sábado, 4 de mayo de 2019

ASÍ PENSÓ SIMÓN BOLÍVAR SOBRE LA EDUCACIÓN



ASÍ PENSÓ SIMÓN BOLÍVAR SOBRE LA EDUCACIÓN

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El pensamiento del Libertador Simón Bolívar sobre la Educación lo hemos extraído ad litteram luego de efectuar una revisión general de sus escritos, cartas, decretos, proclamas y discursos, particularmente ante el Congreso de Angostura, del anexo a la Constitución de Bolivia, del Decreto de Chuquisaca (1825), de la carta a su hermana María Antonia, de la Carta a Guillermo White y del pliego de recomendaciones para la educación de su sobrino Fernando.


En sus horas de inagotables jornadas de lucha por la justicia social de las nuevas repúblicas, Simón Bolívar llegó a estructurar y organizar algunas ideas-fuerza sobre su concepción acerca de la educación y que  a continuación lo transcribimos al pie de la letra:

Las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso en que camina la educación. Ellas vuelan, si ella vuela; retrogradan, si retrograda; se precipitan y hunden en la oscuridad, si se corrompe o absolutamente se abandona.

Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza. Un hombre sin estudios es un ser incompleto. (Carta a su hermana María Antonia, abril de 1825). El que no sabe escribir, ni paga contribución ni tiene un oficio conocido, no es un ciudadano.

La instrucción es la felicidad de la vida.  El ignorante, que está siempre próximo a revolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre. Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. A la sombra de la ignorancia trabaja el crimen.

La educación debe ser la base moral para construir una nación libre y próspera. La destrucción de la moral pública causa bien pronto la disolución del Estado.

Los legisladores necesitan ciertamente una escuela de moral. La educación forma al hombre moral, y para formar un legislador se necesita ciertamente educarlo en una escuela de moral, de justicia y de leyes.

Moral y luces son los dos polos de la República. Moral y luces son nuestras primeras necesidades.

El proceso educativo debe ir dirigida hacia la formación de ciudadanos amantes de la libertad y del respeto a las leyes y sus instituciones.

La información del individuo debe combinar las materias de tipo humanístico con las materias prácticas y científicas.

La enseñanza debe adaptarse a la edad, al carácter y a las inclinaciones de los niños y niñas. El juego debe formar parte del proceso educativo.

Las cosas, para hacerlas bien, es preciso hacerlas dos veces: la primera enseña la segunda. (Carta al Gral. Sucre, 24 de mayo de 1823).

La educación forma al hombre moral y para formar un legislador se necesita ciertamente educarlo en una escuela de moral, de justicia y de leyes. (Carta a Guillermo White, 26 de mayo de 1820).

La educación literaria y civil de la juventud y la educación popular es uno de los primeros y más paternales cuidados del Gobierno y del Congreso.

La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los Tribunales y de la impunidad de los delitos.

Hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las Repúblicas. El Gobierno debe ser maestro.

El primer deber del gobierno es dar educación al pueblo  (Decreto de Chuquisaca, 1825).

La nación será sabia, virtuosa, guerrera, si los principios de su educación son sabios, virtuosos y militares; ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática, si se cría en la escuela de los errores.