Artículos periodísticos y de investigación

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6 de agosto de 2021

Las cámaras ocultas en el periodismo de investigación

 

LAS CÁMARAS OCULTAS  

EN EL PERIODISMO  DE INVESTIGACIÓN

Escribe: Dr. Eudoro Terrones Negrete

 

“El periodismo de investigación – refiere Mª Teresa Mercado Sáez[1] - es considerado esencial en las sociedades democráticas para cumplir con la tarea de "perro guardián" que se le asigna a la prensa. El uso de cámaras ocultas en este tipo de programas es práctica habitual ya que puede ser la única forma de comprobar una denuncia o demostrar una situación irregular en determinadas circunstancias. Sin embargo, parece difícil encontrar verdaderos trabajos de investigación que cumplan los requisitos exigidos a una investigación periodística. Por el contrario, hemos asistido a la hibridación del reportaje de investigación con el debate produciendo un nuevo formato televisivo dentro del macrogénero infoshow”.

Entre las normas éticas que el periodista investigador debe cultivar se consideran el uso de métodos lícitos y éticos para el acceso y acopio de informaciones, declaraciones, revelaciones, documentos, fotografías, dibujos y otros. Se recomienda evitar asimismo el uso de cámaras ocultas, de grabadoras y micrófonos ocultos sin el consentimiento del sujeto investigado. El periodista podrá difundir o publicar aspectos de la vida privada de una persona sólo cuando sean constitutivos de delito y se relacionen con la autoría, la complicidad o el encubrimiento del mismo.

El periodista deberá aprender a conciliar la investigación periodística con lo que dicen los asesores letrados, para no incurrir en actos ilícitos sancionados por las leyes del país en el que trabaja.

Asimismo el periodista investigador deberá realizar el proceso de investigación con el máximo de rigurosidad científica, visión de futuro, ejemplaridad moralizadora, responsabilidad, imparcialidad, honestidad y espíritu de bien a la sociedad.

La cámara oculta se define como un recurso del periodismo de investigación que consiste en la habilidad del periodista para ocultar una cámara.

Las cámaras ocultas son microcámaras de 10 x 10 centímetros, que permiten un registro audiovisual de baja calidad, pero de alta precisión.

Su reducido tamaño permite ocultarlas entre la ropa, en el doblez de una corbata, en la hebilla de un cinturón o dentro de un falso walkman.

Contiene una lente gran angular que permite mayor amplitud de campo para que toda la escena a ser filmada quede dentro del cuadro. Su costo varía en los mil y diez mil dólares americanos.

Con una microcámara el periodista graba pero sin el objetivo de publicar, lo hace sólo por seguridad física, psicológica y legal. De esta manera el periodista reduce el riesgo de ser amenazado mientras tenga el material en su poder y la posibilidad de difundirlo, así como también le permite salvarse de una demanda de injuria, calumnia o difamación.

Pero cuando el periodista graba con fines de publicar como informe periodístico, por ejemplo, casos de corrupción e inmoralidad, otro es el riesgo que corre más aún si se actúa como periodista infiltrado o se incurre lo que en términos jurídicos se conoce como   “el fruto del árbol envenenado”: haber llegado a un fin productivo y evidente, pero utilizando medios incorrectos desde los puntos de vista legal y ético. Aquí deberá tener en cuenta en qué casos es lícito hacerlo y en cuales no, en qué casos es ético y en cuáles no lo es.

Cuando se utiliza una cámara oculta entran en diálogo dos derechos fundamentales de las personas: el derecho a la vida privada y el derecho a ser informado. El centro de la cuestión en debate radica en si el hecho de la vida privada que se muestra al público, en qué medida influye o no en la cosa pública.

Refiere Marc Gunther, en su artículo difundido por Internet en “Sala de Prensa”, bajo el título “La cámara oculta y la ley” del 3 de marzo de 1999, que en 1992, el espacio “Prime Time”, de la cadena ABC, transmitió un programa en el que acusaban a la cadena de supermercados Food Lion, de vender carne en mal estado, pescado puesto a remojar en productos químicos para ocultar su fetidez, queso mordido por ratas, y haya productos sacados de basureros llenos de moscas. Es probable que usted también haya escuchado hablar sobre cómo Lynne Dale y Susan Barnett, productoras de ABC News, mintieron e indujeron a otros a mentir para conseguirles trabajos en supermercados Food Lion de Carolina del Norte y Carolina del Sur. Dale, en particular, mintió incluso en su solicitud de empleo. “Me encanta trabajar envolviendo carne. Me han dicho que Food Lion es una magnífica compañía. Me encantaría trabajar aquí”, escribió. Pero, además, persuadió a su dentista para que diera una recomendación falsa sobre ella. Justamente de esto se valió Andrew Copenhaver, abogado de Food Lion, para preguntarle al jurado: “¡Puede alguien confiar en la cadena ABC? La mentira es parte de la esencia de “Prime Time Live”, agregó.

Según las regulaciones de la propia cadena ABC, sin e3mbargo, las cámaras escondidas deben utilizarse sólo después de intentar otros medios de conseguir la historia. En el caso de Food Lion, opina Gunther. La ABC debió haber revisado primero los reportes federales de inspecciones de sanidad realizadas a Food Lion, para informarse sobre el índice seguridad de la compañía a lo largo de su historia. O bien las productoras pudieron haber comprado alimentos en cualquiera de las tiendas y someterlos a pruebas de laboratorio para determinar si estaban contaminados. Esta habría sido la prueba más efectiva de que la salud de la gente estaba en peligro. Pero ninguna de estas variantes fueron ni tan siquiera consideradas, según se demostró en los documentos presentados durante el juicio. En efecto, la ABC prefirió disparar antes de preguntar.

