Artículos periodísticos y de investigación

Translate

21 de julio de 2020

SIMÓN BOLÍVAR, GRAN VISIONARIO Y EDUCADOR


SIMÓN BOLÍVAR, 

GRAN VISIONARIO Y EDUCADOR


Escribe: Eudoro Terrones Negrete


Simón Bolívar


Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios nació en Caracas (Venezuela) el 24 de julio de 1783​​ y murió en Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. De familia aristocrática caraqueña, sus padres han sido Juan Vicente Bolívar y Ponte-Andrade y María de la Concepción Palacios y Blanco.

Bolívar tuvo como maestros al padre Andújar, a Andrés Bello y a Simón Rodríguez. Las ideas políticas y sociales de Simón Bolívar recibe el nombre de Bolivarianismo. Bolívar recibió la influencia preferente de los filósofos franceses de la Enciclopedia, entre ellos de Montesquieu, Diderot, La Chalotais, Condorcet y  Rousseau.

El 15 de agosto de 1805, Bolívar juró consagrar su vida a la libertad de Venezuela. He aquí su juramento: “Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro  por mi honor y juro por la patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”.

Bolívar ha sido el fundador de las repúblicas de la Gran Colombia y Bolivia y contribuyó a concretar la independencia de las actuales repúblicas de BoliviaColombiaEcuadorPanamá,​ Venezuela y la reorganización del Perú.

Bolívar, ser humano multifacético y cercano al pueblo americano, fue un insigne militar, escritor, político, estadista, insigne e incorruptible educador, pedagogo social, gran soñador y visionario, libertador de medio continente y forjador de multitudes para el ejercicio de la libertad y de  pueblos libres. La Organización de Estados Americanos  (OEA) llegó a reconocerle a Bolívar como “El Maestro de América”. El Cabildo de Mérida en Venezuela, en el año de 1813 le confirió el título honorífico de Libertador.

Bolívar era el líder de la emancipación americana. Y declarado enemigo de dictadores y de gobernantes serviles, populistas, entreguistas y demagogos. Supo mantener una actitud y acción liberadora y rectilínea para formar juventudes y pueblos unidos y con capacidad para contener abusos, arbitrariedades e injusticias y defender sus derechos fundamentales.

Luis Beltrán Prieto Figueroa no se equivoca cuando refiere que “otros ven en Bolívar al estadista que funda naciones, establece sistemas de gobierno, organiza congresos continentales y echa las bases del nuevo derecho americano, fundado en la justicia y en la igualdad de las naciones de Latinoamérica”.

Bolívar hablaba, leía y escribía con facilidad y correctamente el idioma francés y el español.

Blanco-Fombona[1] decía de Bolívar: no existe opinión pública: él la crea; no existen constituciones: él las dicta; no se conoce la administración: él la ordena. Él enseña un día al General Azuola cómo se hace un mensaje; al General Heres, cómo se hace un periódico; al general Sucre qué hierro debe emplearse para fabricar clavos y cuál para casquillos; al General Páez, cómo se guarda un atajo de caballos con poca gente; a los lanceros del llano, cómo se combate con el fusil; a los congresantes de 1819, cómo deben educarse los futuros dirigentes de la nación, cómo, el día de la paz, sólo la instrucción pública y la inmigración europea pueden hacerla prosperar. Él formó la República, de la colonia; el ejército, de la horda; el orden, de la anarquía; la libertad, de la esclavitud; la democracia, de la abyección.”

Los biógrafos de Bolívar y diversos autores -entre ellos Jules Mancini, en  Bolívar y la emancipación de las colonias españolas desde los orígenes hasta 1815 (1a y 2a ed., París, libraire academique Perrin et cie., 1912), José Gil Fortoul, en  Historia constitucional de Venezuela, publicada en 1907 y Marius André,  en  Bolívar y la democracia y Caracciolo Parra Pérez, en  Bolívar, contribución al estudio de sus ideas políticas y Armando Rojas, en  Ideas educativas de Simón Bolívar  -  sostienen que su pensamiento social, educativo y político recibió la influencia de clásicos antiguos y modernos, de filósofos ingleses y de enciclopedistas franceses, entre ellos, de Voltaire, Juan Jacobo Rousseau, Montesquieu, pero también de su maestro Simón Rodríguez y de Napoleón Bonaparte, que fueron expresados en sus conversaciones diarias, correspondencias, discursos, proclamas y decretos militares y proyectos constitucionales.

