miércoles, 1 de mayo de 2019

APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE SIMÓN BOLÍVAR (1783-1830)


APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE SIMÓN BOLÍVAR (1783-1830)

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

“En el primer cuarto del siglo XIX, Napoleón es Europa, Bolívar es América. Pero Napoleón se quedó inmóvil para siempre en la gloria del pasado; Bolívar continúa vivo y actuante” señala Alfonso Rumazo González.[1]

José Antonio Simón De La Santísima Trinidad Bolívar Y Palacios: Simón Bolívar/ (1783-1830), es el cuarto y último hijo del coronel Juan Vicente Bolívar y de doña María de la Concepción Palacios. Ha sido destacada figura de la emancipación americana frente al Imperio español y contribuyó de manera efectiva a la independencia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela; fue el prócer más destacado de la Independencia Hispanoamericana.

Simón Bolívar nació en Caracas, entonces capital de la Capitanía General de Venezuela (la Venezuela colonial), el 24 de julio de 1783. Sus padres, fueron el coronel Juan Vicente Bolívar y Ponte Andrade y María de la Concepción Palacios y Blanco, cuyo tronco genealógico se ubicaba en Vizcaya, España, ambos de gran solvencia económica y pertenecientes a la clase social más alta de la colonia. Simón Bolívar era uno de los cinco hijos: María Antonia, Juana, Juan Vicente y María del Carmen, esta última murió al nacer.

La madre no pudo amamantarlo porque se encontraba delicada de salud,  entonces se le encargó a la esclava de la familia, llamada Hipólita, el cuidado de Bolívar.

Su padre murió en enero de 1786 cuando Simón Bolívar tenía 3 años de edad y su madre falleció cuando él tenía 9 años.

En España, a los 19 años de edad Simón Bolívar contrae nupcias con María Teresa Rodríguez del Toro, en este matrimonio que duró poco tiempo no tuvieron hijos.

A decir de Iván Guillermo Rincón Urdaneta, “Desde muy temprana edad El Libertador tuvo contacto directo con las corrientes revolucionarias del pensamiento del siglo XIX. Su educación intelectualista, racionalista y humanista además de su énfasis y gloria, lo asemejan a Don Quijote, según la observación genial del gran pensador e intelectual español Miguel de Unamuno”[2].

Simón Bolívar, hombre hiperactivo,  de sangre criolla, de fe inquebrantable, de actitud dialogante, de gran vocación por el ejercicio de las armas y de controvertida personalidad política. Supo actuar con inteligencia, seguridad, firmeza y éxito, a la vez que dar órdenes con oportunidad, infundir valor a su ejército, trabar relación con los hombres más notables de la época. Formó parte de una logia masónica. Disfrutó de una vida acomodada pero también de una agitada y azarosa vida social, llegando a sufrir en 1828 un atentado contra su vida al año siguiente de haber sofocado el levantamiento del general Páez (1827) en Venezuela.

Miguel de Unamuno, en “Don Quijote Bolívar”, manifiesta: “Bolívar fue un maestro en el arte de la guerra y no un catedrático en la ciencia –si es que es tal– de la milicia; fue un guerrero más que un militar, como decía Ganivet que suele ser el español; fue teatral y enfático, tal como es naturalmente y sin afectación su raza, nuestra raza, pero no fue un pedante. Bolívar fue un hombre, todo un hombre; un hombre entero y verdadero. (…) Bolívar era de la estirpe de Don Quijote, el de los bigotes grandes, negros y caídos”.

Varios maestros de renombre tutelaron las enseñanzas que recibió Bolívar. Cabe referir a Simón Rodríguez[3], hombre de ideas pedagógicas progresistas; el sacerdote José Antonio Negrete, Andrés Bello, fray Jesús Nazareno Zidardia, a Carrasco y a Vides, Guillermo Pelgrón, el sabio fray Francisco de Andújar, entre otros. De ellos pudo aprender aspectos básicos de la gramática, aritmética, latín, religión e historia, bellas artes, cosmografía, cuyas enseñanzas orientaron su ser y su comportamiento por la senda del bien, de la libertad y la justicia de las mayorías.

