva, las que se presentan en diversas combinaciones: la teoría de la ruptura o de la anomia y la teoría de las formas de socialización. En el primer caso, se privilegian como factores explicativos las dimensiones estructurales y sociales. Así, en este enfoque, la violencia surgiría de la ruptura o desajuste del orden social, es decir, de cambios sociales acelerados como efecto de la industrialización o la urbanización, por ejemplo, que disuelven los mecanismos tradicionales de control social y generan una brecha entre aspiraciones y los medios social y culturalmente aceptados para hacer realidad esas aspiraciones (Martínez, 1990). En esa línea, la teoría de Maltón sostiene que la conducta delictiva depende de la capacidad de los individuos para alcanzar las metas-éxitos de acuerdo a su entorno social y a la importancia asignada al éxito económico (ILPES, 1997). Por tanto, desde esta perspectiva, existiría una correlación importante entre pobreza y delincuencia. En el segundo caso, el énfasis se coloca en la socialización, es decir la violencia comprendería dimensiones organizativas, institucionales y culturales que pueden conducir a la selección de estrategias violentas por parte de ciertos actores sociales. En esa línea, la teoría de Sutherland afirma que las causas primarias del delito se derivarían de la existencia de grupos subculturales de delincuentes (grupo de amigos, familia, cárcel), que traspasan los conocimientos delictuales (ILPES 1997). Hay cierto consenso en definir la violencia como el uso o amenaza de uso, de la fuerza física o psicológica, con intención de hacer daño de manera recurrente y como una forma de resolver los conflictos (Guerrero, 1997, McAlister, 1998 y Tironi y Weinstein, 1990). La violencia tiene relación con la agresividad pero no equivale sólo a una agresión puesto que debe ser recurrente y ser parte de un proceso. También se debe tener presente la existencia de actos agresivos que no son violentos, como por ejemplo omitir una acción de ayuda para perjudicar al otro (Lolas, s/d). A su vez, la agresión tiene una base psicológica en la frustración, pero para que ésta induzca a actos agresivos tiene que combinarse con ciertas características como bloquear la obtención de un objetivo ya anticipado; provocar ira por su arbitrariedad o afectar a individuos que han aprendido a responder agresivamente (Tironi y Weinstein, 1990). En otros términos, la violencia y los aspectos relacionados como la agresión y la frustración obedecen a un complejo conjunto de elementos psicológicos, sociales y culturales”[2].

CAUSAS DE LA INSEGURIDAD CIUDADANA

La inseguridad ciudadana puede ser de orden físico, sexual, psicológico, político, racial, familiar y laboral, y puede deberse a múltiples causas que pasamos a referir. Adicción al consumo de alcohol y de drogas,  precariedad económica, desempleo, pobreza crítica o extrema, abandono familiar, abuso de las autoridades políticas, desigualdad social, venta de armas de fuego de manera indiscriminada y sin control,  incomprensión amorosa,  inmadurez y desajuste matrimonial, ideologías políticas violentistas, abuso y  arbitrariedad de autoridades policiales, judiciales, Defensoría del Pueblo o del Ministerio Público, marginalidad y exclusión social, normas autoritarias en el hogar, escasez de servicios de alarma y guardias privados en las ciudades.

Asimismo son causas de la inseguridad ciudadana el incremento de la tendencia a hacerse justicia por las propias manos, la deficiente administración de justicia, la separación de los padres de familia con hijos menores, la precariedad del estado mental de las personas, las desavenencias y relaciones negativas entre padres e hijos, las  malas compañías de los hijos, el caótico sistema de transporte vehicular que genera accidentes y muertes, la carencia de educación de los ciudadanos, el bajo nivel cultural de las personas, la existencia de penas o castigos muy benignos a los actos delictivos, el deficit de infrraesctructura, equipamiento y de efectivos policiales, el crecimiento descontrolado y desordenado de las ciudades.

