sábado, 23 de abril de 2016

CONCLUSIONES FUNDAMENTALES DE LA COMISIÓN NACIONAL POR LA SEGUNDA REFORMA UNIVERSITARIA EN EL PERÚ

CONCLUSIONES FUNDAMENTALES DE LA COMISIÓN NACIONAL POR LA SEGUNDA REFORMA UNIVERSITARIA EN EL PERÚ

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Esta comisión fue creada por Resolución Suprema 305-2001-ED, con el fin de elaborar un anteproyecto de Ley Universitaria para que el Poder Ejecutivo lo proponga al Congreso. Entre sus objetivos principales consignó los siguientes: Promover una evaluación global de la situación en que se halla la universidad peruana; modernizar el régimen académico e inducir procesos de calidad académica integral, abarcando los ingresos, el proceso y los resultados; y crear la función de acreditación, regulación y supervisión de los servicios educativos que prestan las universidades para garantizar a la sociedad una buena calidad en los resultados.

Del referido documento se puede extraer algunas conclusiones fundamentales como las siguientes:
·    Persiste el crecimiento inorgánico del ámbito universitario, sin que la mayoría de las universidades creadas y en funcionamiento muestren niveles de calidad mínimos que garanticen una adecuada enseñanza y generación de conocimiento.
·     Hay un grado de inconsistencia de la oferta profesional en relación a las necesidades del país.
·    Inexistencia de instancias nacionales que definan las políticas en la Educación Superior, la coordinen y fiscalicen –indicador del desenganche entre el Estado, la Sociedad Civil y las comunidades universitarias-, ha dado lugar tanto a una situación de dispersión como a una oferta incontrolada de grados y títulos.
·         La participación del sector público en lo que respecta al número de alumnos universitarios, se ha mantenido en los últimos años en alrededor del 60 % a pesar del incremento ostensible de universidades privadas.
·         En el proceso de selección de estudiantes en las universidades privadas hay un relajo ostensible: hasta 4 oportunidades de ingreso en un mismo año académico.
·   En la Universidad los estudiantes no reciben una formación multidisciplinaria que les permita tener una visión global del entorno.
·  La enseñanza universitaria en el pre-grado ha tomado un sentido estrictamente profesionalizante.
·         El divorcio existente entre la Educación Básica y la Universidad ha generado la proliferación de instituciones intermedias –no reconocidas oficialmente- para la preparación acelerada conducente a los exámenes de ingreso a la universidad.
·         En la actualidad el nivel de exigencia para obtener el Grado Académico y el Título Profesional se ha rebajado, cediendo paso a mecanismos que privilegian los recursos financieros, más aún cuando por D.L.739 (1991) se otorga el Bachillerato de manera automática a los egresados de la Universidad.
·         La universidad peruana ha permanecido en lo fundamental de espaldas a sus tradiciones raigales, cuando no reproduciendo una estructura epistémico colonial.
·   Lentitud en la renovación de los currículos que, en algunos casos se mantienen sin mayores cambios por dos décadas o más aún.
·        La importancia a las ciencias básicas y la producción de conocimientos están muy relegadas en las universidades públicas y ausentes en el ámbito privado.
·         La universidad es productora de profesionales o más exactamente de títulos devaluados.
·   Carencia de lineamientos de política de investigación coherente. Cada universidad investiga en áreas que elige por cuenta propia, cuando no obedeciendo a la reproducción interna de cuotas de poder. El posgrado tampoco está contribuyendo significativamente a la investigación y producción de conocimiento.
·       Las maestrías han devenido una instancia profesionalizante, dejando de lado las exigencias de investigación que le competen.
·         La presencia gravitante de las corrientes políticas mesocráticas y populares en el contexto abierto por la Reforma Universitaria después de los años veinte del siglo pasado, en un medio caracterizado por un débil desarrollo de la sociedad civil, convirtió a la universidad en un espacio privilegiado de politización y reproducción de cuadros partidarios, en detrimento progresivo de la calidad académica.
·   Los actuales patrones de representación estudiantil son de carácter asambleístico  y sólo favorecen el corporativismo y el clientelaje político-partidario (sean de izquierda, centro y derecha), siendo por ello nocivos para la democratización y eficiencia de la gestión.
·     La gestión de las universidades públicas muestra un alto grado de dispersión por la multiplicación y atomización de las facultades. Hay una gran lentitud en las decisiones como resultado de un asambleísmo inoperante.
·         La cultura de planificación, estadística y evaluación es débil o inexistente, lo cual bloquea la adopción de estrategias de largo plazo y afecta la optimización de los recursos.
·         La carrera docente –incorporación y promoción de cuadros- no se rige por criterios prioritariamente académicos que induzcan procesos de calidad, situación que acentuado una “cultura del relajo” en los docentes. En la universidad pública la mayoría de docentes proviene de las últimas tres décadas pasadas en que los criterios de selección se hallaban considerablemente politizadas, subordinando consideraciones relativas a la calidad académica.

·         La universidad pública padece de una fuerte tendencia a la endogamia, empobrecedora académicamente, manifiesta en un tipo de captación de cuadros docentes que privilegia egresados de la propia universidad con mecanismos discriminatorios y excluyentes frente a los “extraños”.