martes, 7 de mayo de 2019

BUDA, “EL ILUMINADO” (560-486 a. C.)


BUDA, “EL ILUMINADO” (560-486  a. C.)


Escribe: Eudoro Terrones Negrete


Buda es una palabra sánscrita que significa “el Iluminado”, “el que despertó a la realidad”, tras transcender el deseo o ansia (lobha), la aversión (dosha) y la confusión (moha). Se llamaba Siddharta Gautama, conocido después como Śākyamuni o Tathāgata. Era un príncipe indio del clan de los Sákyas, nacido en la desaparecida república Sákya, en lo que ahora es Nepal, al norte de la India, alrededor del año 560 antes de Cristo.

Buda ha sido  el fundador del budismo, originado en la India entre los siglos VI y IV a. C y extendido ulteriormente a todo el Asia y desde el siglo XX por el resto del mundo con variedad de escuelas y doctrinas. Las enseñanzas de Buda es conocida en el Oriente como el Buddha-Dhama o “La enseñanza del Iluminado”.

 “El estado de Iluminación que alcanzó, tiene tres facetas. 1) Es un estado de "Sabiduría", de ver las cosas como realmente son. 2) Es una fuente de "Compasión" o Amor que se manifiesta en una actividad constante para el beneficio de todos los seres. 3) Y es la liberación total de las energías de la mente y cuerpo para que estén al servicio de la mente plenamente consciente”.[1]

A la edad de treinta años abandona su vida cómoda y su familia y se entrega a las practicas ascéticas y a la meditación, tratando de encontrar por estos medios la verdad,  el remedio para liberarse del sufrimiento y el dolor y así alcanzar la Felicidad.

Buda, es un ser humano normal con  sus cualidades, capacidades y potencialidades, que a punto de su propia decisión, voluntad y  esfuerzo, a los treinta y cinco años de edad logró una perfecta sabiduría e integral sensibilidad hacia todo lo existente, descubriendo así, para sí y para los demás el camino a la Iluminación

A Buda “Solemos verle sentado sobre sus piernas en actitud meditativa, caracterizado por una protuberancia más o menos saliente en la cúspide del cráneo y por un lunar piloso entre las cejas, cubierto por un vaporoso manto sacerdotal y aureolado su rostro por una serenidad y una dulzura entrañables”[2]

Buda se caracterizó por su asombrosa tolerancia, por su eterna sonrisa beatífica en los labios, por su perfecto dominio de sí mismo, por su ascetismo o apartarse del mundo para vivir en la contemplación y alcanzar la perfección religiosa como arma principal para luchar contra los males de la existencia, el sufrimiento y el dolor, alcanzar la esencia del hombre y la Felicidad.

El Budismo es un sistema de moral, un movimiento espiritual, un sistema filosófico y una religión, que tiene un concepto pesimista de la realidad y acepta la continuidad de la existencia del alma en formas distintas (reencarnación).

La liberación del dolor es la finalidad de la Filosofía de Buda, toda vez que la vida es un sufrimiento; el origen del dolor es la sed de placeres sensuales que ata al hombre a la vida y la supresión de la sed de vivir lleva al Nirvana, que es la carencia de todo deseo y dolor.

“Lo que más sorprende de Buda es el sereno llamamiento que hace a la razón y a la experiencia de cada hombre: “No crease n cualquier cosa porque te enseñen el testimonio escrito de un viejo sabio. No creas en cualquier cosa porque provenga de la autoridad de maestros y sacerdotes. Cualquier cosa que esté de acuerdo con tus propias experiencias y después de una ardua investigación se manifieste de acuerdo con tu razón, y conduzca a tu propio bien y al de todas las cosas vivientes, aquello acéptalo como la verdad y vive de acuerdo a ello”.[3]

En su primer sermón, en Benarés, Buda anunció las Cuatro Nobles Verdades (cattari ariya-saccani) del Budismo: 1. Toda la vida es inevitablemente dolorosa. 2. El sufrimiento es debido a la ansiedad. 3. El sufrimiento solo puede ser evitado evitando su causa: la ansiedad. 4. Hay un medio para liberarse del sufrimiento y alcanzar el estado de perfecta impasibilidad, el Nirvana o estado supremo, más allá de la realidad fenoménica.







[2] OCÉANO Grupo Editorial S.A., Grandes biografías, Tomo 1, Barcelona (España), 1998, pág.4.
[3] OCÉANO Grupo Editorial S.A., Op.cit., p.7.