Bolívar fue un hombre de voluntad inquebrantable,  de despejada inteligencia, de capacidad creativa, de espíritu rebelde, de carácter indómito, de conversación animada, predispuesto al diálogo permanente para la solución de los problemas de los países de América Latina, hombre de acción, de fecundo talento para emprender cruzadas libertadoras de los pueblos y llevarlas a exitoso término, tras mantener la reflexión crítica y autocrítica.

"En la historia de la Humanidad –decía Rubén Darío- no hay figura que pueda superar a la de Bolívar. Probo y abnegado como Arístides, recto y noble como Filipo, valeroso y ardiente como César, en él se encarnan todas las grandes virtudes cívicas y todos los sublimes entusiasmos del patriotismo".

BOLÍVAR Y SU CONCEPCIÓN DEL PODER MORAL

Simón Bolívar es autor de una original concepción del Poder Moral de los pueblos liberados, como fundamento base y fortaleza de la independencia de la República. Al respecto puntualiza Minelia Villalba de Ledezma, en la Presentación de la obra (octubre 2006) de Luis Beltrán Prieto Figueroa, “El Magisterio Americano de Bolívar”[2]: “El propósito de Bolívar con la creación de este poder era formar un hombre con la conciencia de que era dueño de su propio destino y de que había pasado de esclavo a esclarecido ciudadano. En consecuencia, no podía formarse sino en un ambiente de plena libertad y de respeto a las normas culturales establecidas por la sociedad. De acuerdo con estas ideas, Bolívar quería una organización política que respondiese a las necesidades existentes, a las aspiraciones de los países libertados. Por esta razón, dice Prieto, “buscaba no una forma política cualquiera, sino una Constitución que fuese, al mismo tiempo que organización jurídica, un entrecruzado sistema de moral pública y privada, y sirviese de escuela para la ciudadanía” (p. 87)”.
Además manifiesta Villalba de Ledezma: “Un estudio del Poder Moral refleja no sólo la importancia de Bolívar como hombre de su tiempo, sino también, en muchos aspectos la modernidad de su pensamiento. El Poder Moral reside en un organismo denominado Areópago, integrado por un presidente y cuarenta personas con autoridad plena e independiente sobre las costumbres públicas y la primera educación. Se estructura en dos Cámaras: la Cámara de Moral que atenderá lo que corresponde a las costumbres, y la Cámara de Educación a la que le corresponderá la atención de la primera educación”.

“El Poder Moral estaba por encima de toda potestad. La Cámara de Moral velará por el mantenimiento de las virtudes desde los ciudadanos hasta los magistrados. Le corresponde, al efecto, hacer reconocimientos y conferir honores a quienes se hayan destacado por sus virtudes y dar sanciones morales a quienes hayan tenido una conducta inapropiada. Para ello, llevará un registro de los tribunales que deberá consultar el Presidente y el Congreso para designar funcionarios y el pueblo para elegir magistrados”. “A la Cámara de Educación le corresponde establecer, organizar y dirigir escuelas, cuidando que se enseñe a los niños a leer y a escribir correctamente, las reglas más sencillas de la aritmética, los principios de la gramática, los derechos del hombre, sentimientos de probidad y honor, amor a la patria, a las leyes y al trabajo, respeto a los padres y a los ancianos... Se ocupará también de la educación de las madres. Al efecto, le corresponde “... publicar y hacer comunes y vulgares en toda la República instrucciones breves y sencillas, acomodadas a la inteligencia de todas las madres de familia”. “En la Cámara de Educación, se propone una educación obligatoria a cargo del Estado y bajo el control y orientación de éste. Para Bolívar, la formación del ciudadano no es sólo un deber del Estado sino un derecho de la sociedad. Asimismo, en Bolivia fija mediante decreto del 11 de diciembre de 1925, “como primer deber del gobierno dar educación al pueblo; que esta educación debe ser uniforme y general; que los establecimientos de este género deben ponerse de acuerdo con las leyes del Estado y que la salud de la República depende de la moral que por la educación adquieren los ciudadanos en su infancia” (p. 16)”. Es un hecho que en el pensamiento educativo bolivariano está latente la concepción del Estado docente. Y que su preocupación educadora se sintetiza además, en el binomio Moral y Luces. El análisis que hace Prieto de las ideas educativas del Libertador deja claramente sentado que la política y la educación son caras de una misma naturaleza. Una teoría pedagógica no puede estar separada de una teoría del Estado ni de una teoría de la sociedad. Estas ideas del Maestro constituyen una constante de toda su obra pedagógica, lo que demuestra que su pensamiento está enraizado en la concepción educativa de Bolívar”.

