domingo, 8 de marzo de 2015

TEORÍA PEDAGÓGICA DE LA NO DIRECTIVIDAD


TEORÍA PEDAGÓGICA DE LA NO DIRECTIVIDAD

Escribe: Eudoro Terrones Negrete
           
Carl R. Rogers, nacido en 1902, es un psicólogo estadounidense propulsor de la denominada pedagogía de la no directividad o del enfoque «centrado en el alumno».
           
No directivo es el método de enseñanza que ayuda al alumno a hacerse cargo de sí mismo y sólo «funciona» si el que ayuda está centrado en sí mismo y a la vez en el otro, evitando riesgo de autoritarismo y narcisismo.
           
Para elaborar su teoría parte del presupuesto de la confianza optimista en la capacidad del hombre para autodeterminarse, para auto-desarrollar las propias potencialidades internas, en un proceso dinámico que tiende a una madurez única e irrepetible.
           
Para esta teoría pedagógica, para el hombre no hay otro legislador que él mismo. En la teoría psicopedagógica de Rogers, psicoterapia y aprendizaje son dos aspectos de una misma realidad.
           
Los objetivos concretos de su pedagogía son resumidos por Rogers como sigue: «El objetivo es ayudar a los estudiantes a convertirse en individuos capaces de actuar por propia iniciativa y de responsabilizarse por dichos actos, elegir con espíritu crítico, con capacidad para evaluar las contribuciones ajenas, poseer conocimientos pertinentes a la solución de problemas, adaptarse con flexibilidad e inteligencia a nuevas situaciones problemáticas... ir aprendiendo una manera flexible de encarar los problemas utilizando toda la experiencia pertinente en forma libre y creadora, y cooperar eficazmente con otras personas en estas actividades»».
           
En definitiva, para Rogers, el encuentro educativo, centrado en la persona, deberá tener como finalidad última ayudarle a actuar y trabajar solamente en función de sus propios objetivos individuales y sociales, sin buscar la continua aprobación externa de los demás. Decía: «Que cada uno llegue a ser lo que es capaz de ser» Para Rogers, la confrontación del alumno con sus propias preguntas será la que ponga en marcha su búsqueda.
           
El papel del educador debe ser esencialmente facilitador del aprendizaje, sin control excesivo sobre el niño, creándole situaciones motivadoras, tratando que el niño logre una imagen positiva de sí mismo.
           

Las cualidades más destacables que han llamado la atención de quienes han observado a los niños vivenciadores de este currículo son: seguridad en sí mismo, creatividad muy desarrollada, objetividad para reconocer errores, responsabilidad en la tarea que asumen, generosidad y compañerismo amplio, alto desarrollo expresivo y alegría al elegir libremente su actividad, manifiesta Pizarro Chávez (1995:117).