domingo, 16 de junio de 2019

LA VERDAD, SUS TEORÍAS Y TIPOLOGÍA, DESDE LOS INICIOS DE LA HUMANIDAD HASTA NUESTROS DÍAS


LA VERDAD, SUS TEORÍAS Y TIPOLOGÍA, DESDE LOS INICIOS DE LA HUMANIDAD HASTA NUESTROS DÍAS

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

Desde los inicios de la humanidad, el hombre se planteó una serie de interrogantes sobre los fenómenos de la naturaleza, sobre los problemas del conocimiento y sobre los acontecimientos de la sociedad, con el fin de conocer mejor su realidad circundante, tener una explicación científica de la naturaleza, del universo y del hombre y así poder encarar con eficacia los problemas de la humanidad.

Surgieron entonces una serie de interrogantes, que fueron formulados por filósofos, teólogos, poetas, profetas, sabios, héroes, metafísicos, científicos, antropólogos, investigadores sociales y periodistas. ¿Qué es el universo? ¿Qué es el hombre? ¿Existe un ser sobrenatural que es el origen de todo lo existente? ¿Qué es el alma? ¿Qué es la verdad ¿Qué es la verdad informativa?

No con poca razón, Miguel de Cervantes ya lo expresó: “La verdad bien puede enfermar; pero no morir del todo”. Por su parte, monseñor Escrivá de Balaguer escribió sobre la necesidad de una verdadera información como condición clave para la existencia de una convivencia social armónica y feliz: “Es difícil que haya verdadera convivencia donde falta verdadera información; y la información verdadera es aquella que no tiene miedo a la verdad y que no se deja llevar por motivos de medro, de falso prestigio, o de ventajas económicas”.

Y es precisamente el problema de la verdad lo que nos interesa y ocupa en esta oportunidad, en nuestro sólido norte de construir una sociedad mejor sobre la base de buenas relaciones públicas y relaciones humanas, de relaciones interpersonales e intergrupales con sólidos principios y valores éticos.

En torno a la verdad se han formulado muchas interrogantes que requieren de respuesta. ¿Qué es verdad? ¿Qué es lo verdadero? ¿En qué sentido se usa el vocablo verdad? ¿Existe realmente la verdad? ¿Qué debe hacer el hombre para diferenciar la verdad del error? ¿Cualquier cosa que uno llega a suponer como verdadera es realmente la verdad? ¿Muchas cosas que se dicen ser verdaderas no son en realidad falsas? ¿La simp0le creencia en una cosa, es prueba de una veracidad?

Si la filosofía siempre se ha definido como la búsqueda de la verdad, el periodismo puede ser definido no sólo como la búsqueda de la verdad sino también como la ciencia que busca, respeta, promueve, defiende y difunde la verdad por sobre todas las cosas.

Se dice, por ejemplo, que el sabio posee la verdad, el filósofo busca la verdad, el profeta prevé y anuncia la verdad, el héroe la realiza en el orden de la acción histórica. En cambio el periodista es el que difunde la verdad por diversos medios de comunicación social.

A la pregunta ¿qué es la verdad? Respondemos así: La verdad es la expresión clara, real y fehaciente de un hecho, tal y como se ha producido en un determinado espacio y tiempo; es la conformidad de lo que se dice con lo que se siente o piensa; es a propiedad que tiene una cosa o hecho de mantenerse siempre lo mismo sin mutación alguna.

Clásicamente se define la verdad como la conformidad de lo que se dice con lo que es. La verdad viene a ser la adecuación del contenido de nuestro pensamiento (percepción o juicio) con la realidad, o bien la concordancia entre lo que piensa el sujeto con la cosa pensada. Ejemplo: si al contemplar una sala de prensa dijera que veo un mar o a un astronauta en viaje a la Luna, no existiría esa coincidencia entre el objeto y la idea del sujeto. Si yo digo que el alma humana es material he caído en error porque siendo que el entendimiento se inclina por naturaleza a la verdad, en esta vez no ha cumplido su objetivo.

Y a la pregunta ¿qué es lo verdadero? diríamos lo siguiente: lo verdadero es un mensaje que narra un hecho real y efectivo, es aquello que contiene una verdad.

