miércoles, 11 de marzo de 2009

TEORÍA MARXISTA ACERCA DEL HOMBRE

TEORÍA MARXISTA ACERCA DEL HOMBRE
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


El marxismo también intenta reconquistar al hombre concreto, pero valora al hombre preferentemente en sentido económico.
Para el filósofo defensor del humanismo realista, Carlos Marx (1818-1883), el hombre es un ser teórico y práctico, pero es ante todo, «praxis», es decir, es un ser creador de un mundo a su medida, productor de bienes y servicios útiles en todo orden de cosas y transformador de la naturaleza exterior. El hombre es un ser activo, social, político e histórico. El hombre es el protagonista de la Historia en tanto que «es el hombre efectivo y viviente el que lo ha hecho todo, el que posee, el que combate. La Historia «no es otra cosa que la actividad del hombre en persecución de sus fines» . El hombre lucha por una sociedad socialista, que conlleve a la desaparición del Estado, a la desaparición de las clases sociales y de sus conflictos, a la desaparición de la moneda, entre otros.
El marxismo propugna dar a cada hombre en función de sus necesidades de consumo y no en función de lo que produce. El hombre debe intervenir en la transformación de la sociedad capitalista, por cuanto en ésta se produce las contradicciones y desigualdades de clases, la explotación de una clase por otra, la explotación del hombre por el Estado.
Para Marx el hombre es un ser productor, transformador y creador; mediante su trabajo transforma la naturaleza exterior, se plasma en ella y crea un mundo a su medida y a sus proyectos de vida. Los hombres deben estar en condiciones de vivir para poder «hacer historia». Pero para vivir es necesario que el hombre coma, beba, tenga una habitación, un vestido y algunas otras cosas. El primer hecho histórico es, la producción de los medios para la satisfacción de estas necesidades, es decir, la producción de la misma vida material.
«El hombre, dice Marx, es un zoo politikon en el sentido más literal: no sólo es un animal social, sino también un animal que no puede singularizarse sino en la sociedad».
La teoría marxista del hombre es enriquecida y profundizada por Federico Engels (1820-1895), quien en su obra «El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre» manifiesta que el trabajo es la fuente de toda riqueza, «es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre».
Engels desarrolla la idea del homo faber. Según Engels, en la época terciaria existió una raza de monos antropomorfos muy desarrollados, monos que estaban totalmente cubiertos de pelo, tenían barba, orejas puntiagudas, vivían en los árboles y formaban manadas, pero cuando estos monos abandonaron la vida arbórea y adoptaron una posición erecta, se empezó a manifestar el tránsito del mono al hombre. Para Engels, la mano del hombre es el órgano del trabajo pero también es producto del trabajo. El trabajo contribuyó a la formación de sociedades y en éstas, a su vez, se desarrolló el lenguaje. «Los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros. La necesidad creó al órgano. El trabajo y el lenguaje fueron desarrollando en forma gradual el cerebro humano. El consumo de carne explica – dice Engels- en gran medida la conversión del mono en hombre, toda vez que el consumo de carne en la alimentación diaria significó dos nuevos avances: el uso del fuego y la domesticación de animales. Asimismo, la adaptación del hombre a nuevos climas y ambientes propició nuevas esferas de trabajo que fueron diversificándose, perfeccionándose en sumo grado hasta las creaciones más sutiles, complicadas o sofisticadas.
Según Engels el dominio de la naturaleza trajo consigo consecuencias imprevistas, como es el caso del Descubrimiento de América, que volvió a implantar la esclavitud, y la creación de la máquina a vapor, que causó «la concentración de la riqueza en manos de una minoría y al privar de toda propiedad a la inmensa mayoría de la población, habría de proporcionar primero el dominio social y político de la burguesía y provocaría después la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado».