sábado, 23 de abril de 2016

LA AUTOEVALUACIÓN COMO REQUISITO PARA MEJORAR LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA EN EL PERÚ

LA AUTOEVALUACIÓN COMO REQUISITO PARA MEJORAR LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA EN EL PERÚ

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Para la Universidad de La Salle de Colombia la autoevaluación es “un proceso permanente que consiste en una investigación con rigor científico y metodológico, que busca información, sobre los alcances de lo propuesto en las distintas actividades de la universidad, para posteriormente diseñar nuevas estrategias que permitan lograr lo no alcanzado y el cumplimiento de la misión y de los objetivos institucionales”[1]

Autoevaluación de la gestión pedagógica, institucional y administrativa, que está a cargo de los propios actores de la institución educativa, es decir, de sus estudiantes, egresados, docentes, administrativos, autoridades, padres de familia, y grupos de interés.

La realización de la autoevaluación es requisito fundamental e indispensable para mejorar la calidad del servicio educativo que se ofrece y dar inicio, si fuera el caso, a los procesos externos definidos a continuación.

El resultado de la autoevaluación se registra en un informe que es remitido a la entidad evaluadora para su estudio, con la documentación de respaldo que corresponda.

Si la autoevaluación concluye en identificar carencias y debilidades, entonces es necesario desarrollar el proceso de corrección, mejoramiento y perfeccionamiento del servicio para después, luego de estar en condiciones óptimas, solicitar a la entidad especializada la evaluación externa para que verifique las condiciones lo identificado y subsanado y pueda finalmente otorgar la acreditación correspondiente.

El proceso de autoevaluación supone en los autoevaluadores la práctica de de un alto grado de responsabilidad social, honestidad intelectual, transparencia, espíritu de justicia, veracidad, amplitud de criterio, conocimiento de la filosofía de la educación de calidad, conocimiento de la problemática de la educación superior universitaria, cultura de autorregulación y compromiso con el futuro de la sociedad en el que se ubica la universidad a ser evaluada.

“La autoevaluación – señala Carrasco Díaz- debe habernos permitido tener conocimiento cierto, sobre cómo estamos realmente en gestión de la educación, cuáles son nuestros indicadores de calidad en lo académico y profesional, cómo está la organización que tenemos, los servicios que brindamos, y qué imagen tenemos frente a la sociedad, y así mismo cuanto nos falta para llegar a los estándares mínimos de calidad a nivel nacional e internacional. Si este proceso de autorreflexión nos dice que sí estamos en condiciones favorables y cumplimos con los estándares básicos, entonces debemos solicitar la evaluación externa”[2]

La autoevaluación es un instrumento que utilizan las instituciones educativas para analizar voluntariamente y de manera interna la calidad del servicio educativo que ofrecen, empleando estándares pre-establecidos con el fin de proponer planes de mejora y lograr mejores niveles de calidad.

La autoevaluación permite identificar fortalezas (F) y debilidades (D) en el ámbito interno de la institución universitaria, pero también oportunidades (O) y amenazas (A) en el ámbito externo.

Al respecto Carlos B. Tunnermann[3] manifiesta que la autoevaluación “es un proceso formativo, que proporciona un marco adecuado para la planificación y ejecución de acciones correctivas dentro de la institución. Esta características la convierte en un proceso dinamizador del mejoramiento y crecimiento institucional. Por otra parte, al ser un trabajo eminentemente participativo, estimula el autoanálisis introspectivo en toda la gama de actores institucionales, administradores, profesores, personal administrativo, estudiantes, etc., contribuyendo a su mejor conocimiento mutuo y de su propia responsabilidad en la institución, proporcionándoles orientación y motivación para su perfeccionamiento”

Cada universidad debe fomentar la autoevaluación institucional a fin de facilitar el acceso a la acreditación. La autoevaluación tiene como punto de partida la Misión y el Proyecto Educativo de Desarrollo Institucional.

En el ejercicio de la autoevaluación deberá realizarse internamente la calidad total, es decir, qué es y qué desea ser la universidad, cómo se organiza, cómo opera y qué logros obtiene en beneficio de sus usuarios y la colectividad, qué funcionalidad tienen las carreras profesionales dentro del mercado de trabajo, si se promueve a través de la carrera el crecimiento de la persona y la sociedad peruana.

La autoevaluación -practicada sobre la base de objetivos, procesos, relaciones, criterios y estándares fijados por la agencia acreditadora- concluye en un informe escrito respecto al funcionamiento, a los procesos, recursos y resultados de la institución o programa de educación superior y que conllevaría a retroalimentar críticamente sus políticas educativas, sus estrategias, sus proyectos de formación profesional y perfeccionar los mecanismos de gestión administrativa y su cultura institucional.

La eficacia de los logros de la autoevaluación indudablemente está condicionada por el sistema de información confiable, por la calidad, veracidad, pertinencia y utilidad de la información, la cultura de la autoevaluación en la institución y la aplicación de adecuados instrumentos y metodologías que respondan a los lineamientos y a la política institucional de calidad en procura de la excelencia educativa.



[1] Universidad de La Salle, Colombia, 2006. En: Carrasco Díaz, Sergio. Gestión de calidad y formación profesional. Editorial San Marcos, Primera edición, Lima, 2009, p.247.
[2] Carrasco Díaz, Sergio. Gestión de calidad y formación profesional. Editorial San Marcos, Primera edición, Lima, 2009, p.251.
[3] Carlos B. Tunnermann, La autoevaluación, calidad y acreditación en la Educación Superior. ( www.ilaedes.org/documentos/artículos/evaluaciónyacreditación).