Referente a los sentidos en que se usa el vocablo verdad manifestaremos que éste se usa en doble sentido: para referirse a una proposición y para referirse a una realidad.

El doctor Ítalo de Feo, en conferencia pronunciada el 20 de octubre de 1979 bajo el título “La verdad en la información” dijo: “…La verdad no es una simple conquista al alcance de la mano, sino que comporta arduos problemas de pensamiento, todos los cuales contienen trabajo intelectual y sólida conciencia moral, de modo que el periodista que quiere cumplir debidamente su profesión se encuentra en el ejercicio de la misma ante problemas que no difieren de los que se ofrecen por ejemplo al historiador, al juez, al científico y que consisten, precisamente, en despersonalizarse, como se suele decir, para asumir la forma mentis et animi que más se acomoda a la opinión mundial”.

La verdad y no la mentira, es la que ha adquirido carta de legitimidad en la sociedad civilizada y culta. La verdad es la base fundamental y esencial de la convivencia humana, como posibilidad – a decir de Cayetano Betancur- “para que se acrezca entre los hombres su voluntad de amor y de justicia”.

Miguel de Unamuno, con sobradas razones, nos exhorta a vivir con verdad en la vida y a desentrañar la vida en la verdad. Nos recuerda que hay verdades que aparecen serlo y no lo son; que “hay verdades muertas y verdades vivas”. Unamuno considera que “el culto a la verdad por la verdad misma es uno de los ejercicios que más eleva el espíritu y lo fortifica”. Y concluye afirmando: “Buscar la vida en la verdad es, pues, buscar en el culto de ésta ennoblecer y elevar nuestra vida espiritual y no convertir a la verdad, que es, y debe ser siempre viva en un dogma, que suele ser una cosa muerta”.

En tiempos de la filosofía griega el problema de la verdad se planteó en términos de descubrimiento de la realidad, de lo que la cosa o el objeto es en su esencia, de lo permanente, oculto bajo la apariencia cambiante.

Eran por los años del 440 y 430 que llegaron a Atenas unos extranjeros que se hacían llamar sofistas y se constituyeron en profesores de sabiduría (sofista con propiedad significa sabio o científico). Pero bajo esta máscara tales personajes eran los peores enemigos de Dios, de la moral, de la relación y de la verdad. Enseñaban a llegar al poder por medio de una elocuencia falsa. Esta habilidad y falsa argumentación, ha llegado a nosotros a través del tiempo y la historia con la denominación de sofisma. Los sofistas utilizaron sofismas o argumentos falsos con intención de inducir al error, no les importaba el fondo de la verdad, devinieron en hombres falaces, en comerciantes de la cultura, en embaucadores profesionales que por sus enseñanzas percibían una remuneración con tarifas elevadas, pagadas por familias pudientes. Los sofistas no aceptaron ninguna verdad absoluta, pues sólo creían en verdades relativas. Jaime Balmes, en su “Historia de la Filosofía”, califica a los sofistas de ser “una turba de impostores que traficaban con cosas tan respetables como la razón y la verdad”, y “cuyos juegos del ingenio de los sofistas acarrearon por una parte el descrédito de la filosofía, y por otra dieron más amplitud al escepticismo, haciendo de él una verdadera escuela”. Sofistas fueron Protágoras de Abdera, Gorgias, Pródico, Hipias, Trasímaco, Calicles, Eutidemo, Diágoras, etfc.

Sócrates, contrario a los sofistas, mediante el diálogo - de preguntas y respuestas-, con las personas que encontraba cotidianamente en calles, plazas y avenidas, trataba de encontrar la verdad de un hecho, tema o problema. Buscaba no producir las ideas, sino sacarlas de donde estaban, las ayudaba a nacer valiéndose de una serie de preguntas que formulaba a su interlocutor y de respuestas que recibía del mismo interlocutor. Y según la respuesta, Sócrates preguntaba de nuevo, excitando y dirigiendo la reflexión de su discípulo hasta que le conducía a la verdad deseada.

