jueves, 20 de junio de 2019

EL PERIODISTA PROFESIONAL: CONCEPTO, ATRIBUCIONES Y FUNCIONES


EL PERIODISTA PROFESIONAL: CONCEPTO, ATRIBUCIONES Y FUNCIONES
Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Periodista profesional es aquella persona que culminó sus estudios en una universidad y que cuenta con una eficiente preparación especializada, una fuerte base humanística, técnica, científica y legal y con sólidos principios éticos.
Antonio López de Zuazo, consigna como primera aparición del término periodista, en 1763; segunda aparición, en 1787; se repite desde 1812; se generaliza a partir de 1820; ingresa en la Academia en los discursos de Eugenio Sellés (1895) y Juan Valera (1898); se matiza como periodista profesional en 1928; y ahora impregna los términos de reportero, informador, redactor, columnista, comunicador y tantos otros afines” (véase “Origen y evolución del término periodista”, en “Estudios sobre el mensaje periodístico” (revista número 2, Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense, Madrid, 1995).
Hace más de 100 años, decía Joseph Pulitzer: “El periodista no es el gerente comercial o el editor, y ni el mismo propietario de un periódico. El periodista es el vigía en el punto del comando del navío del Estado. Él observa la vela que pasa, las pequeñas señales que surgen en el horizonte. Él informa sobre el náufrago que aparece a la deriva y este puede ser puesto a salvo. Él investiga, a través de la nieve y de la tempestad, para avisar sobre los peligros que están al frente. Él no está pensando en su salario o en el lucro de la empresa. Él está allí para cuidar de la seguridad y el bienestar de las personas que en él confían”.
En Francia, la Ley francesa, del 29 de marzo de 1935, en el artículo 1° define al periodista profesional como la persona “que tiene por ocupación principal, regular y retribuida, el ejercicio de su profesión en una publicación, diaria o periódica, editada en Francia, o en una agencia francesa de información, y que obtiene de ella los principales recursos para su existencia…”
El contrato colectivo de 31 de enero de 1938, firmado entre los editores y redactores de la prensa polaca, establece que es periodista, en los términos de este contrato, quienquiera que; “a) Se ocupe constante y profesionalmente en la publicación, recolección, redacción o preparación de textos destinados a ser publicados en un periódico o en una publicación periódica polaca que aparezca más de una vez por semana o trabaje en un boletín diario o en una agencia de información de prensa, siempre que este trabajo constituya su única o su principal fuente de recursos; b) Posea nacionalidad polaca y goce de todos sus derechos civiles y polacos; c) Haya cumplido el período de permanencia necesaria en un periódico como periodista aprendiz”, según señala Carlos Parra Morzán, en su obra “Derecho de Prensa” (Lima, 1962).
En el Perú, por Ley N° 15630, promulgada el 28 de setiembre de 1965, se reconoce por primera vez la condición de periodista profesional. El Reglamento de esta Ley, Decreto Supremo N° 74, en su artículo 1°, define al periodista como toda persona que, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento y ciñéndose a normas morales, desarrolla exclusivamente la actividad intelectual remunerada, escribe, compone, edita, dirige o colabora por escrito o gráficamente, de modo regular y permanente, en algún órgano de difusión del pensamiento. Se considera también periodista al reportero gráfico que, al servicio permanente de un órgano de difusión del pensamiento, con periodicidad definida, ejercita iniciativa en el cumplimiento de su función.
En España, luego de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, el Estatuto profesional español, Decreto de 13 de abril de 1967, considera como periodista “en activo” a quien realiza profesionalmente tareas de información en forma escrita, oral o gráfica en los distintos medios, es decir, no sólo en la prensa, sino en la radio, en la televisión o en el cine, así como cerca de organismos o entidades de carácter público”.
El periodista chileno, Sergio Prieto Arrate, conceptúa al periodista como “una persona que ha asumido como vocación informar a la opinión pública sobre el acontecer diario que considere de real interés, de manera oportuna y veraz, y con un marcado respeto por la objetividad, la ética y la moral”.