“Bolívar, - indica Juvenal Herrera Torres-, aunque lleno de la cultura humana del planeta, poseía la savia telúrica, tórrida, contemplativa, dinámica, exuberante y esperanzada de estas tierras bañadas por el Amazonas, el Orinoco y el Río de la Plata, atalayadas por las cumbres del Chimborazo, Pisba y Potosí; de estas tierras vírgenes y nuevas que inspiraron en nuestros más destacados Libertadores la necesidad de crear un mundo nuevo que fuera la esperanza de redención del mundo viejo. Bolívar es cósmico, precisamente, porque es expresión genuina de la América nuestra”[4].

No cabe duda, Bolívar fue el militar más aguerrido y audaz, el caudillo, el educador, el Libertador de esclavos, el reivindicador de indígenas, el pedagogo de masas, el internacionalista y el visionario nacido, crecido y realizado en tierras americanas para llevar a la práctica los anhelos de emancipación de la voluntad colectiva de cinco países sudamericanos y que confiaban en él ser países libres, dignos y soberanos en el encuentro feliz con sus historias y sus destinos, ¡Libérrimos por siempre!

Coincidimos con las expresiones de Juvenal Herrera Torres cuando señala con claridad meridiana: “La lucha que encabezó Bolívar contra la dominación colonial de España no fue tan dura y compleja como la que tuvo que librar contra las frondas oligárquicas criollas. Los españoles eran, como puede entenderse, los agentes externos de la opresión. Los extranjeros. Pero los criollos dueños de minas, tierras, indios y esclavos, así como los usureros, comisionistas y mercaderes eran, necesariamente, los agentes internos del sistema colonialista. Los criollos.  Y Bolívar chocó inexorablemente con las oligarquías criollas, a quienes sólo interesaba relevar a los españoles en el mando político, sin perturbar en lo más mínimo las relaciones de explotación existentes. Esta contradicción no era solamente en términos de economía política. Era una contradicción global: eran y son dos concepciones del mundo diametralmente opuestas y antagónicamente irreversibles”.[5] Más adelante, Herrera Torres, en su obra “Bolívar: El Hombre de América” manifiesta enfáticamente: “Bolívar nos legó el más genuino patriotismo dialécticamente unido a los principios de la solidaridad y cooperación internacionalista de los pueblos del mundo; nos enseñó a identificarnos con las causas más nobles de la humanidad y dejó sentadas las bases del pensamiento antiimperialista latinoamericano, como aporte real a la causa de la libertad, la paz y el progreso de la humanidad. Sobre todo, nos enseñó con su palabra y con su ejemplo personal, la moral republicana, y fue, como estadista y como guerrero, una potencia ética. Combatió siempre contra el desbordamiento terrorista, trazó con profundo decoro y dignidad las primeras normas del derecho internacional americano. Fustigó así mismo a los que se han valido del poder del Estado para abusar de su autoridad y delinquir, y comparó a los ladrones del Estado: a los que se enriquecen del erario, con las alimañas que se nutren de la sangre humana.”.

Cual valeroso luchador social con ética política, Simón Bolívar combate con renovados bríos, con la frente en alto, la mirada fija y haciendo uso de diversos medios: el pensamiento, la voz, la espada, la pluma y el ejemplo, hasta lograr pertinaz estrategia y táctica la vulgarización y el desarrollo de su proyecto de Poder Moral y de la revolución emancipadora liberal.

Con las expresiones de Herrera Torres diríamos: “Simón Bolívar, como precursor del pensamiento social auténtico y como abanderado y padre de la integración latinoamericana, había anticipado a los gobiernos de los pueblos que habían sido colonias de España, que el único camino para preservar su independencia y soberanía era el de la integración solidaria. Más allá de Venezuela, Nueva Granada, Ecuador o Perú, preconizaba " la libertad del nuevo mundo". También manifiesta: “Simón Bolívar fue y sigue siendo la más nítida expresión de la unidad orgánica de América Latina. Desde el comienzo de su lucha entendía que las colonias españolas de América no podían emanciparse separadamente y era preciso hacer coincidir sus esfuerzos, darles coherencia y preconizar la mutua cooperación y la solidaridad combatiente contra el enemigo común. Así lo inculcó en múltiples arengas, proclamas y discursos a sus soldados y a los pueblos del continente, y así lo reiteró con apremio a sus oficiales, lo mismo que a los dirigentes políticos y gubernamentales de las nacientes repúblicas” (En “Bolívar: El Hombre de América”)

A doscientos treinta y seis años de su nacimiento (1783-2019), el pensamiento, la vida y la obra de Simón Bolívar siguen vigentes, con presencia en la historia universal, siendo estudiado en sus múltiples facetas, hasta en sus pequeños detalles, desde los ángulos militares, sociales, políticos, educativos y humanos.