Para Platón la verdad no está en las cosas, sino que se encuentra en los juicios. La verdad se entiende como las cosas que son de la manera en que son. Considera que los conceptos e ideas son la única realidad, realidad inmutable, universal y perfecta. El mundo material que conocemos a través de nuestros sentidos es meramente transitorio, copia imperfecta del mundo de las ideas. Un perro en particular, no es real, porque es transitorio y perecedero, y se diferencia de los demás perros. La realidad es la idea de perro, que es eterna, inmutable, y únicamente puede ser concebida por la razón. 

En consecuencia, Platón creía que “sólo son reales las ideas, y que las cosas materiales son irreales. La explicación estriba en que Platón ponía su fe en la razón, y no en los sentidos, como portadora de la verdad. Según Platón la verdad no está en las cosas, sino que se encuentra en los juicios. La ciencia se funda en la razón (razonamiento de la causa), la opinión se funda en los sentidos. Al ser le corresponde la ciencia, y al no-ser le corresponde la ignorancia, y al devenir (que está entre el ser y el no-ser) le corresponde la opinión.

Leopoldo Baeza y Acevez, en un intento de resumen expresa en su obra “Ética”: “Dice Platón que queremos conocer la realidad teniendo una venda en los ojos; somos como los encadenados en la caverna -alegoría de la caverna-, imposibilitados para conocer la realidad en sí, por la imperfección de nuestros sentidos. Necesitamos despojarnos de ellos, desentendernos de todo lo mundano, para llegar, por “intuición”, a la “contemplación” de los moldes, arquetipos perfectos y puros que son las Ideas, con sus cuatro notas características: perfectas, universales, inmutables y eternas”.

En cambio, para los hebreos la verdad es la confianza, la fidelidad, el cumplimiento de la promesa, y como lo único totalmente fiel es Dios, la verdad es Dios.

Por su parte la escolástica hace una distinción entre verdad trascendental (o verdad de la cosa) y verdad lógica (o verdad del intelecto o del conocimiento), pero en la interpretación escolástica más usual la verdad es la correspondencia o adecuación del intelecto con la cosa.

Descartes llamó conocimiento verdadero a “todo lo que yo conozco clara y distintamente en la misma forma puedo considerarlo verdadero”. “Todas las cosas que concebimos muy clara y distintamente son verdaderas”. “Todo lo que hallamos contenido en la idea de una cosa es verdad de esta cosa si existe, y puede ser afirmado de ella”. Para Descartes, en su obra “Meditaciones Metafísicas”: “La verdad es una, aunque se adquiera en distinta concepción: inmutable, aunque se vaya reafirmando en el conocimiento e indivisible porque, a diferencia de la falsedad, no admite grados de aproximación o deformación. La verdad es o no es. Y es si enseña que es aquella realidad que efectivamente es". Descartes en 1619 expresó: “no debe aceptarse nada como verdadero, sin previo conocimiento de que lo es” y que “el arte de creer en proposiciones de verdad, de la que no se tiene suficiente evidencia es inmoral”. Descartes distingue tres grupos de ideas: Ideas adventicias, derivan de los sentidos y por eso no ofrecen garantía de verdad objetiva; ideas facticias, son aquellas ideas elaboradas por nosotros mismos sobre las ideas precedentes; ideas innatas, son connaturales al entendimiento humano y vienen con nosotros al nacer; dan origen a la verdad objetiva o científica, son ideas verdaderas y de las cuales proceden los conocimientos verdaderos.

El idealismo moderno sostiene un criterio inmanentista de la verdad, la cual se encuentra en el pensamiento y es independiente de toda trascendencia con la cual ésta deba coincidir.
El filósofo Kant postula verdad trascendental como adecuación entre el entendimiento y las categorías del entendimiento.