Luis Beltrán Prieto Figueroa, en su obra El Magisterio Americano de Bolívar, expresa: “en Bolívar el político y el educador marchan juntos ligados íntima y solidariamente”: “Para él – refiere Prieto Figueroa- libertar y educar eran tareas de una misma naturaleza. Por ello, una vez creada Bolivia, por considerar “que las más de las obras pías tienen por objeto la educación, instrucción y beneficencia pública”, decreta, con fecha 11 de diciembre de 1825, la adscripción de ciertas rentas de capellanías a los establecimientos públicos, así como las de sacristías mayores de canónigos y curias, cofradías, hermandades, rentas de monasterios suprimidos y las de censos y comunidades de indígenas. en otro decreto de la misma fecha fija como primer deber del gobierno dar educación al pueblo; que esta educación debe ser uniforme y general; que los establecimientos de este género deben ponerse de acuerdo con las leyes del estado y que la salud de la República depende de la moral que por la educación adquieren los ciudadanos en su infancia, y crea las rentas necesarias para atender a los servicios educativos, ordena al Director general de enseñanza dar cuenta del estado de las escuelas y colegios y de los fondos que los sostienen, proponer un plan para crear una institución de enseñanza que abrace todos los ramos de instrucción, haciéndola general a todos los pueblos, establecer en cada ciudad capital de Departamento una escuela primaria con las divisiones correspondientes para recibir todos los niños de ambos sexos que estén en estado de instruirse, establecer una escuela militar y reparar los colegios de ciencias y artes. También dispuso bolívar en ese mismo día, que pareciera de inspiración educativa, en medio de las preocupaciones de su tarea de organizar el nuevo estado, “para prevenir el abandono, en que se crían muchos individuos por haber perdido en su infancia el apoyo de sus padres”, la creación de una escuela de huérfanos”.

BOLÍVAR Y LA EDUCACIÓN

Según Carlos Tunnermann Bernheim: “Las concepciones generales de Bolívar acerca de la educación se basan, como ya dijimos, en la ideología liberal individualista de la época, sin embargo, tiene Bolívar el mérito de concebir esas ideas dentro de su propia realidad geográfica, histórica y cultural, muy diferente, por cierto a la europea, comprendió que había que injertar —como pedía Martí— en el gran tronco americano”.

Luis Beltrán Prieto Figueroa en su obra “El magisterio americano de Bolívar” refiere: “El valor de Bolívar en la historia de América y en la historia de Venezuela, es que él encontró a una nación informe y le enseñó a deletrear un alfabeto de libertad, le creó leyes, le conquistó dignidad, le enseñó a servir para sí misma, y ya en el camino de bastarse, el conductor suprimió los controles personales, porque según escribió a Pedro Gual: “la historia dirá: Bolívar tomó el mando para libertar a sus conciudadanos, y cuando fueron libres los dejó para que se gobernasen por leyes y no por su voluntad”[3]. Allí está encerrada la función pedagógica de la obra de Bolívar. el maestro forma para una actividad libre que el discípulo deberá cumplir haciendo su propio camino, realizando su obra, sin las permanentes andaderas que le impone la voluntad del maestro. Pueblos que fueron capaces de realizar la libertad de un continente, que crearon sus instituciones libres y forjaron su destino con dolor y sacrificio, están capacitados para el ejercicio de las libertades, para el desempeño de la democracia, y no requieren por ello la constante vigilancia, la acción represiva, la regimentación que hace imposible toda expresión auténtica de libertad popular”.

“Bolívar, indudablemente, conocía estas ideas, pero la originalidad de la cámara de educación que propuso al Congreso de Angostura – señala L.B. Prieto Figueroa- estriba en que por primera vez se intenta llevar al cuerpo de la constitución, no solamente la consagración del derecho a la educación como una garantía popular, tal como se hizo en Francia, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y en algunas constituciones de los estados de la unión americana, sino que, para garantizar su ejercicio, se previó en la propia constitución el órgano adecuado para dirigirla”.