La inseguridad ciudadana también tiene por causas la escasez de carreras técnicas cortas, la carencia de una educación inclusiva de calidad con principios y valores éticos, el alcoholismo, el terrorismo, la permanente difusión de hechos violentos en determinados medios de comunicación, el sistema judicial en crisis integral e incurso en actos de corrupción.

CONSECUENCIAS DE LA INSEGURIDAD CIUDADANA

Como producto de la inseguridad ciudadana ocurren las violaciones sexuales, la violencia contra las mujeres, la violencia familiar, el acoso laboral, los atracos, los asaltos a cambistas, los asaltos en la vía pública con armas de fuego o instrumentos punzocortantes, los homicidios, los chantaje, las extorsiones, los atentados contra la integridad física y moral de las personas, las desapariciones de personas, la represión, las torturas en los lugares de reclusión, el proxenetismo, el pandillaje, los robos a bancos, a comerciantes y a domicilios, los robos de automóviles, celulares y demás bienes ajenos, la microcomercialización y el consumo de droga, las amenazas contra las personas, los secuestros con fines económicos y políticos.

La inseguridad ciudadana origina funestas consecuencias en los países. Incrementa la brecha social entre ricos y pobres, disminuye la producción y la productividad, aumenta los costos en la provisión de los servicios básicos del Estado (salud, servicios legales, servicios de seguros, etc.), ocurre el desplazamiento de inversiones privadas a otros países en busca de mercados más seguros y más rentables, se produce la fuga de recursos humanos calificados a países foráneos, la fuga de turistas a otros puntos de interés menos riesgosos, disminuye la recaudación tributaria, incumplimiento de algunas disposiciones y normas legales. Finalmente se  dificulta y retrasa el crecimiento, desarrollo y progreso de los países.

POLÍTICAS PARA GENERAR SEGURIDAD CIUDADANA

Entre las políticas para generar mayor seguridad ciudadana se puede considerar lo propuesto por la OMS y la OPS. “En esta línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han adoptado un “enfoque epidemiológico” para enfrentar la violencia. La adopción de este enfoque epidemiológico en algunas ciudades de América Latina se ha traducido en la puesta en práctica de una combinación de medidas: i) medidas integrales focalizadas en aquellos factores de riesgo con más incidencia en hechos de violencia delictual; ii) medidas de control policial de corto plazo que actúan sobre fenómenos concretos y a veces por tiempos delimitados, con reformas de los sistemas judicial, policial y penitenciario que requieren de consensos políticos y sociales; iii) medidas preventivas acompañadas de seguimiento policial como el control del porte de armas y del consumo de alcohol y drogas; iv) medidas preventivas primarias, que intentan cambiar actitudes, normas y comportamientos sociales de la población en general; y v) medidas preventivas secundarias, orientadas a grupos de alto riesgo, como hombres jóvenes que hayan sido testigos o víctimas de violencia cuando niños”.[3]

POSIBLES SOLUCIONES AL PROBLEMA

No es solución al problema de la inseguridad ciudadana: la pena de muerte, el solo endurecimiento de las leyes, la prisión perpetua, el dejar hacer y dejar pasar de parte del Estado, la aplicación por las manos de la justiciar popular, el patrullaje en las calles por efectivos del Ejército, las declaraciones altisonantes de funcionarios y autoridades, las amenazas de mano dura, los  pedidos de permisos para portar  armas por la mayoría de la población, el enrejamiento de las casas y de los conjuntos habitacionales o el cierre de los espacios públicos.

Los habitantes de los países requieren de una educación moral con autoridad y ejemplo. Educación moral que haga posible la persecución, la denuncia, el rechazo y la captura de los delincuentes y entregarlos a los tribunales de justicia.

Para reducir los niveles y porcentajes de criminalidad y violencia se requiere de un eficaz liderazgo de las autoridades de gobiernos locales, gobiernos regionales y gobierno nacional, con el fin de que escuchen y atiendan de manera oportuna y responsable el clamor de los ciudadanos por mayor seguridad, previa aplicación de una efectiva, eficiente y eficaz política de Estado y de un Plan de Seguridad Ciudadana Integral.

Entre las posibles soluciones al problema de la inseguridad ciudadana se formulan las siguientes acciones:
    1. Voluntad política de los gobiernos de turno para abanderar la lucha por la seguridad ciudadana.
   2. Crear y poner en funcionamiento  Observatorios de Seguridad Ciudadana y Juntas Vecinales  de Seguridad Ciudadana.
    3. Realizar patrullaje policial las 24 horas del día.
    4. Instalar tranqueras de seguridad en lugares críticos de la delincuencia.
   5. Dotar al Ministerio del Interior y a las Comisarías de equipos de tecnología de última generación.
  6.Capacitar permanentemente a la Policía municipal y/o Serenazgo en estrategias, tácticas y métodos de lucha contra la inseguridad ciudadana.
   7. Reformar a la Policía nacional y al Poder judicial para eliminar a los malos elementos y a autoridades corruptas.
   8. Crear, organizar y desarrollar un sistema de control, prevención y sanción rigurosa a la expansión de conductas delictivas.
   9. Desarrollar programas atractivos de orden laboral, social, deportivo y cultural que estimulen el racional y adecuado uso del tiempo libre de adolescentes y jóvenes.
  10. Desarrollar campañas de recuperación de adolescentes y jóvenes que truncan sus estudios regulares.
   11. Implementar carreras técnicas cortas a través del Ministerio de Educación.
   12. Efectuar seguimiento, control, evaluación y sanción de apología de la violencia.
  13. Crear, organizar y desarrollar programas de oportunidades laborales para la población de los establecimientos penales.
  14. Crear, organizar y desarrollar Centros de Atención y Ayuda Psicológica (CAAP) para atender a las víctimas de la violencia.
 15. Los gobiernos deben institucionalizar mecanismos no violentos de prevision y resolución de conflictos sociales.
  16. Incrementar los servicios de seguridad privada en las instituciones, bancos, empresas e industrias.
 17. Acopiar información, procesar, sistematizar, evaluar y combatir la deserción de estudiantes en educación primaria y educación secundaria.
  18. Identificar y erradicar los puntos de venta de objetos robados.
 19. Instalalar servicios de vigilancia privada en unidades residenciales, centros comerciales e industriales y lugares que lo requieran.
  20. Retirar dinero de cajeros automáticos de los bancos, acompañado de un familiar o de alguna persona de confianza.
  21.Capacitar, entrenar y sensibilizar a la población para promover acciones de prevención del delito, de armonía social y convivencia pacífica.
  22. Acopiar, procesar, sistematizar y evaluar la información relevante y creíble sobre actos delictivos.
   23. Evaluar y reajustar anualmente el Plan de Seguridad Ciudadana Integral.


[1] Fernando Carrión M. “La inseguridad ciudadana en América Latina”. http://www.redalyc.org/pdf/520/52001204.pdf
[2] Irma Arriagada y Lorena Godoy. “ Seguridad ciudadana y violencia en América Latina: diagnóstico y políticas en los años noventa”. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/6263/S998552_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y
[3] Irma Arriagada y Lorena Godoy. “Prevenir o reprimir: falso dilema de la seguridad ciudadana”.https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/12203/070107131_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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29 de mayo de 2019

LA DEFENSA DEL DR. PEDRO CHÁVARRY EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA


LA DEFENSA DEL DR. PEDRO CHÁVARRY  

EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

La Comisión Permanente del Congreso de la República de Perú, el 28 de mayo de 2019, después de un largo y minucioso debate  y de  votaciones separadas rechazó destituir, suspender e inhabilitar al ex fiscal de la Nación, Pedro Gonzalo Chávarry Vallejos, y dispuso el archivamiento de las demás denuncias constitucionales en su contra.

En cambio, aprobó la acusación por encubrimiento real, con 12 votos a favor y 9 en contra.







