lunes, 20 de febrero de 2017

CARACTERIZACIÓN DEL INVESTIGADOR CIENTÍFICO UNIVERSITARIO


CARACTERIZACIÓN DEL INVESTIGADOR    CIENTÍFICO UNIVERSITARIO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El investigador científico universitario es el profesional que tiene valiosas cualidades, algunas son innatas y otras adquiridas mediante la educación y la instrucción e incluso a través de las experiencias que trascurren a lo largo de su vida.

Características generales

Son características generales del investigador científico universitario las siguientes:
a.      Amor por la verdad, el saber, la ciencia, la cultura y la investigación.
b.      Concentración del pensamiento en la investigación a desarrollar.
c.      Perseverancia en el pensamiento y en la acción hasta conseguir los objetivos, fines y metas trazados en los proyectos de investigación.
d.      Curiosidad por observar los indicios de irregularidad.
e.      Entusiasmo e iniciativa en todo momento, lugar o circunstancia.
f.       Intrepidez.
g.      Paciencia, calma y buen humor.
h.      Rigurosidad científica o atención al detalle.
i.        Tenacidad.
j.        Predisposición a trabajar en equipo funcional y multidisciplinario.
k.      Voluntad o “fuerza espiritual”.

En lo académico:

    En lo académico el investigador científico universitario reviste las características que siguen:

a.       Conocimiento de la metodología científica (métodos, técnicas e instrumentos de investigación).

b.      Conocimiento del significado, alcance y trascendencia de la ciencia que profesa.

c.       Hábito permanente por el estudio y la investigación científica.

d.      Conocimiento a fondo de los aspectos de la materia que ha elegido para realizar un trabajo de investigación científica.

e.       Está liberado de prejuicios, dogmas e intereses subalternos.

f.       Está provisto de voluntad tenaz para investigar seriamente y con independencia de criterio y rigurosidad científica.

g.       Tiene buena memoria, imaginación creadora, capacidad de concentración y atención, estabilidad nerviosa y anhelo de originalidad en el pensamiento y la acción.

h.      Tiene un nivel académico de calidad en maestría, doctorado o post doctorado.

i.        Tiene los necesarios y suficientes conocimientos y la experiencia para formular alternativas de solución a los problemas que investiga.

Capacidades:

Cultiva y desarrolla varios tipos  de capacidades:
a.       Capacidad de observación.
b.      Capacidad comunicativa.
c.       Capacidad de planificación y de previsión.
d.      Capacidad para asumir riesgos.
e.       Capacidad para llevar adelante la investigación original, de manera   in-  
  dependiente  o en equipo de trabajo.
f.       Capacidad para sistematizar sus pensamientos y organizar sus activida-
 des  de investigación.
g.       Capacidad de autocrítica, con el fin de reconocer y corregir a tiempo los posibles errores que podría cometer.
h.      Capacidad de organización y de sistematización de datos. Todos los integrantes de un equipo de investigación deben conocer detalladamente lo que tienen que hacer durante el proceso y el desarrollo de la investigación, a la vez que aplicar las mismas definiciones y los mismos criterios a todos los participantes y actuar de forma idéntica ante cualquier duda sobre la base de un protocolo de investigación en el que se especifica los pasos a seguir y los detalles del estudio.

Cualidades morales:

El investigador científico universitario demuestra tener las cualidades morales siguientes:

a.       Espíritu de justicia y de bien social.
b.      Honestidad intelectual.
c.       Independencia de criterio.
d.      Imparcialidad.
e.       Lealtad.
f.       Respeto a la dignidad de las personas.
g.       Responsabilidad.
h.      Sensibilidad social.
i.        Ánimo de aportar conocimiento relevante y útil a la sociedad.

En lo actitudinal:

a.       Cuenta con disciplina, persistencia y perseverancia en el trabajo.
b.      Demuestra actitudes de orden cognoscitivo, reflexivo, objetivo y moral, en el acopio de datos y en la organización de las actividades de su trabajo mediante planes de investigación y  riguroso seguimiento, desde el principio hasta el fin.

Expliquemos las actitudes cognoscitiva, reflexiva y objetiva.

Actitud cognoscitiva. Ante lo desconocido demuestra curiosidad y ansia de saber y de descubrimiento; demuestra actitud abierta al proceso de conocer y disposición de aprender e investigar sobre la esencia y la verdad de las cosas, hechos, fenómenos, situaciones o problemas de diversa naturaleza y complejidad.

Actitud reflexiva. Actúa con pensamiento crítico, sentido crítico y espíritu autocrítico y crítico en el análisis de las fuentes, aplicación de los métodos y técnicas de investigación y en la detección y selección de los problemas de investigación, con el fin de estar en condiciones de realizar aportes personales y proponer enfoques de impacto a futuras investigaciones.

“El buen investigador es autocrítico,- señalan María de los Ángeles Fernández y Julio del Valle-  Sabe que, aunque su investigación haya podido arrojar resultados que respalden su hipótesis, siempre es posible que una próxima investigación produzca resultados distintos, por lo que ninguna hipótesis puede ser absolutamente demostrada o comprobada de forma definitiva. Siempre podría ser el siguiente resultado el que revele que la explicación propuesta, aunque hasta ahora validada, no funciona de forma suficiente para brindar una explicación suficientemente adecuada de la realidad en su conjunto...El buen investigador sabe que sus métodos pueden ser perfectibles, sus hipótesis más explicativas, sus explicaciones o interpretaciones de los resultados obtenidos más pertinentes, etcétera. En ese sentido, es consciente de la perfectibilidad de sus acciones: siempre es posible informarse un poco más, diseñar un método de indagación un poco más preciso o adecuado, ir un poco más allá en sus indagaciones, entre otros; y, sin embargo, esta conciencia no lo paralizará sino que lo motivará a hacer cada vez mejor las cosas”.[1]

Actitud objetiva. Demuestra disposición  positiva y optimista para estudiar y enfocar las fuentes de conocimiento tal como ocurren en la realidad.