El filósofo alemán Martín Heidegger niega que la verdad sea primariamente la adecuación del intelecto con la cosa y sostiene, de acuerdo con el primitivo significado griego, que la verdad es el descubrimiento de lo velado. La verdad queda convertida en un elemento de la existencia, la cual encubre el ser en su estado de degradación y lo descubre en su estado de autenticidad. La verdad es la revelación de la existencia que se da en el fenómeno de “estar en el mundo”; dicho descubrimiento no está basado en una simple conformidad del juicio con lo real, sino en una “apertura” de la cosa y en una ”liberación” ante lo manifestado en esas apertura, o sea que “la esencia de la verdad es la libertad”. La verdad como descubrimiento puede darse sólo en el fenómeno de estar en el mundo propio de la existencia y en él radica el fundamento originario de la verdad. El descubrimiento de lo velado es así una de las formas de ser del estar en el mundo. Pero el descubrimiento es no sólo el descubrir sino lo descubierto. La verdad es, en un sentido originario, la revelación de la existencia a la cual pertenece primitivamente tanto la verdad como la falsedad. Por eso la verdad se descubre únicamente cuando la existencia se revela a sí misma en cuanto manera de ser propia. Y toda verdad no es verdadera en tanto que no haya sido descubierta. Por eso hay verdad sólo en tanto que hay existencia, y Ser únicamente en tanto que hay Verdad.

El filósofo español José Ortega y Gasset, hijo del célebre periodista Ortega y Munilla, hace de la verdad una “coincidencia del hombre consigo mismo”; el hombre tiende al conocimiento de la verdad no por curiosidad intelectual, sino para encontrar un asidero que lo salve del naufragio de la existencia. Ortega y Gasset examina por qué se da por supuesto que hay un ser o verdad de las cosas que el hombre parece tener que averiguar, hasta el punto de que el hombre ha sido definido como el ser que se ocupa de conocer el ser de las cosas o, en otros términos, como el animal racional que hace funcionar su razón por el mero hecho de poseerla.

Y así se podría ir explicando los diferentes tipos de verdad según los filósofos de las diversas épocas de la historia.

LA CONFERENCIA INTERAMERICANA Y LA VERDAD

La Conferencia Interamericana reunida en Chapultepec, en 1945 expresó que “el progreso de la humanidad depende de la supremacía de la verdad entre los hombres; que la verdad es enemiga de la tiranía, la cual no puede subsistir donde prevalece ésta y, por tal razón, los que intentan implantar tiranías se ven compelidos a suprimir la verdad o a levantar obstáculos contra ella; que uno de los métodos más perniciosos de la humanidad ha sido empleado por los gobiernos totalitarios, consistente en aislar a sus propios pueblos de la influencia de la información extranjera, impidiéndoles el acceso a la verdad internacional; que una de las experiencias fundamentales derivadas de la última guerra mundial es que no puede haber libertad, ni paz, ni seguridad si no se garantiza a los hombres el libre acceso a la verdad, a través de los diversos medios de información pública”.

DAGOBERT D. RUNES Y LAS TEORÍAS SOBRE A NATURALEZA DE LA VERDAD

Dagobert D. Runes, en su “Diccionario de Filosofía” (México, 1981), refiere y explica sobre la existencia de tres teorías tradicionales sobre la naturaleza de la verdad: teoría de la correspondencia, teoría de la coherencia y teoría pragmática.

TEORÍA DE LA CORRESPONDENCIA

Según la teoría de la correspondencia una proposición o significación es verdadera si hay un hecho al que corresponda, si expresa lo que ocurre o es el caso. Por ejemplo, “está lloviendo aquí ahora” es verdadera si está lloviendo aquí ahora; en otro caso es falsa.

TEORÍA DE LA COHERENCIA

La teoría de la coherencia señala que la verdad es la coherencia sistemática. Esa coherencia es algo más que la consistencia lógica. Una proposición es verdadera en la medida en que es componente necesario de un todo sistemáticamente coherente.

TEORÍA PRAGMÁTICA

Según la teoría pragmática una proposición es verdadera en la medida en que funciona o satisface conceptos descritos de modos varios por los distintos autores. Algunos de ellos insisten en que la verdad no caracteriza sino las proposiciones (ideas) cuyo funcionamiento satisfactorio las ha verificado ya; otros afirman que sólo es necesaria la verificabilidad, por esas consecuencias.

