miércoles, 11 de marzo de 2009

DEFINICIONES ACERCA DEL HOMBRE

DEFINICIONES ACERCA DEL HOMBRE
Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete


Hay tantas definiciones acerca del hombre como elementos constituyen su existencia. Cada definición toma una parte de la naturaleza o de las características del hombre, sobre los elementos que lo integran, sobre las relaciones que hay entre ellos y cuál es la estructura que forman.
El hombre designa la totalidad concreta de un cuerpo animado y de un alma inteligente que vive en un determinado espacio y tiempo históricos.
Platón (427-347 a.C.), define al hombre así: «Animal sin alas, con dos pies, con las uñas planas; el único entre los seres que es capaz de adquirir una ciencia fundada en razonamientos».
Según Platón el hombre es un ciudadano de dos mundos: ciudadano del mundo sensible y ciudadano del mundo inteligible, aunque por ser un ser racional está llamado a serlo del mundo inteligible.
Para el filósofo holandés Benito Spinoza (1632-1677) la esencia del hombre está constituida por «ciertas modificaciones de los atributos de Dios» (Ética), toda vez que este filósofo profesa un «monismo panteísta» al sostener que no hay más que un Ser, que es la sustancia, que se identifica con Dios y con la Naturaleza, y tal Ser es infinito, divino y causa inmanente de todas las cosas. Dios es la naturaleza, aunque hay una naturaleza creadora y una naturaleza creada, y el hombre es una parte de esta naturaleza y una parte de Dios.
El más famoso representante de la filosofía clásica alemana, del idealismo post-kantiano y el más «ininteligible» de los filósofos de su época y uno de los más grandes pensadores de la humanidad, Jorge Guillermo Federico Hegel (1770-1831), afirma en su obra Filosofía de la Historia, que el hombre es esencialmente Espíritu y el Espíritu es Dios: «El hombre aun cuando pueda ser considerado como finito por si mismo, es también imagen de Dios y fuente de la infinitud en sí mismo».
Johannes B. Von Lotz diría que «El hombre es el Oidor del Logos»;
Rosmini, en otros términos, explicaría que «El hombre es un sujeto animal dotado de la intuición del ser ideal indeterminado», entendiendo por ser ideal indeterminado la razón.
Linneo: “El hombre es el ápice de la serie de los vertebrados mamíferos»
De Bonald: «El hombre es una inteligencia servida por órganos»
Gilbert Seldes: «El hombre es una criatura de la circunstancia».
Werner Schöllgen: «El hombre es un todo vital con enorme capacidad de adaptación».
Blas Pascal: «El hombre no es más que un junco, el más débil de la naturaleza, pero es un junco pensante»
El filósofo griego y principal representante del neoplatonismo, Plotino (203-269), ubica al hombre entre los dioses y las bestias: «El puesto del hombre está en el medio entre los dioses y las bestias y él se inclina unas veces hacia unos y otras hacia las otras; determinados hombres se parecen a los dioses, otros a las bestias y la mayoría se encuentra en un término medio». Para este filósofo, Dios es el origen y la explicación de todo lo existente, el UNO que «rebosa y se expande» dando origen a todos los seres; el UNO (Dios) está por encima de la materia y del espíritu, por él existe la materia y el espíritu.
Y similar posición tiene el filósofo escocés, Juan Duns Escoto Erígena, cuando sostiene que «No sin mérito el hombre ha sido llamado la fábrica de todas las criaturas y, en efecto, todas las criaturas se contienen en él. Entiende como el ángel, razona como el hombre, siente como el animal irracional, vive como el germen, consiste de alma y cuerpo y no carece de cosa alguna creada».
Los seres humanos por su propia naturaleza varían en su capacidad y razonamiento, en la concepción que tienen de sí mismo y de los demás, en sus aspiraciones profesionales y proyectos de vida, pero cierta capacidad mínima de hacer todo esto, conjunto innato de potencialidades, necesidades biológicas de alimento, bebida, protección y satisfacción sexual y el deseo de satisfacerlas, y cualidades singulares e intransferibles son exigidos a los «bípedos implumes» para considerarlos especimenes normales de su propia especie.