Autocontrol:

Practica el autocontrol de sus sentimientos, emociones, pensamientos, carácter y personalidad.

Autonomía:

Tiene la capacidad suficiente para pensar y actuar libremente y de relacionarse con los integrantes de su equipo de investigación de manera óptima y provechosa.

Coherencia:

Es congruente y coherente entre lo que piensa, dice y hace sobre el hecho observado y que es materia de investigación.

Disponibilidad horaria:

Dispone de tiempo suficiente para generar conocimientos nuevos, toda vez que los grandes inventos y descubrimientos científicos no se hacen de la noche a la mañana, sino que requieren de muchas horas, semanas, meses y años de estudio, análisis e investigación.

Dominio del idioma:

Domina y practica el idioma inglés y otros idiomas extranjeros, según la naturaleza y la complejidad de la problemática que investiga.

Dominio de métodos científicos:

Demuestra habilidad y experiencia en el manejo adecuado de métodos, técnicas, procedimientos, equipos, herramientas e, instrumentos de investigación científica.

Olfato de investigador:

Cultiva y desarrolla el buen “olfato de investigador”; cuenta con una base de datos o un directorio de fuentes creíbles; permanece bien informado; busca el ángulo novedoso del problema de investigación y pone en contexto los hechos.

Competencia profesional:

Sabe seleccionar y aplicar los métodos y las técnicas apropiadas a los temas, problemas y actividades del proceso de investigación.

Honestidad intelectual:

No manipula los datos, no recurre al plagio, respeta los derechos de autor o de propiedad intelectual, reconoce sus aciertos, admite sus errores y trata de corregirlos de oficio y oportunamente.

Perseverancia:

a.       Es perseverante para encontrar la verdad científica y lograr los objetivos, fines y metas previstos en la investigación.

b.      Está siempre mirando y analizando documentos, particularmente las recientes investigaciones y siguiendo pistas para futuras investigaciones.

Inteligencia emocional:

Tiene capacidad aprehensible para conocer, controlar e inducir emociones y estados de ánimo, tanto en sí mismo como en las demás personas con quienes investiga.

Relación óptima con el ambiente intelectual:

a.       Mantiene relación óptima con el ambiente intelectual, del que recibe iniciativas, sugerencias, estímulos y energías.

b.      Mantiene activa sus colaboraciones internacionales, membrecía en comités editoriales de revistas indexadas.

Objetividad:

a.      Es objetivo, toda vez que las conclusiones obtenidas del estudio no son producto de impresiones subjetivas, sino de hechos observados, verificados.

b.      Las observaciones que efectúa tiene su fundamento en un criterio realista, de crítica o de autocrítica.

c.      En la interpretación de los resultados procura evitar cualquier prejuicio  e influencia de tipo ideológico, político o religioso.

Prudencia:

No acepta, no excluye y no rechaza teorías y fuentes bibliográficas sin antes distinguir y comprobar su verosimilitud, independientemente de que estas se contrapongan a su criterio o a su experiencia personal.

Humildad:

En todo momento demuestra humildad al reconocer el valor, los aciertos y las aportaciones de otros investigadores y al admitir las equivocaciones respectivas.

Sentido crítico:

Mantiene en guardia o alerta su inteligencia e imaginación, y su posición crítica contra la incredulidad, el sectarismo, las bajas pasiones y los intereses creados.

Aliento vital:

Cultiva el aliento vital. “El aliento vital, que capacita para captar las vibraciones del ambiente, contra el decrecimiento de aquello que lleve al encerramiento que obstruya y desalienta la capacidad de iniciativa”, diría Aura M. Bavaresco de Prieto, en su obra “Las técnicas de la Investigación”.
  
Tutoría:

Es mentor-tutor de investigadores, directores, jefes y auxiliares de grupos de investigación.

Reconocimiento:

Posee reconocimiento por la comunidad científica nacional e internacional.

Línea de investigación:

Desarrolla una línea propia de investigación con sostenida e importante producción de conocimiento original.

Producción de trabajos de investigación científica:

Participa con idoneidad y experiencia en actividades de investigación avaladas a través de publicaciones. Tiene publicaciones en revistas indexadas internacionalmente; presenta ponencias y los resultados de sus investigaciones en congresos, simposios, talleres, foros, mesas redondas; sustenta conferencias en el ámbito académico nacional e internacional, con originalidad de ideas, capacidad de análisis, síntesis, crítica y autocrítica.

No cabe duda que cuanto más publicaciones tenga el investigador científico en revistas internacionales categorizadas, será más visible internacionalmente y gozará de mayor popularidad.



[1] Fernández, María de los Ángeles y Julio del Valle. Cómo iniciarse en la investigación académica. Una guía práctica. Fondo Editorial Pontificia Universidad Católica del Perú .Lima, 2016, p.48.