miércoles, 8 de mayo de 2019

ÉTICA EXISTENCIALISTA


ÉTICA EXISTENCIALISTA
Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Para el existencialismo la existencia está antes o por encima de la esencia. Coloca en el centro de la reflexión el hecho concreto de la existencia.
Representantes máximos de la ética existencialista son los filósofos Sören Kierkegaard, José Miguel de Unamuno y Jean Paul Sartre.
Sören Kierkegaard (1813-1855). Para este teólogo protestante y filósofo danés en el hombre ético es más valioso el deber que el amor, la ley moral que la religión, la existencia social que la divinidad. La verdad hace al hombre libre y “la verdad sólo existe para el individuo cuando él mismo la produce actuando”.
La existencia humana se explica a través de tres etapas: estética, ética y religiosa.
En la etapa estética el hombre vive sobre la superficie de la vida, en el plano sensible, procurando sólo el placer sin obligaciones ni compromisos.
En la etapa ética  la persona cumple con su deber y sus compromisos, une lo singular con lo general.
En la etapa religiosa el hombre vive lo auténtico, bajo el signo de la fe y la mirada de Dios. La razón resulta absurda frente a los dictámenes de la fe.
José Miguel de Unamuno (1864-1935), egregio escritor y profesor español, manifiesta que “Sólo existe el hombre de carne y hueso, el que nace, sufre y muere, el que come y bebe, el que juega y duerme, el que piensa y quiere; el hombre a quien se oye, el hermano, el verdadero hermano”.Para Unamuno cada hombre individual es un fin en sí mismo y no un medio
Jean-Paul Sartre (1905-1980), filósofo francés, afirma: “La existencia precede a la esencia”, es decir, que el hombre comienza por existir, se encuentra en el mundo, surge en el mundo y después se define. El hombre es un proyecto que va  determinándose a través de su existencia. El hombre no es otra cosa que lo que él se hace.
Sartre considera que la existencia es la fundamental actividad del hombre, en donde se van articulando las ideas y las cosas; la existencia humana es actividad y movilidad por doquier.
Existir o vivir equivale a elegir entre diferentes propósitos y objetivos.  La existencia no es un estado, sino un permanente llegar a ser.
En opinión de Jean-Paul Sartre el hombre está condenado a ser libre, es decir los hombres no somos libres de dejar de ser libres; el hombre es íntegramente libre y enteramente responsable de sus actos, es absolutamente incondicionado. Sólo nuestros actos nos juzgan: son irreversibles.
Decía Sartre que los seres humanos son una libertad que escogen, pero no escogen ser libres, están más bien condenados a la libertad. “Yo estoy obligado a desear, al mismo tiempo que mi libertad, la libertad de los otros. El hombre es lo que él hace de sí mismo”.
Por lo tanto, afirmaba Sastre, nuestra ética debe consistir en querer ser libres, en serlo nosotros y en querer que los demás lo sean: obrar en todo momento para que esta libertad se realice de modo efectivo.