lunes, 23 de marzo de 2009

ÉTICA MARXISTA

ÉTICA MARXISTA
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

Según A. F. Shiskín, en su obra “Ética marxista”, la ética marxista considera la moral como reflejo de las relaciones sociales en desarrollo, como expresión de los intereses de las distintas clases que afirman su comprensión del bien y el mal, del deber y la conciencia, del bien social y la felicidad individual.
La ética marxista, al expresar los intereses de la clase más progresista de la historia, el proletariado, fundamenta teóricamente los principios de la moral comunista, de la moral de la ayuda recíproca, de la camaradería y el colectivismo.
Carlos Marx (1818-1883), es el fundador del comunismo. Según él, en la historia se encuentra una estructura formada por las relaciones económicas y sociales, y una superestructura que es el resultado de una estructura económica dada; la superestructura está constituida por la religión, el arte, la filosofía, la ideología, la moral, etc.
En Marx se encuentra una auténtica filosofía de la historia, toda vez que pretende encontrar la ley que explique la historia humana.
Esta ley implica sostener que el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general.
La historia se explica por las contradicciones de su vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. En la historia, se advierten así, por su modo de producción, sociedades como la asiática, la antigua, la feudal y la moderna burguesa.
Marx crítica la sociedad burguesa, por cuanto esta representa la más avanzada etapa de explotación del hombre por el hombre.
“El trabajador en la sociedad capitalista, la explotación del hombre por el hombre llega a su máximo, porque el capital es la forma de una riqueza acumulada a base de la utilización del trabajo de los proletarios”, explica Marx.
Para Carlos Marx, la ganancia que enriquece al capitalista proviene de la explotación del trabajador, que es la plusvalía. El obrero crea en seis horas (tiempo de trabajo necesario) un producto que basta para su mantenimiento, durante las seis horas restantes (tiempo de trabajo suplementario o adicional) engendra un plusproducto, que es la denominada Plusvalía.
Para Marx la moral del ser humano es reflejo y producto de las relaciones sociales en desarrollo, como expresión de los intereses de las distintas clases que afirman su comprensión del bien y el mal, del deber y la conciencia, del bien social y la felicidad individual.
Marx intentó fundar una ética de carácter universal similar a la ética cristiana, al postular que el proletariado tiene un valor universal y que sus intereses son los intereses de la humanidad; y trata de formular la revolución en términos éticos y no en términos de conveniencia de una clase. La moral tiene un carácter de clase y a cada clase corresponde un tipo de moral. Los hombres necesitan la moral como necesitan la producción.