domingo, 8 de marzo de 2015

TEORÍA DE LA PEDAGOGÍA PACIFISTA


TEORÍA DE LA PEDAGOGÍA PACIFISTA

Escribe: Eudoro Terrones Negrete
           
El objetivo de la pedagogía pacifista o universalista es incluir a la humanidad toda en el supremo acto educativo  para que el pensamiento no quede encerrado en categorías ideológicas de un pueblo o en categorías europeas, sino que se proyecte sobre todo el Universo, y adquiera conciencia de sus límites frente a otros modos de ver o de pensar, de manera que la metafísica oriental y occidental puedan subsistir como dos concepciones distintas que se completen mutuamente y de las cuales la una no pueda ser considerada a priori, como verdadera y la otra como falsa.

Recuérdese sino a Lessing, Herder, Kant, los clásicos, los románicos, por ejemplo Novalis, la Cristiandad y Europa, el idealismo, el neohumanismo, el positivismo como religión de la Humanidad, el socialismo, la seudomística, como la antroposofía y la teosofía, etc. Los descubrimientos fueron ensanchando el mundo y ampliando cada vez más su radio de acción; la carrera victoriosa de la técnica y de los medios de comunicación y, finalmente, la economía y los principios de arbitraje, han ido aproximando más y más a los hombres.

La Pedagogía universalista quiere extender su simpatía a todo el orbe, en el sentido en que Goethe decía a Eckermann que hay un momento «en que, en cierto modo, se siente uno por encima de las naciones y comparte la dicha o el dolor del pueblo vecino como si ocurriera al propio»; más ampliamente todavía teniendo en cuenta de dar a la palabra vecindad un valor fuera del espacio y del tiempo.

En consonancia con la pedagogía pacifista está la Pedagogía mundial tal como está comprendida en las nuevas Constituciones políticas, en que «el espíritu de las naciones y el de la reconciliación de los pueblos» ha llegado a armonizarse.

La Pedagogía pacifista señala lo siguiente:
  • Todas las ocasiones que se ofrecen en todos los centros de educación - familia, profesión, escuela, universidad- deben ser empleados en provecho del fomento de la idea de la instauración y conservación de la paz mundial, de la paz en todos los pueblos del universo.
  • Conlleva, respecto a los derechos ajenos, resolución justa de los casos de conflicto, evitación de desavenencias.
  • La posibilidad del heroísmo se evidencia en todas las esferas de la vida humana y de los países del mundo.
  • No habrá paz en la humana comunidad y entre los pueblos mientras no exista una verdadera voluntad pacifista entre los hombres.
  • Las leyes y disposiciones externas garantizan de un modo insuficiente la paz jurídica y la paz económica.
  • Normas internacionales, convenios de paz, tratados, pueden ser eficaces contra la lucha y contra la guerra solamente en el caso de que los pueblos y sus representantes se hallen noblemente animados de las sublimes ideas de paz jurídica y económica. Procesos jurídicos, huelgas por causa de los salarios, luchas de competencia en la vida económica de un pueblo, no se solucionan, suavizan o suprimen con sólo una plétora de preceptos legales o por medio de informes, consejos e instituciones de procedimientos litigiosos, tribunales arbítrales, etc., sino que exigen, para su eficaz encauzamiento, una educación de los directores del pueblo, así como del pueblo mismo.
  • Al cultivarse estas nuevas maneras de pensar y de sentir de la pedagogía pacifista, debe ser formada por sobre todas las cosas la voluntad, con objeto de capacitar al hombre para apoyar o dirigir una política, como ciudadano responsable, en la cual el derecho esté siempre por encima de la fuerza, la fuerza de la razón impere sobre la razón de la fuerza, que no haya diferencia entre pueblos elegidos y pueblos no elegidos.
  • Formar el individuo y la sociedad en vista a la integral condición humana. El valor relativo del individuo no proviene de su condición de blanco, negro o cobrizo, así como tampoco es de más baja categoría moral por el hecho de pertenecer a un pueblo individualizado.