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30 de mayo de 2019

LA INSEGURIDAD CIUDADANA EN LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA


LA INSEGURIDAD CIUDADANA EN LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA 

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

INTRODUCCIÓN

En los países de América Latina la población vive en condiciones de  vulnerabilidad y desprotección; todos los días experimenta momentos escalofriantes de inseguridad que condicionan sus decisiones, gestiones y acciones, a la vez que afectan su tranquilidad y calidad de vida, el Estado de derecho,  el régimen político democrático y la paz social.

¡Qué tiempos aquellos en que se podía pasear alegremente con la familia por los parques, jardines, calles, plazas y avenidas  con total tranquilidad hasta cualquier hora del día!. ¡Sólo quedan, de aquellos tiempos, inolvidables recuerdos!

En los últimos años la inseguridad ciudadana constituye uno de los principales problemas que  preocupa y afecta hondamente a los países de América Latina. Es un problema común de todas las personas y de todos los gobiernos; por tanto, el compromiso de lucha por su erradicación es responsabilidad de todos, debe ser combatida por todos y en todos los frentes.

La inseguridad ciudadana es la posibilidad de sufrir delito, riesgo, daño, temor, malestar, angustia, nerviosismo o desconfianza que el ciudadano experimenta en cualquier lugar y tiempo, ante posibles agresiones, asaltos, secuestros o violaciones, de los cuales puede ser víctima y que no es capaz de dominar,desencadenado por el avance incontrolable de la violencia, la criminalidad, el nacrotráfico, el feminicidio, el terrorismo, la corrupción, etc., con sus funestas consecuencias en todo sentido y orden de cosas.

Hay sentimiento de desconfianza de la población hacia la policía, el patrullaje policial no surte efectos óptimos y deseados por el común de las personas, el presupuesto asignado por el Gobierno es muy bajo, ineficacia de la política nacional de seguridad ciudadana, carencia de recursos humanos bien capacitados y entrenados para luchar contra la  delincuencia organizada y la criminalidad, la delincuencia común y violencia urbana en las calles, plazas y avenidas de los países latinoamericanos. Hay poca voluntad para investigar, para dar con los responsables materiales o intelectuales de la inseguridad y sancionarlos con todo el peso de la ley.

La seguridad ciudadana es un fenómeno social complejo, pluricausal, multidisciplinario e internacional de interés colectivo y público; es un bien público que los gobiernos locales, gobiernos regionales y el gobierno nacional, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo y el Poder Judicial deben amparar, proteger y garantizar para que la población pueda vivir y trabajar en paz y gozar de óptimas condiciones de tranquilidad, bienestar y felicidad.

La inseguridad ciudadana es atentatoria contra los derechos humanos, la vida de las personas, el Estado de derecho, amenaza el orden interno de un país, ocasiona funestas consecuencias en la sociedad e incide negativamente en el desarrollo socioeconómico, político, educativo, cultural y ecológico de los países.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Siguiendo a Fernando Carrión M., diríamos: “América Latina no ha sido reflexionada –como unidad o totalidad– desde la perspectiva de la violencia. Existe una producción bibliográfica bastante importante, desigual en cantidad y calidad, sobre cada uno de los países, así como sobre algunas ciudades en particular. Se debe indicar que hay publicaciones y propuestas importantes, que han surgido principalmente de organismos internacionales. En esa perspectiva, la OPS (1994) ha logrado hacer propuestas continentales para enfrentar la problemática que va desde una perspectiva metodológica denominada epidemiológica, hasta acciones específicas para reducirla. También el BID ha desarrollado importantes iniciativas que pueden encontrarse en la definición metodológica del «marco de referencia para la acción» (BID, 1999) y las «notas técnicas de prevención de la violencia» (BID, 2000 a); además se debe resaltar el estudio destinado a mostrar los costes económicos que trae la violencia (BID, 2000 b). El PGU-AL (1994) realiza un seminario en Cali y publica un libro pionero sobre seguridad ciudadana, donde se discuten las propuestas locales que más interés despiertan para enfrentar la violencia. La CEPAL (1999) realiza un diagnóstico de la problemática y de las salidas de política que se han diseñado. CLACSO (2002) conforma un grupo de trabajo sobre la temática para hacer una reflexión más académica, y FLACSO-Ecuador (2002) publica una compilación de estudios que van desde una perspectiva regional, pasando por lo nacional y lo local”[1].

