sábado, 15 de junio de 2019

CONCEPTO DE INVESTIGADOR CIENTÍFICO UNIVERSITARIO


CONCEPTO DE INVESTIGADOR CIENTÍFICO UNIVERSITARIO

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El investigador científico universitario es el profesional, especialista o experto en la aplicación de métodos, técnicas, instrumentos y herramientas de investigación científica; es el que  orienta su actividad teórica y práctica a descubrir, producir y difundir nuevos conocimientos científicos, nuevos proyectos de investigación, nuevas leyes científicas y nuevas teorías científicas en beneficio de la sociedad; es a la vez el que desarrolla, perfecciona y profundiza las teorías existentes; es el que guía, capacita y perfecciona los recursos humanos hasta alcanzar una alta aspiración de logro profesional.
Según Barber (1973:38), el investigador es quien decide qué tipo de trabajo o estudio ha de realizarse, cómo debe ser diseñado, cómo debe ser analizado o interpretado. El investigador es el responsable del experimento, en su totalidad, así como del previo entrenamiento que han de recibir los experimentadores para su correcta ejecución[1]. 
El investigador científico universitario trata de encontrar solución a los problemas científicos; realiza investigaciones a nivel de las ciencias humanísticas, científicas y tecnológicas; se ocupa de los fenómenos, hechos o problemas científicos y de sus relaciones, y de los entes ideales; formaliza enunciados fácticos e hipótesis verificables; demuestra rigurosamente sus teoremas lógicos o matemáticos; trata de descubrir si sus hipótesis se adecuan a los hechos; efectúa las pruebas de verificación empírica de hipótesis (confirma o rechaza) para saber si el enunciado es verdadero o falso, adecuado o inadecuado a su objeto de estudio del trozo de realidad escogido. También realiza deducciones e inducciones, interpreta y explica axiomas.
El investigador científico universitario trabaja con ideas, conceptos, juicios, raciocinios, hechos singulares, herramientas conceptuales y variedad de tipos de leyes y teorías científicas. Elabora los proyectos de investigación de acuerdo con las normas científicas establecidas y en vigencia; interpreta los datos obtenidos; elabora, organiza y prioriza el número de conclusiones finales de la investigación;  redacta correctamente los informes parciales y finales de los proyectos de investigación y los difunde para conocimiento del público y de la comunidad de científicos. Trabaja eficientemente con multiplicidad de métodos, técnicas y procedimientos de investigación científica.
El investigador científico universitario crea lenguajes artificiales, inventa palabras, conjeturas, signos y símbolos y los atribuye significados propios; algunas veces genera el azar de manera deliberada y por múltiples razones.
El investigador científico universitario hace visible, evidente, asimilable y comprensible todo aquello que permanece oculto en el contexto de la realidad; aprende a vivir en permanente curiosidad e  incertidumbre hasta descubrir las pistas para futuras investigaciones.
El investigador científico universitario, en su cotidiano quehacer intelectual, incrementa sus saberes, comparte sus experiencias, ensancha su bagaje cultural y los utiliza para producir nuevos inventos y nuevos descubrimientos.
El investigador científico universitario bien podría ser el consejero de los  gobernantes,  ejecutivos y políticos con el fin de que la ciencia sea usada de manera útil, efectiva, eficaz y eficiente; es la persona calificada para convertir en inteligible lo que hacen los técnicos y para absolver sus interrogantes, problemas y dilemas.
El investigador científico universitario es consciente de sus carencias profesionales, pero también de sus posibilidades, potencialidades, destrezas, habilidades y competencias, y sabe cómo hacer bien las cosas, porqué camino deberá transitar y cómo subsanar o superar sus “puntos flacos”.
La obtención de nuevos conocimientos científicos lo consigue tras la  lectura de obras selectas, la observación, la inferencia teórica, la experimentación, el intercambio de experiencias y los descubrimientos. Para el investigador científico universitario un fin bueno no puede justificar un medio malo o a la inversa.