Pedro Gonzalo Chávarry Vallejos, en su defensa, flanqueado por sus abogados, dijo toda la verdad, nada más que la verdad y todo lo necesario para rebatir los cargos que minoritarios congresistas lo hacían y la serie de patrañas que se urdieron contra él  por los adoradores de ideologías extremas, liberales y caviares, en su vano intento de querer mantener el control del Ministerio Público y del Poder Judicial y conservar intacto sus inconfesables intereses.
En su defensa acusó al presidente Martín Vizcarra de querer ocultar temas de corrupción; lamentó que los fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela “se pongan de rodillas ante intereses privados” y que firmó “el preconvenio entreguista con Odebrecht; cuestionó la orden de prisión preventiva contra Keiko Fujimori, “sin acusación fiscal, sin que se haya probado que ha recibido dinero directamente de alguien” y criticó también que al ex presidente Alan García “ lo hayan querido detener sin acusación fiscal y sin ningún indicio”.Empezó manifestando: “Quiero recalcar y decirles que no he cometido ningún delito, que no he cometido ninguna infracción constitucional que me han atribuido y que me motiva a presentarme ante ustedes”.








El ex fiscal de la Nación aseveró: “Tengo que decirlo, porque es mi defensa y porque es la verdad. El señor presidente de la República, Martín Vizcarra, no quiere que se sepan temas de corrupción. El señor Vizcarra se molestó cuando reabrí el caso Chincheros. Es proceso se va a acreditar y se va a investigar como debe ser. Será denunciado por posibles actos de corrupción, quizá por eso no me persona”.

“Sabemos de la incomodidad del Gobierno, no tienen por qué molestarse porque fue mi trabajo el de ser fiscal de la Nación y efectuar diligencias necesarias para el esclarecimiento de hechos graves para la corrupción”.

“No defiendo ni defenderé a los corruptos ni la corrupción, pero ¿tiene lógica que al ex presidente Alan García lo hayan querido detener sin acusación fiscal y sin ningún indicio? Y hoy lo digo porque no tengo el cargo, no tengo el compromiso… ¿Tiene sentido que Keiko Fujimori tenga que afrontar 36 meses de prisión preventiva sin acusación fiscal, sin que se haya probado que ha recibido dinero directamente de alguien?”

Chávarry Vallejos reveló que grupos del movimiento terrorista Sendero Luminoso y la red criminal de Rodolfo Orellana intentaron "aniquilarlo” como magistrado, por haber investigado cuando era fiscal a los miembros de dichas organizaciones.

“Cómo es posible que un fiscal que lucha contra la corrupción mafiosa de Orellana y luchó contra Sendero Luminoso, este Congreso democrático me quiera eliminar, y que aquel que defienda a Sendero Luminoso y los califica como guerrilleros a los asesinos del pueblo, y trasgrede el respeto jerárquico…en el Ministerio Público, ordena que me cesen”.

“Ese mismo que firmó el preconvenio entreguista con Odebrecht, es el que se dedicó a perseguir políticos y partidos que no son de su agrado, siguiendo una línea (…) que viene enlodando el trabajo del Ministerio Público”.

Al finalizar la sesión de la Comisión Permanente del Congreso, las bancadas minoritarias convocaron a conferencia de prensa para exponer sus puntos de vista y tratar de explicar su derrota democrática.




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25 de mayo de 2019


EL PERÚ SE MERECE UN MEJOR PRESIDENTE DE LA  REPÚBLICA Y UN MEJOR EQUIPO DE GOBIERNO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El Perú se merece un mejor Presidente de la República y un mejor equipo de Gobierno que haga obra y solucione progresivamente los problemas del país; que unifique a la población, no la divida y logre su participación activa en el desarrollo de los proyectos de nacional.

El Perú se merece un mejor Presidente de la República y un mejor equipo de Gobierno que fomente la captación de mayores inversiones extranjeras para generar más empleo productivo y bien remunerado; que tenga firme e incuestionable autoridad moral para abanderar la cruzada de lucha frontal contra la corrupción, el narcotráfico, el nepotismo, la burocracia dorada y el contrabando.

