viernes, 3 de mayo de 2019

EL PENSAMIENTO FLEXIBLE


 EL PENSAMIENTO FLEXIBLE

Escribe: Eudoro Terrones Negrete

El pensamiento flexible es propio de personas que tienen la virtud de adaptarse mejor a las presiones del medio y de producir cambios constructivos para lograr una mejor calidad de vida y óptimos resultados laborales en el devenir de su existencia.

“Las mentes flexibles muestran, al menos, las siguientes características: a) no le temen a la controversia constructiva y son capaces de dudar de ellas mismas sin entrar en crisis (aceptan con naturalidad la crítica y el error y evitan caer en posiciones dogmáticas); b) no necesitan de solemnidades y formalismos acartonados para ponderar sus puntos de vista (les gusta la risa y el humor y los ponen en práctica); c) no se inclinan ante las normas irracionales ni la obediencia debida (son inconformistas por naturaleza y ejercen el derecho a la desobediencia si fuera necesario); d) se oponen a toda forma de prejuicio y discriminación (tienden a fijar posiciones ecuánimes y justas que respeten a los demás y eviten la exclusión en cualquier sentido); e) no son superficiales y simplistas en sus análisis y apreciaciones (su manera de pensar es profunda y compleja, sin ser complicada), y f) rechazan toda forma de autoritarismo y/o totalitarismo individual o social (defienden el pluralismo y la democracia como modo de vida)[1].

El pensamiento flexible conlleva a las personas que la poseen a incrementar sus niveles de creatividad, de realización personal, familiar, laboral y profesional; a liberarse de órdenes irracionales, a optar por el camino y el cambio correcto en sus decisiones cotidianas; a protegerse de enfermedades psicológicas; a generar positivas y mejores relaciones interpersonales, alegría, paz interior, bienestar y felicidad.

Las personas de pensamiento flexible, brillan con luz propia en el universo. Son racionales, críticos, autocríticos y mutuocríticos, totalizadores, innovadores, inconformistas, pluralistas, imparciales, dialécticos, dubitativos de lo que creen, creativos, antidogmáticos y están preparados para enfrentar los dilemas, las contradicciones y los problemas de la vida con optimismo, seguridad e  integridad ética. Disponen de ideas previamente meditadas e integradas, en contacto y compulsadas con la realidad y son capaces de escuchar las ideas de sus interlocutores aun cuando no las comparta.

El pensamiento flexible es propio de personas que son capaces de auto-observarse, autoevaluarse, autocorregirse, analizar y deliberar de manera racional y seria, modificar sus opiniones sin problema alguno, estar adaptado al cambio de actitud y de pensar, descubrir lo útil e inútil sin necesidad de pavonearse y de mantenerse en el camino recto para descubrir la verdad de las cosas. Es propio de personas aprender a ganar y a perder con humildad; aceptar con humildad el dilema o el error y estar listo en todo momento y lugar a rectificarse; promover actitudes democráticas; recusar el autoritarismo, el abuso del poder, el libertinaje; incentivar el intercambio de experiencias nuevas, la convivencia pacífica con las diferencias individuales, aceptando al otro como ser humano y defendiendo por sobre todas las cosas la dignidad humana.

Son características propias de las personas con pensamiento flexible:
a)    Pluralidad de análisis y síntesis sobre hechos, temas y problemas.
b)   Variabilidad y diversidad de perspectivas en cada análisis.
c)   Permanente movilidad y revisión de lo pensado.
d)   Observación y aceptación de lo bueno y lo malo de sí mismo.
e)    Reconocimiento y convicción de que no lo sabe todo y no lo puede todo.
f)    Predisposición de “aprender a aprender”, “aprender a emprender”, “aprender a ganar y aprender a perder”.
g)   Aceptación del “Otro” como persona, con todos sus derechos, aun cuando no comparta con lo que piensa, dice, siente, desea y hace.
h)  Seguimiento, de manera razonada, a los expertos o entendidos en una determinada materia sobre temas y problemas complejos.
i)    Convivencia con las diferencias individuales y la tolerancia.

Walter Riso[2] refiere que el pensamiento flexible genera una serie de beneficios a las personas que la cultivan: “El buen juicio que caracteriza a las personas de mente abierta genera buenas decisiones y permite establecer relaciones amables y empáticas con la gente que nos rodea. Veamos los beneficios que otorga la flexibilidad:
-  Las relaciones interpersonales son amables y constructivas porque la gente no se siente amenazada y, además, uno no pretende ganar o tener razón a cualquier precio.
-   Se consigue vivir en paz con uno mismo, es decir, no sentirse violentado al tener que imponerle al mundo una estructura determinada de pensamiento.
-  Las cosas fluyen sin tantos requisitos: la solución de problemas y las decisiones se dan con facilidad porque uno está abierto al cambio.
-    Los niveles de estrés y depresión bajan porque la mente flexible sabe perder y no se aferra a los imposibles. Dicho de otra forma, la mente flexible funciona con los pies en la tierra.
-   Las mentes flexibles crecen y desarrollan su potencial humano porque no están interesadas en verdades consumadas. La vida buena es algo que surge de la exploración y el autodescubrimiento libre.
-    La risa y el humor forman parte de la vida cotidiana de las personas flexibles; la amargura y la formalidad recalcitrantes son eliminadas de cuajo. ¿Habrá mayor síntoma de salud mental que no tomarse uno mismo muy en serio?
- Los niveles de prevención y desconfianza bajan ostensiblemente cuando existe flexibilidad mental: hay más amigos que enemigos, más compasión que indiferencia, más amor que guerra.
-  Ser flexible mejora el sueño y todas las actividades somáticas, porque uno deja de pelear con el mundo y se concentra en lo que vale la pena.
-  Tal como lo demuestran todas las tradiciones espirituales y la psicología cognitiva y positiva contemporánea, la mentalidad flexible hace que las personas se sientan más felices y se aproximen más a la sabiduría”.

“El pensamiento flexible,-puntualiza Riso-, trata de buscar un equilibrio razón/emoción: sentir lo que pienso y pensar lo que siento”.


[1] Riso, Walter. El poder del pensamiento flexible. De una mente rígida a una mente libre y abierta al cambio. Editorial Océano de México, S.A. de C.V., Cuarta reimpresión, octubre, 2014, pp.17 y 18.
[2] Riso, Walter. Op. cit., pp.42 y 43.