Importantes filósofos de todos los tiempos definieron al hombre desde su particular espacio y tiempo histórico, según la corriente filosófica que defendían. Veamos algunas definiciones:
Protágoras de Abdera (480 - 411 a.C.), uno de los grandes sofistas de la Grecia antigua, considerado como «el gran sistematizador de la gramática», decía: «El hombre es la medida de todas las cosas: de las que son, en tanto que son, y de las que no son, en tanto que no son».
Sócrates (469 - 399 a.C.), concebía el hombre como un ser susceptible de conocerse a sí mismo (autoconciencia). Con el uso frecuente de la frase «Conócete a ti mismo»- se ve en él una preferencia casi exclusiva por el tema del hombre. El hombre es tal en la medida en que piensa.
Aristóteles (384-322 a.C.), el distinguido discípulo de Platón por espacio aproximado de veinte años, fundador de la escuela filosófica «Liceo», considerado como «el Maestro de los que saben» y uno de los más grandes filósofos griegos, afirma en su Polìtica que «El hombre es el único animal que posee razón», y que la razón sirve para indicarle lo útil y lo dañoso, lo justo y lo injusto; «El hombre es un animal social» o «El hombre es un animal político y es el único animal que posee razón... y la razón sirve para indicarle lo útil y lo dañoso y, por lo tanto, también lo justo y lo injusto».
Anicio Manlio Boeccio (450-524) piensa que «El hombre es sustancia individual de naturaleza racional».
Duns Scoto Erígena (1265 - 1308 ), teólogo, filósofo y escritor escocés, llamado el Doctor sutil, enfatiza que «No sin mérito el hombre ha sido llamado la fábrica de todas las criaturas y, en efecto, todas las criaturas se contienen en él: Entiende como el ángel, razona como el hombre, siente como el animal irracional, vive como el germen, consiste de alma y cuerpo y no carece de cosa alguna creada».
Hobbes (1588 - 1679), filósofo empirista y escritor inglés, manifiesta que «El hombre es el lobo del hombre».
Blas Pascal ( 1623 - 1662 ), filósofo, teólogo y matemático francés, en cambio opina que «El hombre no es más que una caña, la más frágil de la naturaleza, pero es una caña pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarla: un vapor, una gota de agua basta para matarla. Pero aunque el universo lo aplaste, el hombre sería todavía más noble que lo que lo mata, puesto que sabe que muere y el poder que el universo tiene sobre él; el universo, en cambio, no lo sabe».»
Schopenhauer ( 1788 - 1860 ), filósofo alemán, enfatiza que «Es el hombre el más necesitado de los seres; no es en absoluto más que voluntad, deseos encarnados, un conjunto de mil necesidades, y de ahí cómo vive en la tierra, abandonado a sí mismo, inseguro de todo, menos de la miseria, y de la necesidad que le atenaza...».
Sören Kierkegaard (1813 - 1855 ) , filósofo danés, describe al hombre como la síntesis de infinitud y finitud, de lo temporal y lo eterno, de libertad y necesidad; es el hombre es una «existencia en paradoja».
Marx ( 1818 - 1883), filósofo, sociólogo y economista alemán, fundador del socialismo moderno, destaca que el hombre es ante todo praxis; es decir, se define como un ser productor, transformador, creador. El hombre mediante su trabajo transforma la naturaleza exterior, se plasma en ella y a la vez, crea un mundo a su medida, es decir a la medida de su naturaleza humana.
Nietzsche (1844 - 1900), uno de los mejores escritores modernos, creador e impulsor principal de la denominada Filosofía de la Vida, explica que «El hombre no es ninguna meta sino un camino, una encrucijada, un puente, una gran promesa, pero el hombre para que en verdad sea un camino tiene que liberarse antes de su mala conciencia y de la mala redención de esta conciencia. Ya no promete más a los demás el cumplimiento de deberes sino que se promete a sí mismo el cumplimiento del hombre». En este sentido el hombre deviene en el único ser vivo que es capaz de hacer promesas y abrigar esperanzas. El hombre es el único animal que ríe y que sonríe.
«El hombre es una cuerda que se tiende entre el animal y el superhombre: una cuerda sobre un abismo».
Xavier Zubiri, precisa que «El hombre es un animal, pero un animal de realidades» o también «El hombre es una inteligencia sentiente».
Ernesto Cassirer, puntualiza que «El hombre es un animal simbólico».
M. Keilbacker, afirma que «el hombre en su totalidad debe ser considerado como un ser dotado de vida biológica, síquica y espiritual, es decir, una triplicidad de aspectos observados jerárquicamente...»
Desmond Morris, caracteriza al hombre como «un mono desnudo», o sea sin pelaje en la mayor parte de su cuerpo.
Karl Jaspers, define el hombre como un ser-en-situación en tanto que puede cambiar la situación, pero jamás puede evitar el hecho de estar inmerso en una situación. Aunque algunas situaciones sean límite, la persona psicológicamente posee libertad y capacidad de reflexión, que es su espiritualidad. Para el hombre es imposible la perfección originaria, sino que ésta debe ser conquistada en forma progresiva. En el camino de su búsqueda, la persona debe encontrarse frente a situaciones límite, las cuales significan no sólo barrera, sino que además implican que «hay algo más» detrás del límite.
Francisco Romero, filósofo argentino, en su libro «Teoría del Hombre» enfatiza que «La dualidad es el hecho constituyente del hombre pleno; el ser que propiamente denominamos hombre, que tiene un destino, que se realiza históricamente, que se determina según motivaciones individuales y de grupo, pero que obedece también a ciertas exigencias ajenas a esas motivaciones y que configuran un orden ideal, es fundamentalmente un ente dúplice».
E. Morín, en su libro «El paradigma perdido: el pasado olvidado», define al hombre en los términos siguientes: «Ante todo, el hombre no puede verse reducido a su aspecto técnico de homo faber, ni a su aspecto racionalístico de homo Sapiens. Hay que ver en él también el mito, la fiesta, la danza, el canto, el éxtasis, el amor, la muerte, la desmesura, la guerra... No deben despreciarse la afectividad, el desorden, la neurosis, la aleatoriedad. El auténtico hombre se halla en la dialéctica Sapiens-demens...»
Pierre Teilhard de Chardin: El hombre no es solamente un ser que sabe, sino un ser que sabe que sabe.
Burke: El hombre, por naturaleza, es un animal religioso.
C.C. Colton: El hombre es una paradoja hecha carne, un haz de contradicciones.
Douglas Jerrold: El mayor de los animales de la creación es el animal que cocina.
Eckermann: Los hombres son vasijas flotantes que entrechocan mutuamente.
Benjamín Franklin: El hombre es un animal constructor de instrumentos.
Abate Galiani: El hombre es un animal absurdo, y de ahí que quien intente gobernarlo guiado por la razón lo gobernará pésimamente.
W.S. Gilbert: El hombre es el único error de la naturaleza.
Víctor Hugo: El hombre es uno como espíritu, y complejo como hombre; posee en sí tres centros para cumplir su misión terrena: el cerebro, el corazón y el vientre. Cada uno de estos centros es augusto para una gran función: el cerebro tiene el pensamiento, el corazón el amor y el vientre la maternidad.
Montaigne: El hombre es un sujeto maravillosamente fútil, diverso y ondulante; es cosa difícil juzgarlo de un modo constante y uniforme.
Novalis: El hombre es un sol; sus sentidos son los planetas.
Pascal: ¿Qué es el hombre en la naturaleza? Nada, en comparación con el infinito; todo en relación con la nada; un término medio entre nada y todo.
El hombre, por naturaleza, es crédulo, incrédulo, tímido y temerario.
No somos más que mentira, duplicidad, contrariedad, y nos ocultamos y disfrazamos ante nosotros mismos.
Solamente existen dos especies de hombres; los justos que se creen pecadores, y los pecadores que se consideran justos.
F. Quarles: El hombre es el A,B,C del hombre. No existe nadie capaz de comprender a Dios, si antes no ha descifrado al hombre.
Rivarol: El hombre es el único animal capaz de encender el fuego, y ello le ha dado el imperio del mundo.
Joh.Scheffler: La mayor de las maravillas es indudablemente el hombre. Él puede ser, según lo que haga, dios o demonio.
R.L. Stevenson: El hombre es una criatura que no sólo vive de pan, sino en primer término de símbolos.
Julián Marías: El hombre es un ser futurizo.
José Ortega y Gasset: El hombre no es, sino que va siendo. El hombre no es su cuerpo, que es una cosa; ni es su alma, psique, conciencia o espíritu, que es también una cosa. El hombre no es cosa ninguna, sino un drama –su vida, un puro y universal acontecimiento que acontece a cada cual y en que cada cual no es a su vez, sino acontecimiento.
Pero también podremos definir el hombre desde el punto de vista de la unidad biopsicosocial, por su aptitud emocional, por su poder creativo, por su motivación de logro, por su capacidad de planificación y de organización, por su visión de futuro y desde la óptica cristiana.
El hombre es una unidad biopsicosocial, indisoluble, que tiene conciencia psicológica y conciencia moral, pensamiento, conocimiento, razón, voluntad, intuición, sentimiento, inteligencia, memoria, imaginación, lenguaje articulado, capacidad perceptiva y comunicativa.
Por su aptitud emocional, el hombre es capaz de sentir afecto por sí mismo, expresar emociones en forma adecuada y establecer fuertes vínculos con las demás personas. «El primer rasgo notable es un aumento de la emocionalidad. El hombre – refiere W.J.H. Sport, en Grupos Humanos- en presencia de un peligro se siente asustado; en presencia de otras personas que experimentan y evidencian la misma emoción su miedo aumenta. Esto puede deberse a determinada tendencia inherente a reflejar en uno la emoción puesta en evidencia por otro: lo que Mac Dougall llamaba «simpatía primitiva».
Por su poder creativo, el hombre es capaz de producir instrumentos de trabajo, utilizarlos apropiadamente, arreglarlos y modificarlos.
Por su motivación de logro, el hombre tiene necesidad permanente de mejorar, de superarse profesionalmente, planteándose nuevos desafíos personales con una fuerte decisión por alcanzarlos, desplegando el máximo de energía para emprender las acciones que le conduzcan al logro de sus objetivos, fines y metas.
Por su capacidad de planificación y de organización, el hombre es un ser racional, planificador y previsor, que piensa primero para actuar después; que identifica metas concretas a alcanzar a corto, mediano y largo plazo; que diseña planes consistentes y realistas, coherentes, confiables y útiles para sí y para la sociedad en que vive.
Por su visión de futuro, el hombre es un ser con la capacidad suficiente para proyectarse positivamente, visualizando oportunidades y amenazas, sorteando obstáculos, proyectándose hacia el futuro a fin de construir escenarios favorables a sus propósitos y proyectos de vida ante un mundo cambiante.
Desde la concepción cristiana, el hombre es un ser creado por Dios, a imagen suya, llamado a una salvación definitiva; el hombre es un ser libre, capaz de virtud y de pecado, capaz de recibir el perdón de Dios en el mundo terrenal.
Además de lo expresado no podemos dejar de mencionar otras definiciones, como las siguientes:
1. El hombre es el único animal que ríe y sonríe, que se alegra y llora; que canta y desencanta (hace perder una ilusión).
2. El hombre es el único ser viviente que es capaz de filosofar;
3. El hombre es la persona que tiene libertad e independencia respecto al mecanismo deterministas de la naturaleza;
4. El hombre es un microcosmo, en cuanto se considera como un resumen completo del universo.
5. El hombre es un ser para el encuentro.
6. El hombre es un ser en devenir.