“Esto significa – señala Fernando Carrión M.- que hace falta comparar los casos de los países y construir visiones regionales más comprensivas. Una óptica de conjunto y una reflexión supranacional pueden aportar a la comprensión andina de los fenómenos de la violencia. Para ello se deben realizar estudios transversales, comparativos y generales, que permitan encontrar algunas constantes y determinaciones comunes y extraer experiencias intercambiables. Más importante aún si se tiene en cuenta que la violencia se encuentra en una fase de internacionalización, propia de la dinámica globallocal que sigue a la lógica de la violencia en el mundo actual”.

¿Cómo puede sentirse seguro la población en un país democrático si algunas autoridades de las instituciones encargadas de preservar el orden público y de administrar justiciar son las primeras en dar mal  ejemplo, en incurrir en la comisión de delitos en estar vinculadas con actos de delincuencia, narcotráfico o corrupción?

En el presente artículo pretendemos dar respuesta a las siguientes interrogantes: ¿Por qué ocurre tanta inseguridad ciudadana e ineficacia en la lucha contra este problema en los países de América Latina? ¿Cuáles son las causas y consecuencias del problema de la inseguridad ciudadana? ¿Qué teorías explican el fenómeno de la violencia y de la conducta delictiva? ¿De qué manera la inseguridad ciudadana afecta el crecimiento, el desarrollo y el progreso de los países de América Latina? ¿Qué políticas y medidas deberían aplicar las autoridades como posibles soluciones al problema de la inseguridad ciudadana en los países de América Latina?

TEORÍAS QUE EXPLICAN EL PROBLEMA DE LA INSEGURIDAD CIUDADANA

Este artículo busca aportar al conocimiento de la inseguridad ciudadana que afecta a diversos países, a través de las teorías de la ruptura y de las formas de socialización.

La teoría de la ruptura  o de la anomia y la teoría de las formas de socialización son dos teorías fundamentales que en las ciencias sociales explican el fenómeno de la violencia y de la conducta delictiva, como veremos en las siguientes líneas.

“En las ciencias sociales existen dos teorías básicas para el estudio de la violencia y de la conducta delictiva, las que se presentan en diversas combinaciones: la teoría de la ruptura o de la anomia y la teoría de las formas de socialización. En el primer caso, se privilegian como factores explicativos las dimensiones estructurales y sociales. Así, en este enfoque, la violencia surgiría de la ruptura o desajuste del orden social, es decir, de cambios sociales acelerados como efecto de la industrialización o la urbanización, por ejemplo, que disuelven los mecanismos tradicionales de control social y generan una brecha entre aspiraciones y los medios social y culturalmente aceptados para hacer realidad esas aspiraciones (Martínez, 1990). En esa línea, la teoría de Maltón sostiene que la conducta delictiva depende de la capacidad de los individuos para alcanzar las metas-éxitos de acuerdo a su entorno social y a la importancia asignada al éxito económico (ILPES, 1997). Por tanto, desde esta perspectiva, existiría una correlación importante entre pobreza y delincuencia. En el segundo caso, el énfasis se coloca en la socialización, es decir la violencia comprendería dimensiones organizativas, institucionales y culturales que pueden conducir a la selección de estrategias violentas por parte de ciertos actores sociales. En esa línea, la teoría de Sutherland afirma que las causas primarias del delito se derivarían de la existencia de grupos subculturales de delincuentes (grupo de amigos, familia, cárcel), que traspasan los conocimientos delictuales (ILPES 1997). Hay cierto consenso en definir la violencia como el uso o amenaza de uso, de la fuerza física o psicológica, con intención de hacer daño de manera recurrente y como una forma de resolver los conflictos (Guerrero, 1997, McAlister, 1998 y Tironi y Weinstein, 1990). La violencia tiene relación con la agresividad pero no equivale sólo a una agresión puesto que debe ser recurrente y ser parte de un proceso. También se debe tener presente la existencia de actos agresivos que no son violentos, como por ejemplo omitir una acción de ayuda para perjudicar al otro (Lolas, s/d). A su vez, la agresión tiene una base psicológica en la frustración, pero para que ésta induzca a actos agresivos tiene que combinarse con ciertas características como bloquear la obtención de un objetivo ya anticipado; provocar ira por su arbitrariedad o afectar a individuos que han aprendido a responder agresivamente (Tironi y Weinstein, 1990). En otros términos, la violencia y los aspectos relacionados como la agresión y la frustración obedecen a un complejo conjunto de elementos psicológicos, sociales y culturales”[2].

