domingo, 8 de marzo de 2009

EL TERCER MILENIO Y EL CAMBIO EN LO ECONÓMICO

EL TERCER MILENIO Y EL CAMBIO EN LO ECONÓMICO
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


El mundo es ahora unipolar.
La economía simbólica va tomando más trascendencia frente a la economía real.
Finaliza las economías de planificación centralizada y la alternativa es la economía de mercado.
El mercado es el que decide qué producir (producto), dónde producir (lugar), cuánto producir (demanda), para qué producir (objetivo) y cómo producir (medios o recursos).
Surge la denominada «economía criminal» (negocio de la droga, de las armas, el narcotráfico y la prostitución).
En épocas pasadas se construía cosas para que durasen, la permanencia era el ideal máximo del hombre, ahora la economía de permanencia es reemplazada por la economía de transitoriedad y de la novedad.
Se ha intensificado e incrementado el comercio mundial, dando origen a formas internacionales globales, a economías regionales y a zonas de libre comercio; y el desencadenamiento del boom del mercado del cuerpo humano, con prótesis, piezas sintéticas, siliconas e implantes de órganos.
Si tradicionalmente los partidarios del bolchevismo decían “Todo el poder a los soviets», ahora los partidarios y defensores de la globalización, entre ellos Milton Friedman, exigen ¡Todo el poder al mercado! Aseveración y pretensión ésta que convierte a la globalización en un dogma sacrosanto (no obstante a su carácter económico) y en una especie de totalitarismo de nuevo cuño, de pensamiento único.
Con mayor intensidad, los gobiernos compiten para acceder a los recursos financieros, a las tecnologías y a los mercados del mundo dentro del contexto de una nueva economía abierta, en busca de mejores horizontes y de niveles de vida para las poblaciones de todo el mundo o de un futuro practópico en términos de Toffler.
En los inicios del Siglo XXI, la globalización del mercado financiero es uno de los fenómenos transnacionales que viene arrancando la tradicional soberanía y amenaza al poder soberano de los países latinoamericanos, particularmente, al hacerles perder control sobre su propia moneda y sobre sus políticas fiscales.
Decisiones fuera de los territorios nacionales determinan el comportamiento del déficit fiscal, las tasas de interés, el valor de la moneda, el precio de los productos primarios, el desempleo masivo (con la privatización de las empresas del Estado de manera indiscriminada) o la deslocalización de las industrias.