Alfredo Boulton[6], escribe al respecto: “El sentido de su vida todavía está fresco y se presta a un constante debate entre partidos, ideas y pueblos, siendo la mejor prueba de que no ha muerto. Su nombre está constantemente evocado de referencia, vivo y ejemplar, en todo acto que involucre al ser americano. Como muy pocos héroes, “ha mantenido una permanente vigencia en la imagen de América y siempre lo buscamos para comparar todo acto de nuestra vida. Como ningún otro, él ha sido el símbolo de una raza y sigue teniendo y manteniendo el ejemplo diario en toda clase de conducta ética, moral y patriótica por las cuales nuestros países se rigen. Como muy pocos, Bolívar lleva la carga emocional de la representación de un continente. Muy pocos como él tienen esa importancia”.

En enero de 1797, Bolívar ingresa como cadete en el Batallón de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua. En julio de 1798 es ascendido a Subteniente.

En julio de 1798, recibe del rey  Carlos IV el grado de subteniente del Batallón de Milicias de Infantería de Blancos de los Valles de Aragua. Al año siguiente viaja a España con el fin de continuar sus estudios; aquí se casa con María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza el 26 de mayo de 1802, la misma que fallece de fiebre amarilla en enero de 1803. Recorre por diversas capitales de Europa y se relaciona con personajes importantes como Alexander Von Humboldt y Amado Bonpland. Desembarca en el puerto de Santona, de aquí parte a Madrid y en años siguientes conoce Burdeos, Bayona, París, Lyon, Alta Saboya, Italia, Turín, Milán, Venecia, Ferrara, Florencia, Perusa y Roma.

El 15 de agosto de 1805 Bolívar presta el Juramento del Monte Sacro de Roma para luchar sin descanso hasta lograr la libertad de América. He aquí el juramento: “Juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por la patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”.

Europa vivía las repercusiones de los sucesos de la Revolución Francesa desencadenada en 1789 y las consecuencias del fracaso de la expedición libertadora de Francisco de Miranda y de la abortada conspiración en marzo de 1810. Bolívar participó como coronel en el movimiento revolucionario de 1810. En este mismo año, conjuntamente con Miranda fundaron la Sociedad Patriótica. El 7 de septiembre de 1814, Bolívar sale de Venezuela al ser derrotado militar y políticamente por José Tomás Boves, luego de su intento fallido de restablecer la República de Venezuela. El 14 de octubre de 1813, obtiene el título de Libertador conferido por el Ayuntamiento de Caracas junto al de Capitán General de los Ejércitos de Venezuela. El título de Libertador le fue ratificado el 6 de enero de 1820, por el Congreso de Angostura. En 1813, con ochocientos hombres, Bolívar inicia la independencia de Venezuela, declarando a los realistas la Guerra a Muerte.

El 6 de septiembre de 1815 escribe su “Carta de Jamaica” en la que expuso su ideario político. El 7 de septiembre publica su Manifiesto de Carúpano. En 1817 fue nombrado Jefe Supremo de la República de Venezuela, e investido de dicho cargo procede a dotar a su patria de una Constitución y de organismos de poder. En 1819 toma Bogotá y luego procede a patrocinar la unión de Nueva Granda, Venezuela y Quito. Así mismo se crea el congreso de Angostura en la que funda la Gran Colombia conformada por los países de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador. El 7 de agosto de 1819 logra la independencia de Nueva Granada en la Batalla de Boyacá, y funda la República de La Gran Colombia. El 6 de julio de 1821 firma en Lima el Tratado de “Unión, Liga y Confederación Perpetua” entre Perú y  Colombia.