El Perú se merece un mejor Presidente de la República y un mejor equipo de Gobierno que tenga la capacidad de liderazgo, de convocatoria y de persuasión de masas; que respete, cumpla y haga cumplir la Constitución política, los tratados internacionales y las leyes de la República.

El Perú se merece un mejor Presidente de la República y un mejor equipo de Gobierno que propicie el trabajo en equipo y concertado entre todos los poderes del Estado (Legislativo, Judicial y Ejecutivo), las instituciones y las empresas privadas y que promueva el uso racional, austero y transparente del presupuesto del Estado.

El Perú se merece un mejor Presidente de la República y un mejor equipo de Gobierno que no se ampare en la inmunidad del Presidente de la República para no responder a la justicia por la posible y presunta comisión de delitos cometidos antes de ser Jefe de Estado.

El Perú se merece un mejor Presidente de la República y un mejor equipo de Gobierno que diga a la población la verdad y nada más que la verdad, por sobre todas las cosas; que cumpla lo que promete; que trabaje y deje trabajar; que no persiga políticamente a los adversarios y que gobierne con transparencia, responsabilidad y sólidos principios y valores éticos.

El Perú se merece un mejor Presidente de la República y un mejor equipo de Gobierno que tenga vocación de servicio y de atención a los problemas y las necesidades de la inmensa mayoría de la población que clama, reclama y exige mayores fuentes de trabajo, mejores remuneraciones, estabilidad laboral, seguridad ciudadana y una educación de calidad.

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18 de mayo de 2019

EL PAPA FRANCISCO Y EL ROL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL


EL PAPA FRANCISCO Y EL ROL DE LOS MEDIOS DE 

COMUNICACIÓN SOCIAL

Escribe: Eudoro Terrones Negrete
En un mundo de permanentes cambios y en el que se abre paso el uso de los modernos medios de comunicación, cuya información se desplaza a la velocidad de la luz, vale la pena meditar de manera responsable y seria sobre las expresiones del Papa Francisco con respecto al rol histórico-social que cumplen dichos medios.
El Papa Francisco, en sus mensajes y entrevistas insiste en manifestar que las herramientas de comunicación “son un don de Dios”, son “canales vivos de espiritualidad” para Dios, para con los excluidos y necesitados que claman libertad, justicia y bienestar en cualquier lugar del mundo. Consecuentemente deben ser usados con absoluta responsabilidad social, responsabilidad jurídica, responsabilidad ética y con sentido social cristiano.
El Pontífice pide a los medios de comunicación social, a sus propietarios y a los comunicadores sociales no promover ni incurrir en delitos contra el honor de las personas (injuria, calumnia y difamación), “estar al servicio de la verdad rechazando los prejuicios”, “difundir esperanza y confianza en nuestro tiempo”, transmitir la “buena noticia” rompiendo “el círculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las ‘malas noticias’ (guerras, terrorismo, escándalos y cualquier tipo de frustración en el acontecer humano)”.También les exhorta que eviten el odio, los intereses creados, la represalia, el espíritu de venganza, el silencio cómplice con los casos de corrupción, la guerra mediática,  la desinformación, la coprofilia (el amor a la cosa sucia), la trasmisión de una imagen negativa de la sociedad, y no ignorar “el drama del sufrimiento humano”, menos aún magnificar “el escándalo del mal”.
El Santo Padre advierte sobre los efectos perniciosos de “un sistema comunicativo donde reina la lógica según la cual para que una noticia sea buena ha de causar un impacto, y donde fácilmente se hace espectáculo del drama del dolor y del misterio del mal”, ya que “se puede caer en la tentación de adormecer la propia conciencia o de caer en la desesperación”.
Remarca la importancia y el rol trascendente de los medios de comunicación. Buscan ser “antenas de espiritualidad” para encontrar y difundir la “justicia divina”, la solidaridad y el bienestar entre los semejantes. Son los difusores de  “la Buena Nueva en medio del drama de la historia”,  son los “narradores que no caigan en el chisme”, son los “educadores de los jóvenes en la escuela del Evangelio”, pero sin hacer “proselitismo”. Procesan y difunden lo que acontece en la realidad natural y espiritual, lo hacen con veracidad, objetividad y  responsabilidad, como antídoto más eficaz para combatir las noticias falsas, las llamadas fake news.
Los medios de comunicación social, – dice el Papa Francisco-, son la voz de los que no tienen voz, están dispuestos “a la escucha y al diálogo sincero con las personas”, están “alejados de los modelos reductivos” para lograr una información constructiva y de calidad, que informe de sus interlocutores y entrevistados no sólo  sobre sus fracasos sino también acerca de sus  éxitos, triunfos, sueños y esperanzas.
Si lo expuesto ocurre en la realidad natural y la realidad social,  los medios de comunicación están en condiciones óptimas de promover un periodismo de paz, de armonía social, de rechazo a “los prejuicios contra los demás” y de fomentar “una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con “auténtica confianza y esperanza” en un futuro mejor.

