martes, 21 de febrero de 2017

EL PARADIGMA DE CHARLES DARWIN


EL PARADIGMA DE CHARLES DARWIN

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

     Charles Darwin (1809-1882), naturalista inglés, sabio-investigador y autor de la teoría de la evolución por selección natural o teoría científica del transformismo biológico, teoría que ha sido calificada de “completa y sistemática”.

      Darwin es el fundador y precursor de la ciencia de la evolución de las especies, propuesto por primera vez en 1858, en un ensayo escrito de manera conjunta con Alfred Russel Walace.   En 1859, Darwin amplió la teoría en su obra The Origin of Species, teoría que inicialmente provocó una  tormenta de debates y controversias, entre otras, por ser contrarias a la revelación divina, e inclusive le pusieron trabas a la enseñanza de la biología evolucionista en colegios y universidades, pero que ulteriormente fue aceptada universalmente por la comunidad científica y en algunos países le ofrendaron los máximos reconocimientos y tributos.

“A pesar de que Darwin no recibió ninguna distinción oficial en vida, - indica Jesús Mosterín-,  su fama y prestigio fueron inmensos. A su muerte, en 1882, la Gran Bretaña, le confirió el mayor de sus tributos: Darwin fue enterrado en la abadía de Westminster, junto al incomparable Isaac Newton y a los reyes de Inglaterra” (2008:47 y 48).

El papa Juan Pablo II, en 1997 escribió a la Academia Pontificia que “la teoría de la evolución es más que una mera hipótesis” y que “la convergencia, no buscada ni fabricada, de los resultados de investigaciones independientes es en sí misma un argumento significativo a favor de esta teoría”.

Son obras publicadas por Darwin: El origen de las especies por medio de la selección natural (1859); Las plantas insectívoras; La variación de los animales domésticos y plantas de cultivos (1868); El origen del hombre y la selección en relación con el sexo (1871) (The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex) ; La expresión de las emociones en el hombre y los animales (1871); Movimientos y hábitos de las plantas trepadoras; La formación de la tierra vegetal por la acción de los gusanos (1881).

En su obra, “El origen del hombre y la selección en relación con el sexo”, Darwin presenta la conclusión siguiente: “el hombre procede de alguna forma de un organismo inferior. Los cimientos en que esta conclusión se apoya jamás oscilarán, pues la mucha semejanza entre el hombre y los animales inferiores en el desarrollo embrionario así como en innumerables rasgos de conformación y de estructura –importantes unos, fútiles otros-, y también los órganos que se conservan en estado embrionario y las regresiones anormales a que el hombre se halla inclinado, son hechos irrefutables”.

“En esta obra, The Descent of Man, Darwin sitúa ya abiertamente las facultades humanas más características dentro del contexto evolutivo general. Correctamente describe a grandes rasgos nuestra evolución como animales y vertebrados, como mamíferos placentarios, como primates y simios, y la bifurcación de los simios en los dos grupos del Nuevo y del Viejo Mundo (lo que ahora llamamos platirrinos y catarrinos), de cuya segunda rama nosotros formamos parte” refiere Jesús Mosterín en su obra La Naturaleza Humana (2008:46). Y más adelante Mosterín subraya: “La gran hazaña de Darwin fue que, además de admitir la funcionalidad de los seres vivos, también fue capaz de explicarla mediante su teoría de la selección natural” (2008:47).

La teoría de la evolución de las especies  por selección natural de Darwin afirma:
1)      Que unas especies de plantas y animales provenían de otras por sucesivas mutaciones de sus caracteres a lo largo de los siglos tras la influencia de las condiciones medioambientales, estableciendo una línea de continuidad hasta llegar al hombre.
2)      La lucha por la vida se produce entre los individuos vivientes, debido a la tendencia de toda especie a multiplicarse según una progresión geométrica. Este segundo presupuesto lo tomó Darwin de la doctrina de Malthus.

De estos dos órdenes de hechos se sigue que los individuos tienen mayores probabilidades de sobrevivir  y de reproducirse en la lucha por la vida en la medida en que se adaptan mejor a su medioambiente; y en virtud del principio de la herencia, habrá en ellos, indudablemente, una tendencia pronunciada a dejar en herencia a sus descendientes los caracteres accidentales adquiridos.

Según la doctrina de Darwin el progreso se debe a la lucha por la vida, a la selección natural, a la supervivencia del más fuerte. Esta doctrina constituyó el más remarcable e influyente acontecimiento en la vida intelectual de occidente.

El darwinismo es “La cosmovisión o ideología sugerida por la biología evolutiva. Sus principios fundamentales son que todo evoluciona, que la variación y la selección (natural o social) son el principal mecanismo evolutivo y que el individuo más adaptado sobrevive” (Mario Bunde, Diccionario de Filosofía).

“La teoría de Darwin de la selección natural provocó una revolución intelectual, ya que mostró que no había una diferencia biológica fundamental entre los humanos y los otros animales, y que, por tanto, los humanos no tenían el estatus especial que les otorgaban la doctrina cristiana y las teorías sobre la cadena del ser. Asimismo, demostró que el relato de la creación de la vida por Dios, presente en el Génesis, no podía ser literalmente cierto y abrió una brecha insalvable entre la explicación científica y la religiosa. Al demostrar que la evolución operaba a través del azar, y que había muchos callejones sin salida en la evolución, puso fin a la idea de que la vida había sido causada por la voluntad divina o estaba sujeta a ella”[1]
Richard P. Brennan[2] escribe al respecto: ”Sabemos hoy que hace 3.500 millones de años la vida en la Tierra consistía en seres sencillos, como las BACTERIAS, mientras que hoy contiene seres vivos tan complejos como los humanos. Parece obvio, por consiguiente, que las formas sencillas fueron dando lugar a formas más complejas. Todos los datos fósiles recopilados desde los tiempos de Darwin respaldan y demuestran la veracidad de la evolución más allá de cualquier duda racional. Es la palabra teoría en la frase “Teoría de la Evolución” la que causa algún reparo, porque parece indicar que aún cabe alguna duda científica al respecto, cuando en realidad no hay ninguna”.

Según la concepción evolucionista, el ser humano es producto del proceso de la evolución biológica; de un proceso de hominización. La especie humana, el Homo sapiens, procede de la familia de los Hominidae, familia del orden de los primates, pero distinta de los Pongidae, a la que pertenecen los monos actuales. Hay un cierto acuerdo en que las tres características que separan al ser humano de sus parientes más próximos son: la postura erguida, la habilidad con las manos y el mayor tamaño del cerebro en relación al tamaño del cuerpo.[3]



[1] Océano Grupo Editorial, S.A, Nuevo diccionario de filosofía. Barcelona, 2001, p.64.
[2] Brennan, Richard P. Diccionario Básico para la Actualidad Científica. Celeste Ediciones, Madrid, 1994, p.100.
[3] Sobrevilla, David. Introducción a la Filosofía. Universidad Ricardo Palma. Editorial Universitaria, Lima/Perú, 2014, p.340.