A finales de octubre de 1999, un tribunal de apelaciones en Estados Unidos anuló la sentencia condenatoria contra la cadena de televisión ABC por el uso de cámaras ocultas en la realización de un reportaje de investigación sobre la cadena de supermercados Food Lion, transmitido en el programa “Prime Time Live”, en el que dos reporteros demostraron prácticas insalubres en el mercado de alimentos a la venta pública.

Sin embargo, los dos reporteros fueron condenados a pagar un dólar de multa, cada uno, por la utilización de identidades y referencias falsas para obtener trabajo como dependientes en una de las tiendas, lo que les dio acceso a las plantas procesadoras de alimentos de esa empresa.

La sentencia original que fue impuesta por un jurado de Greensboro, Carolina del Norte (EE.UU.), dictaminó que el programa “Prime Time Live”, violó la ley cuando utilizó una cámara oculta en una investigación sobre la cadena de supermercados Food Lion y, por tanto, obligada a ABC a indemnizar a Food Lion con 5.5. millones de dólares.

Se sabe que la sentencia absolutoria y final (“ABC tenía como único interés beneficiar al consumidor”) no fue unánime: dos jueces fallaron a favor de ABC y uno votó en contra, lo que sólo resalta lo controversial del caso.

El referido juicio, así como tantos otros en diversos países del mundo, pone en tela de juicio la credibilidad de un medio y afecta, indudablemente, la causa de los periodistas serios y éticos. Para unos, la decisión del juez fue vista como una amenaza contra la prensa. Y para otros, afirman que los tribunales no son el lugar apropiado para resolver las quejas contra la prensa. Y probablemente estén en lo cierto, aun cuando quienes se sienten víctimas de alguna injusticia periodística no tienen otro lugar a donde ir a quejarse.

Finalmente, el juicio que la empresa Food Lion ganó contra la cadena ABC por el uso indebido de cámaras ocultas y uso de nombres falsos, forzó a la prensa a reexaminar los métodos de investigación periodística.



OTRAS INVESTIGACIONES

Mario Orcinoli (mario-orcinoli@telefuturo.com.py), productor de El Túnel
Telefuturo[2]- Canal 4 de Paraguay, da cuenta de algunas de las investigaciones realizadas con cámara oculta como las siguientes:

-Inscripción en el Registro Automotor de vehículos robados

- Expedición de placas clonadas de vehículos

- Compra de autos robados en desguasaderos.

- Ejercicio ilegal de la medicina: medico falso

- Venta de medicamentos prohibidos, usados como abortivos

- Nombramientos en el Ministerio de Educación tras el pago de una “coima”.

- Coima y chantaje por parte de dos concejales municipales a un empresario, para levantar la clausura que habían dispuesto sobre su fábrica.

- Chantaje, extorsión y coima a extranjeros por parte de funcionarios de migraciones designados en los pasos fronterizos.

- Chantaje y extorsión por parte de un juez a un transportista para no enviarlo a la cárcel por un supuesto delito ecológico.

También realizamos reportajes sobre diversos temas, como ser:

-Clonación de tarjetas de crédito

-Drogas en los colegios: como se venden, precios, redes, “cobertura” policial

-Inseguridad y defensa propia: que dice la ley y hasta donde un ciudadano puede defenderse con un arma de fuego cuando es atacado, tanto dentro como fuera de su propiedad.

-Adopciones ilegales: testimonios de madres que pagaron para inscribir a niños en el registro civil como si fuesen propios, obsolescencia de la ley de adopciones, tráfico de niños hacia el exterior.

Asimismo se efectuaros informes especiales:

-Robos y desvío de dinero en las FFAA. Entre 1999 y el 2001, en la Intendencia del Ejército compraron alimentos e insumos para 7.000 soldados que jamás existieron. Así, se esfumaron 30 millones de dólares.

-Corrupción en Yacyreta - una hidroeléctrica en sociedad con Argentina- que impidió al estado paraguayo recaudar 216 millones de dólares en los últimos cinco años.

-Negociados y estafas del ex ministro de Justicia y Trabajo, Silvia Ferreira. Durante su gestión, entre marzo de 1999 y febrero del 2002, se “esfumaron” aproximadamente 3 millones de dólares, que debían ser destinados a la construcción de nuevas cárceles -la capacidad actual del sistema penal esta rebasada en un 150%-.

- El corruptor: recorrido “turístico” mostrando las mansiones y casas quinta de funcionarios públicos cuyos salarios no superan los 300 dólares.

FINALIDADES

Algunos periodistas que utilizan cámaras ocultas manifiestan que lo hacen para lograr alguno de los fines siguientes: Incrementar el rating de teleaudiencia con fines comerciales; lograr el impacto emocional en los televidentes con fines manipuladores de sentimientos y emociones del espectador; lograr la condena social y judicial para aquellas personas que incurren en casos de corrupción e inmoralidad, ayudando con ello a una administración de la justicia al servicio del pueblo y la moralización de la sociedad.



[1] Mª Teresa Mercado Sáez es profesora de Comunicación e Información Escrita I y II en el Departamento de Comunicación e Información Periodística de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Cardenal Herrera- CEU.

[2] El Túnel es un programa semanal de 40 minutos de duración, dedicado a investigar casos de corrupción, a partir de denuncias recibidas en la producción, y/o documentación elaborada por diferentes organismos e instituciones, tanto públicas como privadas. La cámara oculta es usada con frecuencia, la mayor parte de las veces, bajo autorización de un juez. De esta forma, las investigaciones tienen peso de evidencia en procesos judiciales. El Túnel surgió ante la necesidad de contar con un espacio de investigación periodística, y a partir de una decisión política de la dirección de Telefuturo.

 

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