TIPOLOGÍA DE LA VERDAD

Hay diversas clases de verdad. Mencionaremos las siguientes: verdad de Perogrullo, verdad semántica, verdad lógica, verdad dialéctica, verdad ontológica, verdad moral y verdad filosófica. Asimismo verdad científica, verdad teológica, verdad mixta, verdad fáctica, verdad nominal y verdad informativa, Finalmente, verdad geométrica, verdad matemática, verdad metafísica, verdad absoluta, verdad relativa, verdad viva, verdad muerta y verdad comunicativa. A continuación explicaremos algunas de ellas.

VERDAD DE PEROGRULLO

La verdad de Perogrullo, según Julia Didier, “es una proposición demasiado evidente e inútil de explicar. Por ejemplo, la explicación según la cual “la adormidera hace dormir puesto que posee una virtud dormitiva”, es una verdad de Perogrullo que, en realidad no explica nada; al mismo tiempo es una tautología, es decir, una proposición que repite lo mismo bajo una forma diferente”.
Perogrullo, dícese así por Pero o Pietro Grullo, el supuesto nombre de quien así manifestaba las cosas con simpleza. Personaje quimérico y extravagante, también ridículo que se supone haber existido en la España del siglo XV al XVI y dejado una colección de perogrulladas, es decir de máximas, axiomas y verdades tan evidentes por sí mismas, o cosas tan sabida y probadas, que su sola comunicación constituye una sandez, necedad o simpleza. Suele decirse verdad de Perogrullo: “No hubiera tenido rival si hubiese existido solo en el mundo”, “el día en que murió fue el último de su vida”.

VERDAD SEMÁNTICA

Una propiedad de fórmulas proposicionales (o de enunciados) muy relacionada con la relación nominativa es la que consiste en expresar una proposición verdadera (o, si la fórmula tiene variables libres, la propiedad que consiste en expresar una proposición verdadera para todos los valores de esas variables). Como ocurre en el caso de la relación nominativa, lo más frecuente es que sea imposible, sin recurrir en contradicciones, añadir a un sistema logístico (interpretando) una notación para el concepto de verdad en este sentido y con sus propiedades naturales.

VERDAD DIALÉCTICA

Cuando se trata del devenir histórico, nos referimos a la concepción “dialéctica” de la verdad; en este sentido, la verdad es la “conformidad de aquello que pensamos con lo que va a venir” (Hegel, Marx), en este caso, dice la verdad aquel que sabe aquello que la historia nos preserva.

VERDAD LÓGICA

La verdad lógica, llamada también verdad gnoseológica o verdad crítica, es la realidad en cuanto que es conocida.

La verdad lógica es la conformidad, adecuación o correspondencia del entendimiento, de la mente o del enunciado (juicio mental) con la realidad de las cosas u objetos que representan.

La verdad lógica es un tipo de verdad derivada de la aplicación de las leyes lógicas a las proposiciones de verdad.

Un ejemplo de verdad lógica es el siguiente: Si pienso que Mme.Curie es una de las mujeres más beneméritas de la ciencia, y en realidad ello es así, entonces hay verdad lógica en mi pensar, o más simplemente: es verdad lo que pienso. Otro ejemplo: cuando yo pienso que dos y dos son cuatro, y en realidad dos y dos son cuatro, independientemente de que yo lo piense, entonces es verdad lo que pienso, porque coincide con la realidad ultrasubjetiva; hay conformidad entre mi pensamiento y su objeto.

La verdad lógica entra en el contenido de la Crítica, en cuando la Crítica estudia las formas mismas del pensamiento.

No hay necesidad ni verdad en las cosas sino por su relación con el entendimiento. La falsedad lógica se define como la inconformidad entre el entendimiento y la cosa.

VERDAD ONTOLÓGICA

La verdad ontológica es la conformidad, correspondencia o identidad de una cosa, con su esencia o ideal. La falsedad ontológica recibe modernamente a menudo el nombre de imitación: imitación mármol, imitación seda, es decir, mármol aparente, seda falsa.

La verdad ontológica es lo que las cosas u objetos son en sí mismas, independientemente de nosotros y de lo que sepamos de ellas, independientemente de nuestras opiniones y de lo que quisiéramos que ellas fueran. En este sentido, verdad equivale a realidad.