Luis Beltrán Prieto Figueroa en su obra referida puntualiza: “No se trataba de una idea semejante a la de Condorcet, pues Bolívar concebía la formación del ciudadano no sólo como un deber del estado, sino como un derecho de la sociedad. Por ello, asignaba como primera atribución de la cámara de educación dirigir la educación física y moral de los niños desde su nacimiento hasta los doce años cumplidos. Se trataba, pues, de una educación obligatoria a cargo del estado, bajo el control y orientación de éste. Se adelantaba Bolívar, desde el punto de vista legal, a la concepción moderna de que el niño es un ser en crecimiento, y de que su educación debe estar orientada por el estado desde el nacimiento”.

Bolívar, en el artículo 2o de su proyecto de la Cámara de educación  dice: “siendo absolutamente indispensable la cooperación de las madres para la educación de sus hijos en los primeros años, y siendo éstos los más preciosos para infundirles las primeras ideas y los más expuestos por la delicadeza de sus órganos, la cámara cuidará muy particularmente de publicar y de hacer comunes y vulgares en toda la República, algunas instrucciones breves y sencillas, acomodadas a la inteligencia de todas las madres de familia sobre uno y otro objeto”. Era de tal manera concebida como obligatoria esta educación que las madres debían presentar examen sobre los conocimientos adquiridos el día del bautizo o de la inscripción del hijo en el registro de nacimientos”[4]

Fundamentalmente, en los textos  escritos por Bolívar sobre la Constitución de Angostura en 1819 y la de Bolivia en 1826 se plasma su concepción educativa, llegando a prever lo que hoy se denomina la educación preescolar.

También, en la Presentación de la obra (octubre 2006) “El Magisterio Americano de Bolívar” de Luis Beltrán Prieto Figueroa, Minelia Villalba de Ledezma precisa y enfatiza: “La preocupación de Bolívar por los problemas educativos está en sintonía con su pensamiento político, ya que para él el ejercicio de la democracia sólo es posible si hay educación y libertad. El uso de la libertad se aprende, y se enseña. El hombre es libre cuando conoce sus deberes como ciudadano y sabe medir el alcance de sus derechos frente a los derechos de los demás. Por eso en Bolívar el político y el educador marchan juntos porque para él “libertar y educar eran tareas de la misma naturaleza”. Estas ideas fundamentan el pensamiento educativo del Libertador. Piensa Prieto que ellas son una clara demostración de que Bolívar no sólo educa con el ejemplo sino que también su pensamiento pedagógico es rector para el ejercicio de la actividad educativa4. Este pensamiento lo expone en constituciones, decretos, cartas, discursos y documentos públicos variados”.

“En este contexto, Prieto exalta las virtudes que hacen de Bolívar un “educador auténtico” y “un líder eficaz”: a) Confianza en la educación como fuerza de transformación de la vida humana y como instrumento para el cambio de las estructuras sociales; b) Fe en el porvenir, hacia el cual se proyecta la obra educativa; c) Confianza en las posibilidades educativas, en la posibilidad de cambios del ser que recibe la educación y de la sociedad donde se actúa; y d) Capacidad creadora y habilidad para poner al servicio de la obra educativa todos los recursos materiales y espirituales. “Estas cuatro cualidades las poseía Bolívar en grado sumo, y se expresan tanto en sus actitudes como en sus escritos. Toda su obra es trasunto y expresión de esas cualidades de ductor (p. 77)”

Para Simón Bolívar la ignorancia de amplios sectores de la población, producto de la desatención educativa de los Estados, constituye uno de los peores problemas sociales, por cuanto destruye todo atisbo de cultura y de civilización novomúndica. La ignorancia es la madre de la delincuencia, de los vicios y males sociales, es la fuente de la incultura, la corrupción, la servidumbre, la degeneración física y moral y es la fuente de la explotación, opresión y dominación por los grupos de poder político y económico.

“Un pueblo ignorante – decía Bolívar- es instrumento ciego de su propia destrucción” y “A la sombra de la ignorancia trabaja el crimen.”[5] “Moral y luces son los dos polos de la República. Moral y luces son nuestras primeras necesidades”[6]

Bolívar, en carta dirigida a su hermana María Antonia, desde Lima, el 25 de abril de 1825, le decía: “La instrucción es la felicidad de la vida” y “Un hombre sin estudios es un ser incompleto”[7] Y en su decreto de 20 de junio de 1820 sobre patronato y dirección de colegios, fechado en Bogotá, puntualiza y precisa además: “…la educación literaria y civil de la juventud es uno de los primeros y más paternales cuidados del gobierno”[8]