Para Ortego Costales, “Son periodistas los que trabajan directa y racionalmente la noticia, quienes la buscan, escriben, seleccionan o titulan; pero no quienes se reducen a una simple manipulación de la misma: el taquígrafo que la recibe por teléfono, el que la envía o repite por teletipo, el linotipista que la compone, el corrector de pruebas”.
En Ecuador, la Ley del Ejercicio Profesional del Periodista de 1975 dispone en su artículo 1° lo que es un periodista profesional: “a) Quien hubiere obtenido el correspondiente título académico conferido por las universidades u otros establecimientos de educación superior de la República”, b) Quien hubiere obtenido ese título u otro equivalente, en universidades o planteles de educación superior extranjero, y lo revalidare legalmente en el Ecuador, y c) Quien obtuviere un certificado de profesionalización otorgado por el Ministerio de Educación Pública, en razón de haber ejercido la profesión con anterioridad a la fecha de vigencia de esta Ley, y de acuerdo con sus disposiciones”.
En Panamá, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley que establece normas generales para el ejercicio del periodismo profesional. La Ley define como periodistas profesionales a quienes obtengan título académico de licenciatura, posgrado de maestría o doctorado en periodismo, comunicación social o ciencias de la información conocido en Panamá, a aquellos que hayan sido reconocidos con la Ley 67 de 1978 y que tienen por funciones principales la búsqueda, preparación y redacción de noticias, entrevistas y reportajes y darlos a conocer a través de cualquier medio.
En Bolivia, la Ley N° 494, de 29 de diciembre de 1979, en su primer artículo establece: “Reconózcase e institúyase la profesión de periodista en provisión nacional, a los ciudadanos que hayan obtenido el respectivo título académico otorgado por la Universidad boliviana y a los que por su antigüedad y capacidad en el ejercicio prolongado de la actividad periodística cumplan con los requisitos que establecen la presente ley”.
En la Argentina, de acuerdo con la Ley N° 12908, conocida como el Estatuto del Periodista Argentino, el periodista es “toda persona que realice en forma regular, mediante retribución pecuniaria, las tareas que le son propias en publicaciones diarias o periódicas y agencias noticiosas. Tales son el director, co-director, subdirector, jefe de redacción, secretario general, secretario de redacción, prosecretario de redacción, jefe de noticias, editorialista, corresponsal, redactor, cronista, reportero, dibujante, traductor, corrector de pruebas, reportero gráfico, archivero y colaborador permanente. Se incluyen como agencias noticiosas, las empresas Radiotelefónicas que propalen informativos de carácter periodístico, únicamente con respeto al personal ocupado en estas tareas”.
En fin, mucho se puede decir acerca de lo que significa ser periodista. El periodista es un hombre agredido por los hechos que ocurren en el mundo; es un intérprete crítico, responsable e imparcial de los problemas que ocurren a diario en la sociedad; es el promotor de la libre discusión de las ideas y del análisis científico de la realidad.

ATRIBUCIONES Y FUNCIONES
Corresponde al periodista profesional:
·         Captar, clasificar, dar forma, interpretar, redactar, comentar o difundir cierto tipo de mensajes, noticias o informaciones que satisfagan las preferencias de la colectividad.
·         Conocer las técnicas del oficio tipográfico y los aspectos gráficos.
·         Difundir la multiplicidad de ofertas de las tecnologías de la información.
·         Estudiar, investigar y escribir mucho, ganando experiencias en las diferentes áreas del campo periodístico.
·         Luchar  contra los vicios y las debilidades humanas, la codicia, el derroche presupuestal, la corrupción e inmoralidades de funcionarios  y autoridades donde quiera que aparezcan. No temer pronunciarse editorialmente sobre los problemas públicos, con lealtad a la causa del pueblo y fe profunda en los mejores destinos de la inmensa mayoría.
·    Manejar adecuadamente la técnica de corrección de estilo (signos y señales) y la técnica del trabajo intelectual y de la investigación periodística.