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15 de mayo de 2019

APUNTES SOBRE LA DEMOCRACIA LATINOAMERICANA


APUNTES SOBRE LA DEMOCRACIA LATINOAMERICANA

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El término democracia proviene del griego demos, “pueblo” y cratos, “fuerza, poder, autoridad”.  La democracia es un régimen político o una forma de gobierno del Estado. La frase que mejor sintetiza y define a la democracia es la expresada por Abraham Lincoln: “Democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Pueblo es un conjunto de habitantes de un lugar, región o país que tienen un gobierno propio. Cada pueblo tiene su prehistoria, protohistoria, intrahistoria, historia y posthistoria que lo definen, caracterizan y diferencian de los demás pueblos del mundo.
De todos los regímenes políticos, la democracia es el mejor, con todos sus defectos, limitaciones, problemas e imperfecciones, por cuantos mantiene intacta las libertades ciudadanas y propende al rescate, la defensa y la consolidación de los derechos fundamentales de las personas como condiciones indispensables para el logro de la justicia social y la felicidad de la población.

“Todos los intentos para organizar política y culturalmente a nuestros pueblos, – refiere  el filósofo peruano Antenor Orrego-, nos vinieron anteriormente de la periferia extraña, como simples reflejos y remedos importados del Viejo mundo y, por eso, todos fracasaron. Nos vino de la periferia extracontinental el liberalismo romántico y se produjeron esos broncos caudillos personalistas que implantaron la anarquía desolada de las facciones sangrientas y turbulentas en los primeros años de la Independencia. Nos vino como norma mimética el positivismo europeo y se instauraron esos tiranos ilustrados, como Porfirio Díaz, que oprimió a México treinta años en nombre del “progreso” y de las “luces”, o como el doctor Francia, en Paraguay, que reeditó la dictadura paternal y conventual de los jesuitas que, también empapó en sangre a su país con harta frecuencia. Estos sujetos “providenciales”, “necesarios” e “ilustrados” son los que han desgarrado a sus pueblos con más acerba crueldad”.[1]

Pero también, afirma Antenor Orrego, “se consolida el predominio de las oligarquías criollas que, en nombre de la democracia, han cometido los crímenes más execrables. No necesitamos aludir al hecho escandaloso que Juan Vicente Gómez, en Venezuela, Sánchez Cerro, en el Perú, el general Melgarejo en Bolivia, y todos los tiranos y dictadores más recientes, irrumpen directamente del desorden y de la anarquía que se produjeron a raíz de la Independencia, como hijos putativos de la Enciclopedia, cuyo espíritu, se intentó trasladar a este Continente”[2].

En países de América Latina, en los que por mucho tiempo se aplicaron y  se aplican políticas equivocadas, mal dirigidas, pésimamente concebidas y realizadas en función de intereses oligárquico-plutocráticos y del imperialismo, no fue difícil comprobar hasta dónde ha ido la imprevisión, la ignorancia, el entreguismo de los gobernantes, las contemplaciones y los paños tibios, la negligencia e insensibilidad social, el descuido de quienes llegaron al Gobierno en “asalto al presupuesto de la República”, para beneficiar a corruptas megaempresas oligopólicas extranjeras y no para dar solución a las necesidades de los pueblos.

Por muchos años, la democracia ha sido mal utilizada por la extrema derecha y la extrema izquierda, quienes hicieron de las organizaciones políticas Partidos de contubernios, de grandes negociados, empresas electoreras a favor del mejor postor primordialmente de intereses foráneos. Convirtieron a los gobiernos democráticos en Clubes de Compadres en busca del Presupuesto nacional para pagar favores políticos; convirtieron en centros de poder desde los cuales amasaban ingentes fortunas y se cometían las más detestables corrupciones e inmoralidades. Convivieron con oligarcas y latifundistas, con tecnócratas y burócratas dorados, con contrabandistas y narcotraficantes. La esclavitud económica e intelectual se mantuvo por mucho tiempo en pie firme.

“Los civilistas dijeron de Perú que es un pueblo de “eunucos, sin hombres bravos” y que “en este país basta un poco de látigo para que todos se arrodillen”. Los colonos mentales europeos, es decir, los totalitarios nos calificaban como uno de los países “de eco y de reflejos”. Dictadores y tiranos nos motejaban como “pueblo de cobardes”. La derecha reaccionaria nos miraba como el “país para los negocios ilícitos”. Oligarcas, latifundistas y golpistas de estado, nos tenían como “el país incapaz de gobernarse”. Los escépticos y pesimistas, los derrotistas y agentes de la bancocracia han dicho siempre que “en este país todo se compra y todo se vende”, que “en este país todos comienzan las cosas pero nunca las completan”[3].

Antenor Orrego llegó a decir: “Nunca hemos oído mayor inepcia que, para negar el ejercicio de la democracia, se diga que el pueblo no está preparado todavía para ejercitarla. Este es un pretexto o argumento de tiranos y de mercaderes sin escrúpulo, acostumbrados a lograr espléndidos beneficios personales en un ambiente de fuerza, de privilegio y a trueque de la opresión y del sufrimiento de su pueblo”[4].

En el contexto histórico latinoamericano podemos observar principalmente la existencia de dos clases de democracia: democracia directa, pura o plebiscitaria y democracia indirecta o representativa, cada uno con sus propios métodos, tácticas y estrategias para generarla, regenerarla, desarrollarla, purificarla, controlarla. La democracia directa, llamada también democracia pura o democracia plebiscitaria,  se realiza a través de mecanismos de participación del pueblo en el ejercicio del poder: asambleas, plebiscito, referéndum, iniciativa popular, votaciones de todo el pueblo. En la democracia  indirecta o democracia representativa se expresa el ejercicio de la soberanía a través de los dirigentes, las autoridades o los representantes elegidos por el pueblo en comicios electorales libres y periódicos mediante el voto de la mayoría.

En un país democrático hay libertad de opinión, expresión y difusión del pensamiento, de iniciativa y de crítica; el ciudadano apoya lo bueno de la acción de Gobierno y combate, censura y critica con métodos democráticos aquellas acciones que le parece mal; las libertades civiles están garantizadas por el poder judicial; el poder del gobierno tiene limitaciones; predomina el Estado de derecho, con respeto y acatamiento de la Constitución, de las leyes y la autonomía de los poderes del Estado; los ciudadanos gozan de los mismos derechos en la vida política, económica y cultural y participan en la dirección y los servicios del Estado; hay subordinación de la minoría a la mayoría; se reconoce el principio de igualdad de derechos de los ciudadanos; las instituciones representativas y los partidos políticos se basan en la voluntad de las mayorías ciudadanas expresadas en elecciones libres.