El investigador científico universitario en su quehacer diario se libera de construcciones teórico-subjetivistas, de especulaciones metafísicas o de elucubraciones fantasiosas referente a la aprehensión del problema, a la formulación y contrastación de hipótesis o al conocimiento de su objeto.
El investigador científico universitario hace previsiones teóricas, obtiene hallazgos empíricos, descubre el mecanismo interno, las relaciones y los elementos constitutivos del problema de investigación.
Corresponde al investigador científico universitario producir conocimientos válidos, comprobados, bien elaborados y cualificados; alimentar convicciones razonadas y planteamientos relevantes de ser contrastados con la realidad.
Antes de llegar a una conclusión, considera, dentro de lo posible, a todos los hechos de su entorno social. Su misión no es el de aceptar una conclusión simplemente porque esté en armonía con sus deseos, inquietudes, preocupaciones o aspiraciones profesionales. Acepta lo que los hechos justifican, en armonía con el interés social.
Por la responsabilidad histórica y social que asume el investigador científico universitario no deja de estar bien informado y capacitado, para  aceptar las cosas por su valor real y no por su valor superficial, aparente o empírico.
Diríamos con Bacon que el científico debe estar dispuesto a buscar la verdad, debe estar preparado para dudar, debe ser lento para afirmar y, sin embargo, debe ser rápido en la aprehensión de las similitudes en las cosas, capaz de distinguir sus diferencias y cuidados o para ordenarlas.
Faraday decía: “El hombre de ciencia tiene que ser un hombre que escuche todas las sugestiones, pero que esté resuelto a juzgar por sí mismo. Que no se deje desviar por las apariencias; que no tenga hipótesis favoritas; que no pertenezca a ninguna escuela y que, en materia de doctrina, no tenga maestro. Tiene que respetar no a las personas, sino a las cosas. Su principal objetivo es la verdad…”
Algunos psicólogos de prestigio han señalado algunas cualidades especiales y precisas que debe reunir el investigador científico. Por ejemplo, Pavlov considera como fundamentales las siguientes[2]:
1.       Concentración del pensamiento.
2.       Imparcialidad mental.
3.       Aptitud para concretar el pensamiento.
4.       Facilidad para construir hipótesis.
5.       Modestia y simplicidad.
6.       Disposición de verificar.
7.       Atención al detalle.
A su vez, M. Chavarti (2005:52) comenta: “El investigador debe desarrollar competencias que le permitan enfrentar el problema de manera dinámica y flexible. Para dedicarse a esta actividad se requiere de una especie de filtro cognitivo que consiste en cuestionarse acerca de los datos, confrontar la teoría con la evidencia y desarrollar la capacidad para reconocer falsas teorías. Estas habilidades cognitivas sofisticadas son conocidas como habilidades de orden superior o metacognitivas”.
El camino para formarse como investigador en el área experimental, por ejemplo, según lo señalado por Bolívar Zapata[3] es el siguiente: “[...] se inicia como aprendiz de brujo: uno se pega a un gran maestro o a un buen investigador y de él aprende y ahí en el laboratorio ve cómo va obteniendo las cosas y observa cómo se está pensando, y esto es parte de la cultura y de la formación de los estudiantes, no nada más cursos en el Laboratorio. Lo anterior es parte importante en este proceso de ir formando a los nuevos investigadores, a la gente que piensa cómo están organizadas las cosas y tratar a partir de aquí de entender y señalar que así funciona este sistema, así funciona la célula, así funciona la célula infectada, así funciona la célula cancerosa, cuáles son las analogías, cuáles son las diferencias”.



[1] https://es.scribd.com/doc/106458462/Dificultades-y-problemas-de-la-investigacion-social
[2] Mendieta Alatorre, Ángeles. Métodos de Investigación y Manual Académico. Editorial Porrúa, S.A., México, 1966, p.18.
[3] Señalado por Bolívar Zapata en el simposio sobre formación de grupos de investigación organizado por la FIMPES (2004, P.58). Citado por María Elena Rivera Heredia en Competencias para la investigación. Editorial Trillas S.A.de C.V., Universidad Simón Bolívar, Reimpresión, México, 2012, p.24.