·     No detenerse ante las apariencias e investigar a fondo y minuciosa-mente los hechos cotidianos, procurando no caer en el “juego” de personas o de grupos interesados.
·         No pasar por alto ningún indicio y mantenerse agresivo y pertinaz cuando está en la pista de una noticia, a fin de sacar a luz actos y hechos ocultos que interesan a la colectividad.
·       Publicar la información exacta, sin temor a la competencia sensacionalista, sin favoritismo para con ningún partido político, facción, grupo o clase social y sin recompensas económicas, sólo con la satisfacción del deber cumplido.
·         Recibir y respetar las opiniones contradictorias a las suyas, sin mostrar reacción emotiva o impulsiva que alteren la interacción humana.
·         Saber dónde se encuentran las noticias, cómo descubrirlas y cuándo explotarlas.
·         Servir de puente entre ciencia e información, entre pueblo y cultura, considerando que la información es un bien social, un patrimonio de la colectividad. En tal sentido, trata de reducir la distancia entre el conocimiento, las experiencias y sus aplicaciones diarias.
·         Superar obstáculos, inconvenientes, limitaciones, defectos y vicios.
·         Superar su comportamiento dentro de la sociedad.
·         Tener una buena imaginación para observar los eventos cotidianos, ensamblarlos y encontrarles sentido y significación para la vida y la sociedad y, por qué no también previsión para ver más allá del hecho presente.

Algún periodista dijo cierta vez que la profesión impone diariamente disyuntivas que, aunque afortunadamente no suelen alcanzar caracteres dramáticos, tienen constantemente su conciencia en estado de alarma. Tanto en un diario como en una revista, el periodista es un hombre agredido por los hechos que ocurren en el mundo.
El periodista, asumiendo toda responsabilidad, ha de elegir, entre cuantas noticias le lleguen, aquellas que tengan o puedan tener mayor resonancia entre los lectores. Y es precisamente en esta elección donde se distingue un buen periodista, pues los acontecimientos no se presentan siempre con los contornos bien definidos desde el primer momento. A veces, un gran acontecimiento se presenta de forma anónima, es decir, sin los atributos que lo distinguen. En este caso, es misión del periodista prever el golpe y actuar consecuentemente.
Si el espíritu progresista lo lleva en el corazón y el pensamiento, sus acciones se verán engalanadas con la valentía y autoridad moral como para emprender cruzadas en aras del desarrollo y progreso de la colectividad.
Cual celoso guardián de la prensa libre, de la libertad de todos los ciudadanos, el periodista llega a promover la discusión libre y esclarecedora de las ideas, el análisis y debate público de los grandes problemas nacionales. Para el periodista, la prensa libre es la piedra fundamental de toda libertad, y esta libertad, la base firme, la fuente y el derecho primigenios de toda civilización, democracia y justicia.
Su capacitación y entrenamiento profesional le permite alcanzar conocimientos básicos en filosofía, ética, lógica, psicología, historia, literatura, economía, sociología, geopolítica, computación y demás ramas del saber humano.
Quien se precie de ser  buen periodista tiene el deber de decir y difundir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad como noticia. Pues tiene gran sentido de responsabilidad en lo que dice, escribe o hace y un sempiterno amor por la verdad. Tiene el deber de estar bien informado, de ver las cosas con claridad, describirlas con sencillez y propiedad, evitando los títulos sensacionales, rehuyendo al lenguaje efectista y los términos que apelan al temor, al odio, a la envidia, a la codicia y las bajas pasiones. No escribe, no comenta y no publica nada que no sea, crea, o fuese veraz y justo.
La  vocación y razón de ser del periodista  profesional es el servicio público. En tal sentido, labora en un medio de comunicación no para servirse de él, sino para servir a los sagrados intereses colectivos, al bien público. En su quehacer cotidiano procura no verse influido por amistades y presionado por intereses pasionales, inferiores o subalternos. No busca favores ni acepta gratificaciones. No apaña a delincuentes y corruptos,  ni elogia a nadie que merezca crítica. No abriga otro deseo que el de mantener en alto la moral y la ética periodísticas.