En los países latinoamericanos la  verdadera democracia hace posible la concertación de esfuerzos, iniciativas e ideas de las minorías y las mayorías para asegurar y lograr la justicia social, el bienestar general y la felicidad de la población; hace posible conciliar el gobierno con la libertad, el buen uso del poder político con la voluntad y la aspiración de los ciudadanos, dentro de un Estado de derecho, descentralizado y civilizado.

En un estado democrático moderno es posible el respeto a los derechos fundamentales de la persona humana; es posible la protección de las libertades civiles y los derechos individuales; es posible la igualdad de oportunidades en la participación en la vida social, educativa, cultural, política y económica de la sociedad. También es posible la unión del poder económico y el poder político  en aras del bien común, siempre que exista un clima de mutuo entendimiento, comprensión y tolerancia entre el gobernante y los gobernados.

En una democracia el sufragio es el mecanismo primordial de participación de los ciudadanos, sufragio que se caracteriza por ser universal, libre, igual, directo y secreto y a través del cual se elige a dirigentes, autoridades o a  representantes para un determinado período  establecido en la Constitución política, las leyes y los reglamentos de los países.

En la democracia latinoamericana no es raro observar que, las clases dominantes, los opinólogos empíricos y los propietarios de la concentración de medios de comunicación encaramados en ideologías europeizantes y ultraviolentistas, en lugar de defender los intereses de las mayorías ciudadanas defienden en muchos casos sus propios intereses del “tanto tienes, tanto vales”, para seguir engañando, oprimiendo y explotando a los pueblos. Utilizan la democracia para sus fines maquiavélicos y con mentalidad extranjera y antidemocrática hacen circular la especie “Cerremos el Congreso”.

Fernando Savater, en su obra “Ética y Ciudadanía” decía que en una democracia, “la peor corrupción que hay es la que secuestra el poder que tienen los ciudadanos, y se la guarda un señor porque dice que va a hacer un mejor uso con él que el que van a hacer los ciudadanos…La primera corrupción que combate la democracia es la corrupción de los que quieren robar el poder y hacer con él lo que les parezca adecuado”.

Pero no sólo se secuestra el poder o se roba el poder, también se roba el dinero del pueblo a vista y paciencia de sus autoridades o en complicidad con las autoridades. La corrupción más grande del siglo XX lo perpetró la megaempresa brasileña ODEBRECHT, que involucró a presidentes de la República, congresistas, ministros, políticos, funcionarios de los gobiernos imperantes y cuyo proceso de investigación, procesamiento y sanción judicial llevará muchos años, con incalculables pérdidas económicas y devaluación moral para los países y gobiernos  latinoamericanos.

Para que la democracia funcione bien y perdure como forma de gobierno en América Latina se requiere de mucha educación política y de mucha educación axiológica de las personas, desde la educación inicial hasta la educación superior no universitaria y universitaria; se requiere de autoridad moral ejemplar y ejemplarizadora de maestros, autoridades, gobernantes y gobernados; se requiere de un sistema de control permanente y de sanción jurídica imparcial; se requiere de partidos políticos con principios y valores éticos, partidos políticos refundados, incorruptibles, transparentes, renovados, modernizados o regenerados, más cercanos y abiertos a la ciudadanía, a sus necesidades, problemas y demandas.

Concluimos este artículo siguiendo las expresiones de Fernando Savater: “La política es la que intenta mejorar las instituciones y la ética intenta mejorar a las personas; a lo mejor, si hay mejores personas también habrá mejores instituciones”. Un estado democrático funciona bien cuando hay educación política científica y ética gubernamental, educación política y ética ciudadana.








[1] Orrego, Antenor. Hacia un humanismo americano. Librería-Editorial Juan Mejía Baca, Lima, 1966, pp.24-25.
[2] Antenor Orrego, Op.cit. p.25.
[3] Terrones Negrete, Eudoro. Revolución sin remedos (Posición anticolonialista mental del aprismo). Impreso en Ind.Gráfica de la Sociedad de Beneficencia Pública de Huancayo, abril, 1986, p.8.
[4] Antenor Orrego, Op.cit. pp.32-33.

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