CAUSAS DE LA INSEGURIDAD CIUDADANA

La inseguridad ciudadana puede ser de orden físico, sexual, psicológico, político, racial, familiar y laboral, y puede deberse a múltiples causas que pasamos a referir. Adicción al consumo de alcohol y de drogas,  precariedad económica, desempleo, pobreza crítica o extrema, abandono familiar, abuso de las autoridades políticas, desigualdad social, venta de armas de fuego de manera indiscriminada y sin control,  incomprensión amorosa,  inmadurez y desajuste matrimonial, ideologías políticas violentistas, abuso y  arbitrariedad de autoridades policiales, judiciales, Defensoría del Pueblo o del Ministerio Público, marginalidad y exclusión social, normas autoritarias en el hogar, escasez de servicios de alarma y guardias privados en las ciudades.

Asimismo son causas de la inseguridad ciudadana el incremento de la tendencia a hacerse justicia por las propias manos, la deficiente administración de justicia, la separación de los padres de familia con hijos menores, la precariedad del estado mental de las personas, las desavenencias y relaciones negativas entre padres e hijos, las  malas compañías de los hijos, el caótico sistema de transporte vehicular que genera accidentes y muertes, la carencia de educación de los ciudadanos, el bajo nivel cultural de las personas, la existencia de penas o castigos muy benignos a los actos delictivos, el deficit de infrraesctructura, equipamiento y de efectivos policiales, el crecimiento descontrolado y desordenado de las ciudades.

La inseguridad ciudadana también tiene por causas la escasez de carreras técnicas cortas, la carencia de una educación inclusiva de calidad con principios y valores éticos, el alcoholismo, el terrorismo, la permanente difusión de hechos violentos en determinados medios de comunicación, el sistema judicial en crisis integral e incurso en actos de corrupción.

CONSECUENCIAS DE LA INSEGURIDAD CIUDADANA

Como producto de la inseguridad ciudadana ocurren las violaciones sexuales, la violencia contra las mujeres, la violencia familiar, el acoso laboral, los atracos, los asaltos a cambistas, los asaltos en la vía pública con armas de fuego o instrumentos punzocortantes, los homicidios, los chantaje, las extorsiones, los atentados contra la integridad física y moral de las personas, las desapariciones de personas, la represión, las torturas en los lugares de reclusión, el proxenetismo, el pandillaje, los robos a bancos, a comerciantes y a domicilios, los robos de automóviles, celulares y demás bienes ajenos, la microcomercialización y el consumo de droga, las amenazas contra las personas, los secuestros con fines económicos y políticos.

La inseguridad ciudadana origina funestas consecuencias en los países. Incrementa la brecha social entre ricos y pobres, disminuye la producción y la productividad, aumenta los costos en la provisión de los servicios básicos del Estado (salud, servicios legales, servicios de seguros, etc.), ocurre el desplazamiento de inversiones privadas a otros países en busca de mercados más seguros y más rentables, se produce la fuga de recursos humanos calificados a países foráneos, la fuga de turistas a otros puntos de interés menos riesgosos, disminuye la recaudación tributaria, incumplimiento de algunas disposiciones y normas legales. Finalmente se  dificulta y retrasa el crecimiento, desarrollo y progreso de los países.

POLÍTICAS PARA GENERAR SEGURIDAD CIUDADANA

Entre las políticas para generar mayor seguridad ciudadana se puede considerar lo propuesto por la OMS y la OPS. “En esta línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han adoptado un “enfoque epidemiológico” para enfrentar la violencia. La adopción de este enfoque epidemiológico en algunas ciudades de América Latina se ha traducido en la puesta en práctica de una combinación de medidas: i) medidas integrales focalizadas en aquellos factores de riesgo con más incidencia en hechos de violencia delictual; ii) medidas de control policial de corto plazo que actúan sobre fenómenos concretos y a veces por tiempos delimitados, con reformas de los sistemas judicial, policial y penitenciario que requieren de consensos políticos y sociales; iii) medidas preventivas acompañadas de seguimiento policial como el control del porte de armas y del consumo de alcohol y drogas; iv) medidas preventivas primarias, que intentan cambiar actitudes, normas y comportamientos sociales de la población en general; y v) medidas preventivas secundarias, orientadas a grupos de alto riesgo, como hombres jóvenes que hayan sido testigos o víctimas de violencia cuando niños”.[3]

POSIBLES SOLUCIONES AL PROBLEMA

No es solución al problema de la inseguridad ciudadana: la pena de muerte, el solo endurecimiento de las leyes, la prisión perpetua, el dejar hacer y dejar pasar de parte del Estado, la aplicación por las manos de la justiciar popular, el patrullaje en las calles por efectivos del Ejército, las declaraciones altisonantes de funcionarios y autoridades, las amenazas de mano dura, los  pedidos de permisos para portar  armas por la mayoría de la población, el enrejamiento de las casas y de los conjuntos habitacionales o el cierre de los espacios públicos.