La educación era para Bolívar condición necesaria e indispensable para el ejercicio político de los ciudadanos, la base fundamental para el crecimiento, desarrollo y progreso individual y colectivo, es la base de las instituciones políticas y de la grandeza integral de las naciones. “La nación será sabia, virtuosa, guerrera – decía Bolívar- si los principios de su educación son sabios, virtuosos y militares: ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática, si se cría en la escuela de los errores. Por esto es que las sociedades ilustradas han puesto siempre la educación entre las bases de sus instituciones políticas. Véase La República de Platón. ¿Más para qué hemos de examinar teorías? Véase Atenas, la madre de las ciencias y de las artes; a Roma, la señora del mundo; a la virtuosa e invencible Esparta; a la República de los Estados Unidos, el trono de la libertad y el asilo de las virtudes. ¿De dónde sacaron lo que han sido y lo que son? En efecto, las naciones marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso con que camina la educación. Ellas vuelan, si ella vuela; retrogradan, si retrograda; se precipitan y hunden en la oscuridad, si se corrompe o absolutamente se abandona”[9]

En 1819 Simón Bolívar redactó un apéndice a la Constitución de Angostura, en el que llegó a decir: “La cámara de educación está encargada de la educación física y moral de los niños desde su nacimiento hasta la edad de doce años cumplidos.”

Bolívar concebía la educación como un proceso gradual que empieza en el nacimiento y termina con la muerte del ser humano, proceso que empieza en el hogar y se desarrolla con la participación inicial cooperante de las madres de familia con la escuela primaria: “Siendo absolutamente indispensable la cooperación de las madres para la educación de los niños en los primeros años, y siendo éstos los más preciosos para infundirle las primeras ideas y los más expuestos por la delicadeza de sus órganos, la cámara cuidará muy particularmente de publicar y hacer comunes y vulgares en toda la República algunas instrucciones breves y sencillas acomodadas a la inteligencia de todas las madres de familia sobre uno y otro objeto”.

En los demás artículos de determina la forma de subsistencia del colegio y se dispone que en reglamento separado deberá indicarse el método de enseñanza y la administración económica, respectivamente.

Simón Bolívar es el reformador y promotor de la educación integral del ciudadano, de la educación popular y pública obligatoria y de la educación moral orientada desde el Estado; fundó diversas escuelas, liceos, institutos, seminarios y universidades.

En el Perú, creó la Universidad de Cusco y una escuela para niñas, porque considera que la educación de éstas es la base de la constitución familiar y los niños deben aprender el idioma moderno sin descuidar sus propia lengua nativa, también creo colegios para ambos sexos, preocupado por democratizar la educación y mejorar la calidad de la enseñanza. En junio de 1825 Bolívar firma en la ciudad de Cuzco el decreto que crea un colegio para niñas y que a la letra reza así:“Considerando:“1°. Que la educación de las niñas es la base de la educación de las familias y que en esta ciudad se halla absolutamente abandonada;“2°. Que es forzoso dictar providencias para poner cuanto antes en planta un establecimiento tan necesario, “Decreto: 1°. Que en la casa del colegio denominada de San Bernardo se funde otro bajo el título de Educación del Cuzco, en el cual se admitirán las niñas de cualquier clase, tanto de la ciudad como del departamento, que estén en aptitud para recibir educación”.

En Perú, Bolívar también funda la Universidad de Trujillo, argumentando:  "Uno de los medios más eficaces de promover la instrucción pública, de la que dependen en muchas parte el sostenimiento y seguridad de los derechos sociales"

El 22 de enero de 1827 Simón Bolívar dicta un Decreto, cuyo articulado dispone: “Cesa desde hoy la prohibición, de elegir para el Rectorado de la Universidad a los Doctores en Medicina. Cesa también la obligación de que alternen en dicho Rectorado un doctor secular y uno eclesiástico”.

Como valoración y reconocimiento a la preocupación por la educación, la justicia y las leyes, la Universidad de San Marcos de Lima confirió al Libertador el grado de Doctor en Derecho, en sesión solemne realizada el 3 de Junio de 1826. "Señores: Yo marcaré para siempre este día tan hermoso de mi vida. Yo no olvidaré jamás que pertenezco a la sabia Academia de San Marcos”.

En Bolivia creó una escuela de huérfanos, "para prevenir el abandono en que se crían muchos individuos por haber perdido en su infancia el apoyo de sus padres".
 