La verdad ontológica es objeto de la Metafísica.

VERDAD MORAL

La verdad moral es el perfecto acuerdo, la exacta correspondencia entre mis palabras, gestos o acciones, que expresan mi pensar, y lo que en realidad pienso. Es decir, es la conformidad de la palabra con el pensamiento. Ejemplo: cuando pienso que no ha llegado un compañero, y a quien me lo pregunte, le digo que no ha llegado, digo la verdad: hay verdad moral.
La verdad moral entra en el contenido de la Ética. En un sentido moral la verdad recibe la denominación de veracidad. Veracidad es entonces una cualidad del hombre de decir siempre la verdad.

VERDAD NOMINAL

La verdad nominal es la conformidad de un signo con otro signo.

VERDAD MATEMÁTICA

La verdad matemática se define por “la conformidad del pensamiento consigo mismo”, definición dada por Kant.

VERDAD FILOSÓFICA

La verdad filosófica es la verdad racional, integral y última. Este tipo de verdad es “suficiente pero inexacta”, “la verdad inexacta filosófica es una verdad más verdadera” (José Ortega y Gasset). Es una verdad más radical, de más alto rango que la verdad científica. Su objeto es total. Es una verdad sin supuestos. Es la verdad conocida por la razón e intuición del hombre.

Hegel intenta desde el idealismo llegar hasta la verdad absoluta, llamada por él la verdad filosófica. Es verdad absoluta o filosófica cuando se opera una síntesis de la formal con lo concreto, de lo matemático con lo histórico. La verdad absoluta es la filosofía misma, es el sistema de la filosofía.

VERDAD CIENTÍFICA

La verdad científica es la verdad exacta pero incompleta, insuficiente, parcial, relativa y penúltima. Es una verdad con supuestos. Y decimos que es una verdad relativa por cuanto no nos ofrece un conocimiento pluscuamperfecto, acabado o definitivo del objeto o de las cosas en estudio. Es un tipo de conocimiento no perdurable y por tanto es finito, limitado, que puede ir transformándose a medida que se profundizan las investigaciones científicas.

La verdad científica, a decir de José Ortega y Gasset, es “exacta pero insuficiente…Su objeto es parcial, es sólo un trozo del mundo y además parte de muchos supuestos que da sin más por buenos, por tanto, no se apoya en sí misma, no tiene en sí misma su fundamento y raíz, no es una verdad radical”.

VERDAD METAFÍSICA

Denomínese así a la conformidad de las cosas y hechos de la vida humana con la inteligencia de Dios.

Según SANTO TOMÁS DE AQUINO, el teólogo más célebre de la Iglesia Católica, existen tres tipos de verdades: verdad teológica, verdad filosófica y verdad mixta.
Verdad teológica: es la verdad que el hombre conoce mediante la revelación divina.
Verdad filosófica: es la verdad no revelada y conocida por la razón del hombre.
Verdad mixta: es el conjunto de verdades reveladas y que son verificadas por la razón humana.
Santo Tomás de Aquino indicó que “La verdad es la conformidad del pensamiento con la realidad”. Es una característica esencial de nuestro conocimiento y no de aquello que existe (lo real). Todo conocimiento, para ser tal, ha de ser verdadero.

Para GODOFREDO GUILLERMO LEIBNIZ, uno de los más grandes filósofos alemanes del siglo XVII y una de las mentes más universales de todos los tiempos, existen dos tipos de verdades; verdad geométrica y verdad fáctica o de hecho. Expliquemos cada una de ellas.
Verdad geométrica: llamadas también verdad metafísica o verdad eterna, son aquellas que se descubren mediante el intelecto (verdad racional).
Verdad fáctica o de hecho: es la verdad que se descubre por medio de la experiencia; es una verdad causal o de hecho, derivada de la correspondencia con la realidad de las cosas; es una verdad que es posible sólo en determinados contextos homogéneos.

VERDAD INFORMATIVA

La verdad informativa es la verdad lógica en cuanto conocida por los destinatarios de la información a través de los medios de comunicación social. Es una verdad derivada de la verdad lógica, siendo ésta la adecuación de la mente o del entendimiento con la realidad.