sábado, 23 de abril de 2016

POR LOS CAMINOS DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA DE CALIDAD EN EL PERÚ

      POR LOS CAMINOS DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA             DE CALIDAD EN EL PERÚ

Escribe: Eudoro Terrones Negrete 

Cuando abordamos el problema de la desigualdad en la educación superior en América Latina y El Caribe es oportuno y válido destacar las expresiones del doctor Claudio Rama[1], cuando manifiesta que “la iniquidad de las sociedades latinoamericanos es el resultado de su heterogeneidad estructural histórica, de su inserción subsidiaria en los circuitos de la economía mundial, de las modalidades desiguales del proceso de mercantilización, de la debilidad de las estructuras de los Estados para redistribuir las rentas excedentes y de las estructuras de concentración de los bienes y servicios y de la muy reciente consolidación de las democracias. Estos parecen ser los ejes centrales de América latina, el continente más desigual medido por el índice de Gini.”

Dentro de este contexto, el Perú no es la excepción, toda vez que está experimentando similares problemas en la educación superior, está comprometido en la lucha común por la igualdad en la educación, la regionalización y la descentralización, la aplicación de políticas educativas de equilibrio y de cohesión social, la educación de calidad continua e inclusiva con sentido social y valores éticos.

En el Perú es necesario reducir la brecha tecnológica entre inforicos e infopobres,  universalizar las nuevas tecnologías en los procesos pedagógicos, generar mayores fuentes de empleo digno y salario justo, democratizar el ingreso a las universidades, proveer un servicio de educación universitaria de calidad.

El mismo hecho de pensar y apostar por una educación universitaria de calidad implica asegurar la racional, equitativa y justa distribución de la riqueza y del ingreso nacionales, dotar de un presupuesto público suficiente a las universidades especialmente públicas con fines de investigación científica y adquisición de modernos laboratorios, talleres, bibliotecas e incremento remunerativo permanente del personal administrativo, docente y de servicios.

Pero también implica la aplicación de estructuras de gestión no burocrática, descentralizada y flexible, que conduzca a incrementar la matrícula sin sacrificar la calidad ni saturar el mercado interno con profesionales que poco o nada contribuyen con el crecimiento y el desarrollo sostenible y sustentable del país.

La educación universitaria de calidad es la clave y la herramienta fundamental para mejorar los niveles de producción y de productividad, generar nuevos conocimientos, elaborar nuevas teorías de enseñanza-aprendizaje, mejorar la calidad de vida de la población, impulsar y fortalecer la democracia funcional con respeto a los Derechos Humanos, competir con eficacia en el mundo global y enfrentar con éxito los retos científico- tecnológicos del presente y de los próximos siglos.

En una rápida caracterización de la educación universitaria de calidad en el Perú podríamos decir que debe ser inclusiva, participativa, innovadora, equitativa, no burocrática, descentralista e impulsora del cultivo y desarrollo de la política científica, incentivadora de las aptitudes creativas de los profesores y estudiantes, renovadora de métodos y de técnicas de enseñanza-aprendizaje, forjadora de profesionales, investigadores sociales y especialistas competentes. Debe responder a una planificación estratégica, racional, realista, autónoma, responsable y con rigor científico y a las necesidades de crecimiento y desarrollo integral del país en lo científico, tecnológico, social, económico, político, cultural, ecológico, axiológico y ético.

La educación universitaria para ser de calidad en el Perú debe ser, además, pluricultural, investigativa, polivalente, interdisciplinaria, multidisciplinaria, competitiva, continua e inclusiva,  medida sobre la base de resultados, participativa horizontalmente, autónoma, centrada en los intereses de los estudiantes y receptiva de la cooperación internacional. Se basa en la enseñanza democrática, utiliza métodos formativos fundado en la acción y en un enfoque globalizador. Debe aplicar estrategias didácticas para formar competencias: el método constructivista de Kolb, el método clínico de Piaget, el método de mapas conceptuales, las estrategias metacognitivas, las pasantías, el análisis crítico, el portafolio, la simulación, la clase magistral, las monografías y los ensayos. Debe desarrollar el pensamiento sistémico y el pensamiento complejo, la propuesta curricular por competencias que incrementa las zonas de desarrollo próximo de los estudiantes, desarrolla prioritariamente la enseñanza basada en competencias (EBC). Debe aplicar un horario flexible en las sesiones de aprendizaje, articula la teoría con la práctica en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El profesor debe efectuar su reciclaje profesional de por vida, el currículo debe ser periódicamente renovado y actualizado según los avances  y las innovaciones científicas y tecnológicas. Las universidades deben trabajar en alianzas estratégicas con el sector empresarial y los sectores de la sociedad. La enseñanza debe basarse en las competencias (EBC). Los miembros de la comunidad universitaria deben ser proactivos al cambio, tener conciencia, mística y vocación de servicio al bien común.

Sólo la educación universitaria de calidad en el Perú hará posible desarrollar una cultura de calidad y una filosofía de prevención, creatividad  e innovación institucional,  incorporar a los mejores estudiantes y profesores, aplicar los modernos recursos didácticos y metodológicos, desarrollar el trabajo institucional, académico y administrativo en equipo, con visión y misión compartidas por todos los miembros de la comunidad universitaria.



[1] Claudio Rama, director del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), en: Revista Universidad Nº 8- ANR- Comisión de Coordinación Inter-Universitaria- Dirección General de Desarrollo Académico. Lima-Perú, 2005.