El 11 de julio de 1822 es nombrado presidente de Guayaquil. El 27 de julio de 1822 en Guayaquil Bolívar se compromete ante San Martín apoyar con efectivos militares a los peruanos. Y el 15 de marzo de 1823 comunica al gobierno peruano que en los meses de marzo y abril enviará dos divisiones de 3,000 soldados colombianos cada una.  En 1823, viaja a Lima para luchar por la Independencia del Perú. El 20 de diciembre de 1823 Bolívar es recibido multitudinariamente en Trujillo. Al mando del Ejército Unido Libertador, logra las victorias en las batallas de Junín y Ayacucho (1824). Decide permanecer en Lima hasta 1826, tiempo en el que se dedica a organizar la Federación de los Andes, proyecto que uniría a la Gran Colombia, Perú y Bolivia.

Simón Bolívar fue un hombre multifacético: militar, filósofo, escritor, educador, periodista, estadista, constitucionalista, político y diplomático. Hablaba, leía y escribía correctamente el francés, el italiano y el inglés.

El 10 de febrero de 1824 el Congreso peruano confiere plenos poderes dictatoriales a Bolívar. Y su primera medida era bloquear la toma del puerto del Callao por los españoles. El 8 de marzo de este mismo año Bolívar instala en Trujillo la sede del Gobierno y del Estado Mayor. El 10 de marzo de 1824 emite un decreto que prohíbe el acaparamiento y la especulación con la moneda de plata y oro. Y el 24 de marzo de este mismo año expide otro decreto dando libertad a los esclavos para emplearse libremente. El 26 de marzo, por exigencias de la guerra, Bolívar decide concentrar todas las funciones ministeriales en sólo un ministro con plenos poderes civiles, que resulta ser José Faustino Sánchez Carrión; dispone igualmente la creación de una Corte Superior de Justicia, presidida por Manuel Lorenzo Vidaurre. El 10 de mayo de 1824 firma en Huamachuco el decreto de creación de la Universidad de Trujillo, El 31 de enero de 1825 Bolívar decreta fundar escuelas normales en las capitales de los departamentos. El día 12 de febrero de 1825 el Congreso peruano aprobó asignar una recompensa pecuniaria de un millón de pesos a Bolívar; este declinó recibirla en forma personal y la destinó a la educación pública de su país. El 31 de enero de 1825 Bolívar decreta fundar escuelas normales en las capitales de los departamentos. El día 12 de febrero de 1825 el Congreso peruano aprobó asignar una recompensa pecuniaria de un millón de pesos a Bolívar; este declinó recibirla en forma personal y la destinó a la educación pública de su país. El 8 de julio de 1825, desde el Cuzco, Bolívar decreta diversas medidas relacionadas con rentas para la educación, además de ordenar la reapertura de la universidad de San Antonio Abad (ocurrida el 26 de abril de 1826), crear el Colegio Nacional de Ciencias y Artes (que inició sus actividades el 28 de octubre de 1826 (y fundar el Colegio de Educandas del Cuzco (que entró en funciones el 1 de abril de 1827) (Luis Alva Castro,2003: 21-26-27).

El 6 de agosto de 1825 Simón Bolívar   creó la república de Bolivia y el 12 de agosto de 1825 es nombrado Primer Presidente de Bolivia. En 1826 Convocó y reunió al Congreso de Panamá con el objeto de sentar las bases de integración latinoamericana. En 1827 se enfrenta a la insurrección de Páez en Venezuela.

Simón Bolívar muere el 17 de diciembre de 1830, en la ciudad de Santa Marta de Colombia y sus restos se hallan en el Mausoleo de Caracas. Sus últimas declaraciones fueron: "¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro".



[1] Alfonso Rumazo González, “Simón Bolívar”, España, 1955, p.13.
[2] Iván Guillermo Rincón Urdaneta, Discurso: Bolívar y la Educación. http://colombia.embajada.gob.ve/index.php?option=com_content&view=ar
[3] En 1824, Bolívar llegó a decir de su maestro Simón Rodríguez: “Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso…”
[4] Herrera Torres, Juvenal. “Bolívar: El Hombre de América”. http://www.tss.gob.ve/wp-content/uploads/2016/01/Bolivar_el-Hombre_America-1.pdf
[5] Herrera Torres, Juvenal. ”Bolívar: El Hombre de América”. file:///C:/Users/ttona_000/Desktop/Bolivar_el-Hombre_America-1.pdf
[6] Boulton, Alfredo. Bolívar de Carabobo. Ediciones Macanao and Alfredo Boulton, 1991. Macanao Ediciones, Caracas, 1992, pp.9-10.