Los habitantes de los países requieren de una educación moral con autoridad y ejemplo. Educación moral que haga posible la persecución, la denuncia, el rechazo y la captura de los delincuentes y entregarlos a los tribunales de justicia.

Para reducir los niveles y porcentajes de criminalidad y violencia se requiere de un eficaz liderazgo de las autoridades de gobiernos locales, gobiernos regionales y gobierno nacional, con el fin de que escuchen y atiendan de manera oportuna y responsable el clamor de los ciudadanos por mayor seguridad, previa aplicación de una efectiva, eficiente y eficaz política de Estado y de un Plan de Seguridad Ciudadana Integral.

Entre las posibles soluciones al problema de la inseguridad ciudadana se formulan las siguientes acciones:
    1. Voluntad política de los gobiernos de turno para abanderar la lucha por la seguridad ciudadana.
   2. Crear y poner en funcionamiento  Observatorios de Seguridad Ciudadana y Juntas Vecinales  de Seguridad Ciudadana.
    3. Realizar patrullaje policial las 24 horas del día.
    4. Instalar tranqueras de seguridad en lugares críticos de la delincuencia.
   5. Dotar al Ministerio del Interior y a las Comisarías de equipos de tecnología de última generación.
  6.Capacitar permanentemente a la Policía municipal y/o Serenazgo en estrategias, tácticas y métodos de lucha contra la inseguridad ciudadana.
   7. Reformar a la Policía nacional y al Poder judicial para eliminar a los malos elementos y a autoridades corruptas.
   8. Crear, organizar y desarrollar un sistema de control, prevención y sanción rigurosa a la expansión de conductas delictivas.
   9. Desarrollar programas atractivos de orden laboral, social, deportivo y cultural que estimulen el racional y adecuado uso del tiempo libre de adolescentes y jóvenes.
  10. Desarrollar campañas de recuperación de adolescentes y jóvenes que truncan sus estudios regulares.
   11. Implementar carreras técnicas cortas a través del Ministerio de Educación.
   12. Efectuar seguimiento, control, evaluación y sanción de apología de la violencia.
  13. Crear, organizar y desarrollar programas de oportunidades laborales para la población de los establecimientos penales.
  14. Crear, organizar y desarrollar Centros de Atención y Ayuda Psicológica (CAAP) para atender a las víctimas de la violencia.
 15. Los gobiernos deben institucionalizar mecanismos no violentos de prevision y resolución de conflictos sociales.
  16. Incrementar los servicios de seguridad privada en las instituciones, bancos, empresas e industrias.
 17. Acopiar información, procesar, sistematizar, evaluar y combatir la deserción de estudiantes en educación primaria y educación secundaria.
  18. Identificar y erradicar los puntos de venta de objetos robados.
 19. Instalalar servicios de vigilancia privada en unidades residenciales, centros comerciales e industriales y lugares que lo requieran.
  20. Retirar dinero de cajeros automáticos de los bancos, acompañado de un familiar o de alguna persona de confianza.
  21.Capacitar, entrenar y sensibilizar a la población para promover acciones de prevención del delito, de armonía social y convivencia pacífica.
  22. Acopiar, procesar, sistematizar y evaluar la información relevante y creíble sobre actos delictivos.
   23. Evaluar y reajustar anualmente el Plan de Seguridad Ciudadana Integral.


[1] Fernando Carrión M. “La inseguridad ciudadana en América Latina”. http://www.redalyc.org/pdf/520/52001204.pdf
[2] Irma Arriagada y Lorena Godoy. “ Seguridad ciudadana y violencia en América Latina: diagnóstico y políticas en los años noventa”. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/6263/S998552_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y
[3] Irma Arriagada y Lorena Godoy. “Prevenir o reprimir: falso dilema de la seguridad ciudadana”.https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/12203/070107131_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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