En Colombia, decretó en 1829 la obligatoriedad de la educación primaria y creó numerosos centros de enseñanza. Simón Bolívar dispuso la reorganización de los estudios universitarios de la Universidad de Bogotá, a través del siguiente decreto: “Simón Bolívar, Libertador Presidente de la República de Colombia, etc. Teniendo en consideración varios informes que se han dirigido al Gobierno, manifestando no ser conveniente que los tratados de Legislación Civil y Penal escritos por Jeremías Benthan, sirvan para la enseñanza de los principios de la Legislación universal, cuyos informes están apoyados por la Dirección General de Estudios. Decreto: Artículo 1°. En ninguna de las universidades de Colombia se enseñaran los tratados de Legislación de Benthan, quedando por consiguiente, reformado el artículo 168 del Plan General de Estudios…”

En Venezuela creó escuelas primarias, basadas en el sistema de enseñanza de José Lancaster; creó el Colegio y la Academia de niñas en Caracas, el 27 de junio de 1827.

En 1827 Bolívar redactó y publicó la Constitución para la Universidad de Caracas, como punto de partida para una reforma universitaria.Un Decreto del Libertador para la Universidad de Caracas. SIMÓN BOLÍVAR Libertador Presidente…Opuesta al interés y fomento de los estudios la prohibición que impone los estatutos de la Universidad de Caracas en cuanto nunca pueda reelegirse la misma persona para rector ni elegirse doctor alguno de estado regular, ni el que sólo lo sea en medicina; y en cuanto a que hayan de alternar precisamente en las elecciones de rector se guíe exclusivamente el claustro de dicha Universidad por la aptitud y ventajas que se promete en bien de los mismos estudios. DECRETO: Articulo 1°. Cesa desde hoy la prohibición que impone los antiguos estatutos de la Universidad de Caracas de elegir para el Rectorado de la Universidad a los doctores en Medicina a los de estado regular. Artículo 2°. Cesa también la obligación de que alternen en dicho Rectorado un doctor secular y un eclesiástico. Artículo 3°. Son, por consiguiente, elegibles para el encargo de Rector de la Universidad todos los doctores de que se compone el claustro, y aún reelegible la misma persona que esté al terminar el bienio por el cual fue elegida. Artículo 4°. Quedan revocados los estatutos de dicha Universidad en cuanto sean contrarios al presente decreto. Artículo 5°. Mi Secretario General Libertador de Caracas, a 22 de enero de 1827, 17 de la Independencia. Firmado por el Libertador Presidente, SIMÓN BOLÍVAR.
El gran proyecto histórico de Simón Bolívar fue convertir a toda América en una república federal, por esta visión política se lo considera a Bolívar el ideólogo de la Unidad latinoamericana. Bolívar abogó por una educación totalmente gratuita para todos y obligatoria para todos por igual, con el fin de garantizar el desarrollo integral del individuo y la transformación de la sociedad. Luchó por los derechos de los niños, jóvenes y mujeres; impulsó el pensamiento crítico y el pensamiento estratégico.




[1] Rufino Blanco-Fombona, Pensamiento vivo de Bolívar, Buenos Aires, Editorial Losada, 1944, p. 182
[2] Prieto Figueroa, Luis Beltrán. El magisterio americano de Bolívar, publicado por vez
primera en 1968 1a ed. Caracas: Editorial Arte, 1968; 2a Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1982; 3a ed. Caracas: UPEL, 2002; 4a ed. Parlamento Latinoamericano, 2005 y basada en la que reprodujo la Fundación homónima del escritor (5a ed.
(2006).
[3] Simón Bolívar. Obras Completas, Volumen 1, p. 590.
[4] Simón Bolívar, “Proyecto de constitución presentado al congreso de angostura en 1819. el Poder Moral. sección 2, art. 4o”, El pensamiento constitucional
hispanoamericano hasta 1830
, Caracas, Academia Nacional de la Historia (col.
Sesquicentenario de la Independencia), 1961, v. 5.
[5] Vicente Lecuna: Proclamas y Discurso del Libertador, Página 206 (Caracas, 1939)
[6] Vicente Lecuna:Op.cit. pág. 228.
[7] Vicente Lecuna: Cartas de Bolívar. Tomo IV, páginas 302 y 303.
[8] Codificación Nacional de Colombia. Tomo VII. Suplemento. Páginas 14 y 15.
[9] Vicente Lecuna: Papeles de Bolívar. Páginas 301 y 302. (Caracas, 1917).

Compartir:

Entradas anteriores